BMW redefine la berlina de lujo dinámica
El BMW Serie 7 ha sido siempre el paradigma del lujo dentro de la gama de BMW. Es el coche más grande, más caro y más lujoso de la marca, un modelo destinado a altos directivos de empresas y a particulares con mucho dinero que busquen un coche de representación con un equipamiento impresionante, un acabado impecable y un motor potente pero que, además, sea también una referencia en comportamiento dinámico.
Es en este último apartado, el del dinamismo, en el que el Serie 7 se ha diferenciado siempre de sus rivales naturales. el Mercedes Clase S ha apostado tradicionalmente por el confort y tanto el Audi A8 como otros modelos de marcas no alemanas como el Lexus LS o el Jaguar XJ presumen de una cierta equidistancia acercándose al Mercedes en confort y equipamiento y al BMW en calidad y dinamismo. En este sentido, y salvando las distancias ya que se trata de un coche menos sofisticado, el único modelo del segmento que supera en deportividad a este nuevo BMW es el Maserati Quattroporte.
Esta nueva generación del Serie 7 apuesta, como las anteriores, por este comentado dinamismo pero sin olvidar el diseño, elemento fundamental en este segmento como comprobó la propia BMW con la fallida cuarta generación del coche, aquella que dibujó Chris Bangle en 2001 y que estrenó el i-Drive, y la tecnología, otro aspecto indispensable si se quiere triunfar de verdad en este mercado del lujo donde hay pocos competidores pero donde el mercado es también reducido aunque, eso sí, con mucha beneficio por cada unidad vendida.
Para conseguir que un coche sea dinámico no basta con montarle un motor potente. La potencia del motor debe pasar al suelo de la manera más eficaz y el coche debe disponer de un chasis ágil y reactivo. Eso es muy fácil decirlo pero llevarlo a la práctica puede ser complicado cuando tenemos delante un coche que, en su versión corta, mide 5,10 metros y en su versión de batalla larga se va hasta los 5,24. Efectivamente, el nuevo Serie 7 es más largo que su antecesor: 2 cm exactamente. La anchura es de 1,90 y la altura de 1,48 metros.
Un coche grande y pletórico de equipamiento, como es el caso, no suele ser ligero a menos que la marca busque la fórmula de quitarle kilos de todas las maneras posibles. BMW ha puesto en práctica un plan de adelgazamiento notable para el Serie 7 y ha conseguido ahorrar hasta 130 kilos gracias al uso de aceros de alta resistencia, aluminio, magnesio e incluso piezas de carbono reforzado con plástico, el material de moda y que BMW domina desde que lo aplicara masivamente a coches como el BMW i8 o el modelo eléctrico BMW i3. Ahora, el 730d pesa 1.830 kilos y el 710i xDrive 1.870.
El primero por debajo de 120 gramos
Combinados con la mayor ligereza del chasis y la carrocería, los motores de la gama inicial consiguen un excelente rendimiento en términos de consumo. El BMW 730d se convierte así en el primer modelo convencional (no híbrido) del segmento en bajar de los 120 gr/km de CO2 (homologa 119 para un consumo combinado de 4,5 litros/100 km). El motor de este coche es el tradicional seis cilindros en línea de la marca con 265 CV de potencia que, en la oferta inicial, se ofrecerá con tracción trasera y con tracción integral xDrive (éste con un consumo de 4,8 l/100 km homologados y 127 gr/km) y en ambas carrocerías.
El otro modelo disponible en la gama inicial será el 750 i xDrive. Sólo con tracción integral, esta versión, disponible también en las dos carrocerías, ofrece un motor de ocho cilindros y 450 CV. La gama se completará más adelante con un 740i de gasolina, con motor de seis cilindros en línea y 326 CV y el 740e, también de gasolina pero con un propulsor eléctrico añadido. Este híbrido enchufable rinde 362 CV y tiene homologado un consumo de 2,1 l/100 km y unas emisiones de 49 gr/km de CO2. Como ya sabéis porque es algo que sucede con todos los híbridos con enchufe, éste es el consumo homologado para los 100 primeros kilómetros y luego en los siguientes, al vaciarse la batería, el gasto sube hasta una cifra que ningún fabricante proporciona. El motor de gasolina de este coche es un cuatro cilindros de dos litros
Por supuesto, todos los motores citados son turboalimentados y de inyección directa y los de gasolina disponen de los sistemas Valvetronic y doble VANOS de admisión y escape variables. Todos los Serie 7 son automáticos y cuentan con la caja de cambios ZF de ocho velocidades que conocemos del resto de modelos automáticos de la marca. En el 750i está disponible además un sistema de dirección a las cuatro ruedas opcional que ya montan otros BMW y que en este caso se combina por primera vez con la transmisión integral xDrive.
