Audi "lo deja todo atrás" con el R8 RWS
PRESENTACION

Audi "lo deja todo atrás" con el R8 RWS

Juan Carlos Grande

Juan Carlos Grande

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Hemos viajado hasta Madrid para conducir por primera vez el Audi R8 RWS, primera y (hasta el momento) única variante de tracción trasera del superdeportivo alemán. Disponible en carrocerías cupé y descapotable, equipa mismo propulsor del modelo “estándar”, el atmosférico 5.2 V10 con 540 CV de potencia máxima. Se trata de una edición limitada a 999 unidades, a la venta con un precio de 165.500 euros para el modelo Coupé y 180.250 euros para el Spyder.

Lo vimos en el pasado Salón de Frankfurt y hemos tenido que esperar hasta ahora para conducirlo, pero por fin hemos tenido ocasión de probar brevemente el anticipado Audi R8 RWS. Digo que es un modelo anticipado porque atesora una cualidad que los amantes de la conducción deportiva en general, y de las tandas en circuito en particular, demandaban de la firma de Ingolstadt: poner a la venta una variante de propulsión trasera, a priori más emocional que el conocido y por otro lado efectivo sistema de tracción total quattro.

Audi también sabe hacer deportivos de propulsión trasera

La ausencia del logotipo ‘quattro’ no es lo único que permite distinguir a la versión RWS. La parrilla, las entradas de aire y, en el caso del Coupé, la parte superior del sideblade presentan un acabado en negro mate; también son negras, aunque brillantes, las llantas de cinco radios con medida de 19” y calzadas con neumáticos 245/35 delante y 295/35 detrás. Está disponible un diseño exclusivo de carrocería con unos adhesivos en rojo que recorren la parte superior del vehículo, lanzando un guiño al modelo de competición R8 LMS GT 4. Esta edición RWS nos da a elegir entre unos asientos deportivos tapizados en cuero y Alcantara, o bien, para los más aficionados a rodar en circuito, otros de tipo bucket.

Pero en este automóvil en concreto, lo más importante es lo que no se ve. La renuncia al sistema de tracción total conlleva una reducción de peso de 50 kilogramos (40 kg en el caso del Spyder), consecuencia lógica de eliminar el árbol de transmisión, el diferencial central y el embrague multidisco. Todos estos cambios derivan en un reparto de pesos que ronda el 40% sobre el eje delantero y el 60% sobre el posterior.

Como es lógico, la dirección ha sido modificada con objeto de adaptarse al nuevo esquema motriz, y también ha sido recibido ajustes la gestión electrónica de los controles de tracción y estabilidad para permitir un cierto grado de deslizamiento en el eje posterior. Estamos ante un deportivo de propulsión trasera y, cómo no, hay que dar lugar a la diversión...

En cuanto al motor, se mantiene la misma mecánica del R8 “convencional”: un propulsor atmosférico FSI de 5.2 litros de cilindrada en configuración V10, situado en posición central y que es capaz de entregar 540 CV de potencia a un régimen de 7.800 revoluciones por minuto y un par máximo de 540 Nm a 6.500 rpm. Se encarga de gestionar el motor una caja de cambios S tronic automática de 7 relaciones. Esta combinación permite al R8 RWS Coupé acelerar de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos hasta alcanzar una velocidad de 320 km/h. Las cifras son ligerísimamente inferiores en el Spyder: de 0 a 100 km/h en 3,8 s, con una velocidad punta de 318 km/h.

Más delicado, más salvaje

Para este primer contacto, la organización de Audi Sport preparó un interesante recorrido por la sierra madrileña. La primera parte, con tramos de autovía, carreteras de primer orden y travesías, fue adecuada para constatar una vez más que, en los modos de conducción comfort y normal, desplazarse en un Audi R8 RWS Coupé es casi tan cómodo y agradable como hacerlo en una berlina deportiva… salvo por detallitos como su posición de conducción cercana al suelo, la ausencia de plazas traseras y casi de maletero. Ahm y el hecho de que, a tu paso, todo el mundo se para a hacer fotos. Nada importante.

