Analizamos las ventajas y desventajas que tienen los coches eléctricos, los híbridos y los híbridos enchufables, para despejar vuestras posibles dudas a la hora de decidirse por la compra de uno de ellos.
La compra de un coche siempre ha sido un decisión difícil, por el impacto que provoca su importe en la cuenta corriente de personas individuales, familias o incluso empresas. Pero actualmente, esta decisión se ha complicado todavía más debido a la irrupción de nuevas nuevas tecnologías que han provocado cierta confusión entre el usuario: híbridos, híbridos enchufables, eléctricos, coches movidos por GNC o GLP.... A ello hay que añadir la imposición de nuevas normativas que limitan el uso del coche en determinadas áreas, o que gravan su compra y su mantenimiento diario en función de su sistema de propulsión. Así, los coches con motor diésel y gasolina están perdiendo poco a poco terreno frente a modelos con tecnologías más “ecológicas”, principalmente la que utilizan los coches híbridos, los híbridos enchufables o los eléctricos.
Un rápido repaso a las cifras de ventas del año pasado lo demuestra: en 2020 se matricularon en España 20.156 coches eléctricos (un 64% más que en 2019) 23.260 híbridos enchufables (un 213% más que el año anterior) y 140.869 híbridos no enchufables (un 28% más respecto a 2019). En cambio, las matriculaciones de coches con motores de gasolina y diésel bajaron un 44 y un 28% respectívamente. Aunque cuidado: los coches de gasolina y diésel siguen representando todavía el 88% de las ventas totales. No obstante, su tendencia en los últimos años es a la baja.
Por otro lado, las marcas de automóviles no hacen más que lanzar nuevos modelos “electrificados” y promocionar sus ventas, espoleados por la normativa que les obliga a rebajar el volumen medio de emisiones de los vehículos que fabrican.
En esta situación de mercado también influye el interés en la administración en promocionar el coche eléctrico o electrificado, frente a la “demonización” que prácticamente se ha hecho del coche de gasolina y sobre todo, del diésel. Digamos que, de alguna manera, el asunto también se ha politizado.
Así las cosas, no es extraño que la compra de un vehículo nuevo plantee dudas, y si la decisión se decanta hacia un modelo con baterías, todavía más. ¿Qué interesa, un híbrido o un eléctrico? ¿un híbrido convencional o un híbrido enchufable?. Todo dependerá del presupuesto disponible, las necesidades individuales y las posibilidades que tengáis para recargar la batería del coche en vuestro domicilio.
¿Interesa comprar un coche híbrido?
Un coche híbrido es aquel que se mueve por la acción combinada de un motor de combustión (gasolina, por norma general, o diésel) y un motor eléctrico, apoyado por una batería de mayor o menor capacidad. En este enlace podéis conocer las diferencias entre los diferentes tipos de híbridos, aunque básicamente debemos diferenciar entre híbridos “a secas”, que recargan su batería durante la marcha, e híbridos enchufables, que permiten recargar su batería de forma externa y cuentan con una considerable autonomía para circular en modo eléctrico.
Si vivís en un piso, sin posibilidad de recargar el coche en el aparcamiento, es evidente que os interesa un híbrido convencional, ya que este no necesita enchufe para recargar su batería. Por lo tanto, desde un híbrido "autorrecargable" es la solución adecuada si no disponéis de punto de recarga en vuestro domicilio.
Un híbrido convencional del estilo de un Toyota Corolla (líder de ventas en híbridos en 2020) os permite hacer un uso diario del coche con un consumo algo inferior al de un coche de gasolina y muy similar o inferior al de un diésel, pero con una gran ventaja: disfruta de la etiqueta ECO que permite entrar en zonas de bajas emisiones de algunas ciudades, aparcar en superficie a precio reducido o circular por el carril BUS-VAO sin acompañante. Tambien les permite estar exentos de pagar el impuesto de matriculación, por lo que el precio de compra se reduce.
Las verdaderas ventajas del híbrido convencional se ponen de manifiesto sobre todo en un uso en ciudad. Es en entornos urbanos, a baja velocidad, es donde utilizan con mayor asiduidad la energía de la bateria, y permiten rebajar el consumo medio de combustible.
El híbrido convencional cuenta con la ventaja de que no obliga a efectuar una recarga periódica de su batería y por lo tanto, tampoco requiere de uso de cables que ocupan espacio en el maletero, algo que sí ocurre con los híbridos enchufables. A diferencia de estos, tienen el hándicap de que no pueden circular en modo eléctrico de forma constante, lo hacen de forma puntual.
Otra desventaja es que en largas rutas por carretera no resultan tan competitivos en consumo, debido al mayor peso de su propulsor y batería, y al hecho de que se sirven en mayor medida del motor de combustión para impulsarse.
Finalmente, hablamos de precio. Un híbrido convencional suele ser algo más económico de compra que un híbrido enchufable, en parte porque su tecnología es ligeramente más simple. Los dos híbridos más vendidos el año pasado, el Toyota Corolla y el Toyota C-HR, parten de 26.000 y 28.000 euros de PVP respectívamente.