Para terminar con el apartado dinámico, comentar que el coche dispone de serie de suspensión neumática gestionada electrónicamente lo que permite endurecer la respuesta de los elementos elásticos (muelles neumáticos y amortiguadores) para adaptar su respuesta al tipo de conducción practicada. El conductor puede elegir entre los modos EcoPro, para una conducción relajada y ahorradora, Confort, Sport (en este caso afecta a la gestión de motor, cambio, suspensión y a la instrumentación, que pasa a velocímetro digital y fondo rojo) y Adaptive. Éste último es un modo automático que adapta su respuesta a la carretera y al estilo de conducción.
En la toma de contacto con el coche, en los alrededores de Lisboa, conduje ambos motores. El diésel, muy silencioso, me pareció más que suficiente para este coche. El gasolina, con mejor respuesta al acelerador, consume bastante más y es más caro de manera que hasta que no llegue el híbrido, el diésel es la opción más razonable.
Del comportamiento dinámico lo mejor que puede decirse es que parece que estés al volante de un Serie 5. El tamaño se difumina por completo y el coche muestra una agilidad notable. La dirección es muy precisa -se endurece y gana más precisión aún en el modo sport- y la suspensión responde a todo tipo de carreteras filtrando cualquier bache e irregularidad del terreno. Por lo que respecta al confort es absolutamente imperial y este es un coche que se disfruta por igual delante que detrás.
Diseño continuista
La mencionada cuarta generación del Serie 7 decidió a BMW dejarse de experimentos en la renovación de su buque insignia de manera que el diseño del nuevo modelo es claramente continuista. Eso sí, hay algunos cambios notables como los riñones delanteros, los más grandes jamás lucidos por un coche de la marca. Las líneas del capó, los faros más estilizados, los marcos cromados en las ventanillas y las proporciones clásicas con un morro largo y una trasera más corta (el maletero es de 515 litros, 15 más que antes) configuran un modelo elegante pero que no llama especialmente la atención. Elegante y discreto como seguramente valorarán sus afortunados compradores.
El interior también se ha renovado por completo. El salpicadero es más horizontal y el volante y los aireadores son nuevos. También debutan una instrumentación digital configurable (aunque con el aspecto de una instrumentación clásica) y la pantalla central, de gran tamaño y no extraíble. Ésta pantalla es ahora táctil y admite algunos gestos como el habitual de "zoom" que solemos hacer con dos dedos en las tabletas y los smartphones.
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Al respecto hay que decir que ahora el usuario puede comunicarse con el coche y darle órdenes de cinco maneras distintas, a saber. La primera es la habitual, con el tacto de la pantalla central y los botones de toda la vida, que algunos quedan todavía en el Serie 7. La segunda, también mediante el tacto, es lo que BMW llama Touch Control. En este caso lo que se hace es deslizar el dedo por determinadas superficies (por ejemplo los mandos de la temperatura del climatizador) sin que existan botones físicos. El tercer modo es el de la voz y el cuarto el nuevo modo gestual.
BMW ha colocado una pequeña cámara en el plafón del techo que enfoca hacia el interior y reconoce algunos gestos hechos con las manos. Así, si dibujamos un circulo hacia la derecha, el equipo de audio sube el volumen y si lo hacemos hacia la izquierda, lo baja. Otros gestos sirven, por ejemplo, para pasar de una canción a otra o para coger una llamada entrante. Yo lo probé desde la posición del conductor y desde la del acompañante. Funciona en ambos casos pero no de manera muy eficaz de modo que lo más normal será que el usuario pase directamente a uno de los otros modos.
El quinto modo de comunicarse con el coche es a través de aparatos remotos. El más sorprendente es la llave, un gadget digital con una pantallita desde el que podemos comprobar si el coche está abierto o cerrado, podemos programar la climatización para que cuando lleguemos encontremos el habitáculo a la temperatura deseada, podemos consultar el programa de mantenimiento, conocer la autonomía que nos queda y, dentro de unos meses, podremos aparcar el coche de manera remota y desde fuera.
