Cómo no pasar frío en moto
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Cómo no pasar frío en moto

Anna43

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Aprender a base de errores es algo intrínseco del ser humano, y los moteros solemos aprender a base de sufrimiento la importancia de ser previsor y equiparse acorde a la época del año y la zona por la que vayamos a desplazarnos, pero si sois de ese porcentaje más afortunado que aún no ha pasado frío en moto y estáis planeando ir a pingüinos, o sois de los que lo habéis sufrido pero aún no habéis encontrado soluciones, hoy os voy a enseñar lo que he ido acumulando con el tiempo y los truquitos que he aprendido a base de resfriados.

La moto

No puedo hablar de no pasar frío sin hablar también de la moto, básicamente porque no es lo mismo una moto trail con su cúpula, sus puños y asiento calefactables y sus paramanos, que una naked básica sin ningún tipo de protección aerodinámica. Si vivimos en una zona fría o queremos viajar con nuestra moto también en invierno puede ser un punto a tener en cuenta antes de comprar, aunque si tenemos claro qué moto queremos siempre tendremos la opción de equiparla con extras como puños calefactables, cúpula, manoplas o cubrepiernas.

Primera capa

La “teoría de las 3 capas” (o “técnica de la cebolla”) empieza sentando una buena base con una buena primera capa. En el mercado hay muchas opciones con precios que pueden variar de los 10€ hasta los 200€ (y no siempre más caro es sinónimo de más caliente).

Lo más importante será que nos quede entallada (pero sin apretar) y que, además de mantener el calor corporal, sea transpirable.

Una opción, conocida en verano por los amantes de los monos de piel, pero desconocida en invierno, son los sotomonos de una pieza, que por su construcción garantizan que no quede ningún hueco abierto al frío (aunque por desgracia no serán buena opción para las mujeres).

No nos olvidemos de añadir unos calcetines térmicos a nuestra cesta de la compra ya que los pies son uno de los principales puntos por donde se pierde el calor corporal.

Segunda capa

La segunda capa puede ser prescindible ya que va a depender de diversos factores e inevitablemente deberemos pasar por un período de prueba-error hasta encontrar la mejor combinación para uno mismo en cada condición climatológica. Aun así, para evitarnos un mal rato siempre es buena idea añadir algo de ropa en una mochila para poder abrigarnos si nos damos cuenta de que hemos calculado mal. Además, esa mochila también contribuye a evitar la pérdida de calor corporal manteniendo nuestra espalda caliente.

Para esta segunda capa tenemos diferentes alternativas, desde una segunda térmica técnica, a una chaqueta calefactable, sin olvidarnos de uno de mis favoritos, el cortavientos, una térmica que en su parte delantera incluye un tejido técnico que se encarga de parar el aire.

La alternativa económica salvavidas para cuando te cae la noche y no llevas suficiente ropa de abrigo está en recubrirte el pecho - por dentro de la chaqueta - con papel de periódico o cartón, consiguiendo así un efecto parecido al del cortavientos.

Prendas calefactables

Los avances tecnológicos y la expansión del mercado han permitido ofrecernos soluciones innovadoras a precios razonables como es el abanico de prendas calefactables que pueden contribuir a hacer más llevadero el invierno sobre dos ruedas. Entre otras podemos encontrar plantillas para las botas, guantes, chaquetas, chalecos, y hasta unos parches que desprenden calor durante unas horas sin necesidad de baterías.

Disponer de una oferta tan amplia tiene ventajas e inconvenientes por lo que requerirá un poco más de atención por nuestra parte si no queremos vernos tirando el dinero en prendas que después no cubran nuestras necesidades. Por este motivo os recomiendo comprar en tiendas especializadas donde os puedan asesorar o, en caso de hacerlo por internet, aseguraros de que podréis devolverla si esta no se adecua a lo que esperabais.

Especialmente en aquellas prendas que resulten más atractivas por su bajo precio, deberemos rebuscar en la letra pequeña para saber si la batería va incluida, así como asegurarnos de que la batería cumple con los estándares de seguridad europeos. También es importante que nos informemos de si el equipo es impermeable o no, algo relevante en los guantes calefactables.

Si bien en los guantes no hay margen porque el alojamiento para la batería es reducido, en chaquetas y chalecos puede resultar interesante una opción más económica que no incluya batería ya que podremos conectarle una powerbank de las que tengamos en casa y podremos escoger una mayor capacidad para asegurarnos más horas de autonomía o disponer de una de reemplazo en esos viajes más largos, además de que no vas a necesitar un cargador específico ya que muy probablemente te servirá el mismo del móvil.

No debemos olvidar que las baterías entrañan cierto riesgo por lo que es importante leer y respetar las instrucciones y dejar de utilizar la prenda en cuestión si observamos cualquier anomalía.

Por una cuestión práctica, suelo llevar un segundo par de guantes de piel en la mochila, por lo que pueda pasar o simplemente para ponérmelos al llegar a la zona más técnica donde vaya a disfrutar, ya que los guantes calefactables y los guantes de invierno tienen el inconveniente de que restan tacto a los mandos de la moto. Para evitarlo será importante conseguir unos guantes de nuestra talla, aunque en ocasiones no va a ser tarea fácil para una mujer.

Como mujer previsora que soy, también me llevo un par de sotaguantes térmicos que puedo meter tanto debajo del guante de piel como debajo del guante calefactable cuando este se queda sin batería.