Empezaron las curvas y entonces activamos el modo dynamic, que como bien sabéis afecta al tacto de la dirección, el acelerador, la caja de cambios y también el sonido del propulsor, que en el caso de este V10 se convierte en música de cuarteto de viento. Del rendimiento de motor y cambio no hay nada nuevo que decir, más allá de los que os hemos contado en distintas pruebas. La cuestión era comprobar hasta qué punto es decisivo el esquema de tracción trasera del modelo RWS; y debo decir que lo es, sobre todo para quienes valoran de verdad que las ruedas motrices se sitúen atrás y no delante.

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El caso es que, aún con el modo dynamic activado, el control de tracción es decididamente intrusivo por defecto. Siempre que demos algo de gas a la salida de una curva, la electrónica frena descaradamente provocando pequeños vaivenes y haciendo evidente su presencia. Queda claro que los técnicos de la casa han apostado por anteponer la seguridad a cualquier otro factor; pero para eso nos ofrecen un botoncito en la consola central que sólo hay que pulsar una vez para que el R8 RWS nos regale las sensaciones que estábamos esperando.

Como decía, si circulamos en el programa dynamic basta pulsar una vez el botón del control de tracción y estabilidad para situarlo en el modo Sport, que permite cierto grado de deslizamiento en el eje trasero y que, en mi opinión, es ideal para disfrutar como críos. En realidad este modo concede bastante libertad de acción, de manera que no debemos perder la cabeza sino recordar la importancia de controlar nuestro pie derecho. En cualquier caso, a poco que se cruce el eje posterior, el ESC actúa con rapidez y suavidad para poner las cosas en su sitio (literalmente).

Para mi gusto, aquí está la “gracia” del R8 RWS, algo más gamberro que el resto de versiones con tracción quattro. Aquellas, pese a conceder cierta prioridad a la trasera en su reparto de potencia, muestran un carácter más efectivo que emocional. Y en este caso, es justo lo contrario: se trata de un deportivo exigente para los conductores novatos, pero que recompensa -tal vez incluso en mayor medida- a los expertos.

Algo que ni siquiera los expertos deberían probar fuera de un circuito es desactivar por completo el control de estabilidad. Por ese motivo, y para que pudiésemos comprobarlo en un entorno controlado, Audi Sport habilitó una amplia pista de pruebas delimitada por conos y plagada de curvas cerradas para que pudiésemos dar rienda suelta a nuestro lado más salvaje… y de camino, para recordarnos que, cuando llega el momento de conducir sin ayudas, en realidad no somos tan buenos “pilotos” como creíamos.

Los que tenemos un pie derecho pesado comprobaremos de inmediato que, cuando los controles están desactivados, el control lo pone quien conduce. A poco que aceleremos más de la cuenta con el volante girado, el RWS nos regala un fantástico deslizamiento de la zaga que sin duda hará las delicias de los más avezados. A mí me regaló algún que otro “360 involuntario”, pero al fin y al cabo, para eso estaba destinada la pista de pruebas: para que aprendiésemos a medir al coche y a medir nuestras propias reacciones. Con la práctica fuimos encontrando la medida justa de gas y volante para disfrutar cruzando el R8 de lado a lado entre curva y curva. Y vaya si lo disfrutamos… Pero insisto: no desconectéis el ESC para conducir por carretera; situadlo en modo Sport y lo pasaréis en grande.

El R8 más "asequible", ya a la venta pero en serie limitada

El Audi R8 RWS ya puede ser adquirido en España: su precio es de 165.500 euros para el Coupé y 180.250 euros para el descapotable Spyder. Si estáis en situación de permitiros este capricho, tened en cuenta que se trata de una edición limitada a sólo 999 unidades, y sólo la mitad de ellas llegará a Europa.

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