Puedes encontrar unidades de kilómetro cero de estos dos modelos, más asequibles, en nuestra web. En este enlace puedes acceder a la oferta existente actualmente en Toyota Corolla y en este otro enlace la oferta de Toyota C-HR de segunda mano.
¿Interesa comprar un híbrido enchufable?
Los híbridos enchufables o plug-in tienen la desventaja de que requieren el uso de cables y de un punto de recarga en el domicilio o el trabajo, algo de lo que no todo el mundo dispone. Al montar una batería de mayor tamaño, suelen tener un maletero más pequeño que el de un híbrido o el de un coche con motor térmico, ya que la batería suele estar colocada entre la segunda fila de asientos y el espacio de carga.
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Pero a cambio, con un híbrido enchufable podemos circular en modo totalmente eléctrico unos 50 kilómetros aproximadamente, lo suficiente para ir y volver del trabajo a diario sin repostar combustible ni contaminar de forma directa. Esto los hace más económicos en el uso diario que los híbridos “convencionales” si se utilizan básicamente en entornos urbanos. No obstante,en largas rutas por carretera les ocurre lo mismo que a los híbridos: pierden competitividad en cuanto a consumo, debido a que deben arrastrar el peso de su propulsor y batería, y ésta agota rápidamente su autonomía.
Los híbridos enchufables o plug-in disfrutan de la etiqueta Cero de la DGT, como los eléctricos puros y duros, siempre que su autonomía en modo EV sea superior a los 40 kilómetros, algo que cumplen la mayoría. Esto les permite disfrutar de las ventajas ya comentadas en el caso de los híbridos, y sumar la exención del Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica.
A pesar de ello, los híbridos enchufables tienen un PVP por norma general más alto que el de los híbridos convencionales. Los dos PHEV más matriculados en 2020, el Mercedes-Benz Clase A 250e y el Peugeot 3008 Hybrid4, tienen un precio de tarifa que parte de los 39.450 en el primer caso y los 44.000 euros en el segundo.
En este enlace podéis ver un video en el que resumimos las características de los SUV´s híbridos enchufables más vendidos.
También podéis encontrar a través de este enlace unidades de Peugeot 3008 Hybrid de kilómetro cero principalmente, a precios más asequibles.
¿Interesa comprar un coche eléctrico?
Si el uso que le vais a dar al coche es principalmente en ciudad, y hacéis muchos kilómetros, la compra de un coche eléctrico 100% es una excelente alternativa. Los costes de uso diario de un EV son inferiores a los de un híbrido; y no solo porque utiliza exclusivamente energía eléctrica, que es más económica que el combustible; también porque requieren en general menos mantenimiento que un coche híbrido, ya que no necesitan cambios de aceite, ni de filtros, ni de correas de distribución, no disponen de una caja de cambios que pueda averiarse y como los híbridos, tampoco desgastan pastillas de freno ya que utilizan el modo de energía regenerativa para detener el vehículo en primera instancia.
Su gran desventaja es que su autonomía es limitada cuando se trata de hacer un largo desplazamiento por carretera, y requiere de saber dónde están localizados los puntos de recarga en el camino, que suelen escasear. También requieren tener un punto de recarga en el domicilio, como en el caso de los híbridos plug-in, algo que no todo el mundo tiene.
Por lo tanto, la compra de un coche eléctrico es especialmente interesante si el uso que se le va a dar va a ser en ciudad principalmente. De lo contrario, un híbrido o un híbrido enchufable sigue siendo, de momento, mejor alternativa, por su mayor versatilidad y menor dependencia en rutas de larga distancia.
Los eléctricos también cuentan con otra objeción importante: su precio. Los dos eléctricos más matriculados el año pasado, el Renault Zoe y el Hyundai Kona EV, inician su tarifa de precios en 32.050 euros y 35.650 euros respectívamente. Para tratarse de dos vehículos del segmento B, utilitarios, para un uso principalmente en ciudad, a no todo el mundo podría encajar hacer ese desembolso.
Hay eléctricos más baratos que no lideran las principales listas de matriculaciones, básicamente porque su uso se limita todavía más al entorno urbano. Son coches de pequeño tamaño, en general, algunos incluso biplaza o de fabricación china. Pero tambiéjn hay algunas sorpresas, como el Nissan Leaf, que no llega a los 25.000 euros con los descuentos aplicados. En este enlace podéis ver un video resumen de los eléctricos más baratos del mercado en estos momentos.
Aquí podéis conocer la oferta de kilómetro cero y segunda mano de Renault Zoe existente en estos momentos en Coches.net
Aquí podéis consultar cuántos Hyundai Kona EV se están ofertando en el mercado de ocasión en Coches.net.
En cualquier caso, tened en cuenta que tanto los híbridos como los eléctricos se benefician de las ayudas del Plan Moves III (en este enlace tenéis un primer avance de las características del Plan Moves III) , que descuentan el PVP hasta 7.000 euros en el caso de achatarrar un vehículo viejo, por lo que el coste final puede ser bastante más reducido.
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