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El típico truco para cuando te pilla de imprevisto el frío es coger dos pares de guantes de gasolinera (te pones uno encima del otro ya que el primero se va a empapar con el sudor por no ser transpirable), te va a sacar del apuro, aunque obviamente, si hace mucho frío y tenemos que hacer muchos kilómetros tampoco podemos esperar un milagro.

Guantes calefactables vs puños calefactables

En el tradicional dilema entre si es mejor puños calefactables con guantes normales o guantes calefactables, la elección va a depender totalmente del gusto y de las necesidades de cada uno. Por ejemplo, en una moto tipo trail con paramanos puede ser suficiente con los puños calefactables pero no será así en una naked ya que los puños calefactables únicamente calientan la parte de la palma de la mano y lo que está más expuesto al frío en este tipo de motos es la parte externa, especialmente los dedos, que es la parte que nos van a calentar los guantes calefactables. Los más sensibles al frío también pueden optar por ambas opciones.

Cordura vs cuero

Para la tercera capa encontramos 2 grandes grupos: los monos de cuero, que a priori no parecen buena idea para los días de más frío, y la cordura. Y dentro de estos grupos habrá diferentes opciones como los monos de cuero no perforados, los monos con forro térmico interior, la cordura bicapa, la cordura tricapa, etc.

Partiendo de que, indiscutiblemente, la mejor opción para no pasar frío en los peores días del año va a ser la cordura, a la hora de escoger equipo yo me fijo en que, a ser posible, sea 4 estaciones o tricapa. Esto va a sernos especialmente útil si nos gusta viajar o si no podemos permitirnos más de una equipación, ya que nos permitirá adaptar la misma prenda a las diferentes épocas del año, acoplando o desacoplando las diferentes capas.

En una chaqueta tricapa – también aplica al pantalón – vamos a tener, a parte de la capa externa, una capa intermedia que va a actuar de cortavientos e impermeable, y otra capa térmica que se encargará de mantener nuestro calor corporal. Estas capas pueden unirse entre ellas y con la chaqueta para que podamos combinarlas según necesitemos. Finalmente, la chaqueta dispone de una serie de paneles que podemos abrir para disponer de ventilación extra en los días más calurosos de verano.

Será importante, tanto para evitar que entre el frío como para garantizar un adecuado nivel de seguridad en caso de accidente, que la equipación nos quede lo más ajustada al cuerpo posible, sin apretar ni restarnos movilidad, pero asegurándonos de que las protecciones quedan en su sitio y no se mueven.

Otro detalle en el que me fijo es que las cremalleras sean termoselladas, ya que son un punto por donde suele entrar el frío.

La mayoría de las prendas que vamos a encontrar se venden con la cualidad de ser impermeables pero debemos ser conscientes de que no todas van a resistir lo mismo y en condiciones extremas en prácticamente todas nos va a acabar calando el agua, por lo que es recomendable disponer de un chubasquero o mono de agua para esos momentos más críticos.

El inconveniente de la cordura es que, en muchas ocasiones (no en todas), los tejidos utilizados son menos resistentes a la abrasión que la piel de los monos de cuero, por lo que hay un porcentaje de moteros que prefiere la seguridad del cuero al confort térmico de la cordura, si bien pasar frío durante mucho rato provoca la contracción de los músculos y la rigidez del cuerpo, perdiendo concentración y capacidad de reacción en la conducción. Por este motivo, en el mercado encontramos monos de piel (generalmente son 2 piezas) con forro interior térmico que, combinado con las 2 primeras capas que hemos comentado, nos permitirán disfrutar de la moto con temperaturas que partan aproximadamente de 4ºC.

Lo que hago yo para evitar perder movilidad y ganar un extra de confort térmico en esta situación, consiste en ponerme un chubasquero encima del mono de cuero que va a actuar de cortavientos y os garantizo que marca una gran diferencia.

Que no falten los complementos

No puedo terminar este artículo sin hablar de las botas, donde la mejor opción serán las de caña alta y, de ser posible, impermeables, ya que nos cubrirán una mayor superficie y nos aislarán mejor del frío, además de evitar que nos cale la humedad en días de lluvia o incluso niebla.

Para cerrar el look invernal definitivo – y cualquier posible recoveco por el que pueda colarse el frío – me gusta llevar doble buff (o braga), uno fino pero térmico, metido hacia dentro del casco y la chaqueta, y rematar con uno de grueso, aunque en el mercado también hay opciones como los pasamontañas o buffs que incluyen cortavientos que además cubren hombros y pecho.

Y esto me lleva a recordaros la importancia de instalar un buen pinlock en la cara interna de vuestra visera para evitar que con el contraste de temperatura o vuestra propia respiración se empañe y os quedéis sin visibilidad. Por cierto, un casco de tipo integral con la pantalla bien ajustada será la mejor opción para evitar que se nos cuele el aire.

Los peligros del frío

Más allá de nuestra resistencia a las bajas temperaturas, no debemos olvidar que el frío también es señal de peligro, ya que en la carretera podemos encontrar hielo, nieve, sal, humedad… por lo que es importante llevar un neumático acorde al clima y conducir siempre con mucho margen, respetando la velocidad y la distancia de seguridad con los demás, si no queremos tener un disgusto.

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