Aparcar con la llave desde fuera del coche
Este sistema hay que explicarlo y sólo en teoría ya que los coches de la presentación no lo incorporaban. Según me comentó uno de los ingenieros de la marca, es un accesorio pensado para aquellas personas que tienen una plaza de aparcamiento estrecha o para aparcar en parkings públicos como los de aeropuertos o centros comerciales donde resulte difícil, una vez aparcado, abrir las puertas del coche. Para que funcione hay que dejar el coche encarado en la plaza (no gira para aparcar sino que sólo va hacia delante y hacia atrás con pequeñas correcciones de dirección). Luego, mediante la llave, se le indica que vaya hacia delante o hacia tras y el coche obedece a baja velocidad. El Serie 7 utiliza los sensores de aparcamiento y las cámaras periféricas para detectar objetos y si los encuentra, se para. En definitiva, se trata de automatizar esa maniobra que hemos hecho todos alguna vez de empujar un coche para meterlo en un hueco estrecho una vez nos hemos bajado del mismo. Igual pero con estilo y sin mancharse las manos.
En las plazas traseras hay una tableta Samsung que permite al propietario del coche (se entiende que en este caso quién conduce es el chófer) consultar la información de la pantalla central desde los asientos traseros y, desde ahí, gestionar elementos como el equipo de audio, el climatizador, la función de masaje de los asientos, la ventilación de los mismos, la iluminación ambiental, el navegador, el ordenador de a bordo y un sinfín más de funciones.
Cabe señalar al respecto que BMW ofrece dos configuraciones para la parte trasera con una banqueta para tres plazas o dos asientos individuales. Éstos pueden completarse con todo tipo de elementos de confort, desde cortinillas eléctricas en las ventanillas y tabletas individuales en los reposacabezas delanteros hasta un asiento lounge de primera clase con reposapiés y regulación eléctrica.
Muchos equipamientos nuevos
El Serie 7 incorpora una serie de nuevos equipamientos que en algunos casos mejoran lo ya existente y en otros son primicias, bien en la marca, bien en la industria. Ejemplos: el head-up display es más completo y tiene más resolución, los faros pueden ser de láser con un alcance de 600 metros, el doble que los de LED que vienen de serie, los reposabrazos de las puertas y de la consola central se añaden a la lista de elementos calefactados (hasta ahora volante y asientos), el techo de cristal de dos piezas tiene seis colores de iluminación del marco a elegir y genera una sensación de noche estrellada cuando se circula de noche y se estrena un sistema de ambientadores con más de una fragancia. Además, para los teléfonos que puedan recargarse por inducción (los iPhone todavía no), el coche dispone de un cargador que también carga la llave electrónica.
Por supuesto, todas las ayudas a la conducción conocidas están disponible camino de la conducción autónoma. De momento, BMW establece un paso intermedio con la conducción semi-automática -es el coche el que acelera, sigue el carril y frena tanto en atascos como en autopista- gracias a las ayudas de mantenimiento de carril, de detección de obstáculos y de coches en los carriles contiguos y al control de crucero activo.
Finalmente, otro elemento que evoluciona es la cámara cenital. Ahora puede elegirse cualquiera de las cámaras perimetrales que conformar la vista cenital para ver con detalle lo que esa cámara registra, ya sea la frontal, la trasera o las situadas en ambos laterales, todo ello mediante un potente software de proceso de imágenes.
Termino con los precios de este nuevo buque insignia de la marca alemana. No son precisamente baratos pero sí es cierto que BMW ha hecho un esfuerzo especial para aumentar el equipamiento y empezar a quitarse la fama de marca de coches "pelados" a los que había que añadir un montón de opciones. En estos Serie 7, elementos como la suspensión neumática, la llave electrónica, los faros de LED, el control de crucero activo, la apertura del maletero eléctrica, la cámara de marcha atrás (las perimetrales son opcionales), el navegador, el control gestual, la conexión para móviles, los asientos de cuero, eléctricos y con calefacción y el techo de cristal eléctrico (sólo en las versiones largas) son de serie.
PRECIOS BMW SERIE 7: BMW 730d: 94.650 € BMW 730Ld: 98.650 € BMW 730d xDrive: 99.050 € BMW 730Ld xDrive: 103.050 € BMW 750i xDrive: 133.900 € BMW 750Li xDrive: 137.900 €
Como veis, las versiones L de batalla larga son 4.000 euros más caras que las de 5,10 metros. La comercialización de este nuevo Serie 7 se inicia en octubre pero la marca ya acepta pedidos.
El frontal no me termina de convencer. Ya podían haberse inspirado en el serie 6 de cuatro puertas gran coupé, precioso y con una línea genial. Y luego los salpicaderos, ahora no se puede distinguir si es un serie 3/4, 5 o 7 porque son todos iguales. Esta claro que Mercedes ha superado tanto a BMW como a Audi. Muy buena prueba. Muchas gracias. Saludos