En esta ocasión, la versión Ford Focus Berlina Titanium 1.0 EcoBoost está movida por el motor tricilíndrico 1.0 EcoBoost de 125 CV asociado a la transmisión manual de seis marchas, una combinación realmente equilibrada. Entre las diversas ventajas de este Focus se encuentra su precio, bastante competitivo teniendo en cuenta que esta unidad pertenece al acabado superior Titanium. Su importe, contando opcionales, es de 21.975 euros, aunque es posible beneficiarse de un descuento de 5.500 euros incluyendo financiación con la marca y Plan PIVE.
Tres cilindros con brío
Hace unos cuatro años que la marca del óvalo presentó la reciente generación del Focus, uno de sus buques insignia. Pasado este tiempo, Ford ha aplicado un restyling en profundidad del modelo, que llega con una mayor personalidad estética y un habitáculo con diversas mejoras. Además, los ingenieros del fabricante estadounidense se han esmerado en incrementar el confort de marcha del modelo manteniendo sus espléndidas cualidades dinámicas al conducir por carreteras de curvas.
Entre sus principales rivales, igual de consolidados que el Focus, se encuentran modelos como el Seat León, Peugeot 308, Renault Mégane, Volkswagen Golf.
Más carácter
A nivel estético, el lavado de cara del Focus le ha aportado unas formas más estilizadas. Lo primero que se aprecia es el rediseño del frontal, que se integra en la línea ya adoptada por otros modelos de la marca como el Fiesta o el Mondeo. La parrilla pasa a situarse en una posición inferior y se encuentra enmarcada por una línea cromada que la hace más reconocible desde la distancia.
Mientras tanto, los faros ahora son algo más estrechos y la parte baja del paragolpes también es distinta. Por su parte, el capó ha recibido unas nervaduras en V que le aportan más carácter al modelo. En general, los diseñadores de la marca americana han logrado una imagen más atlética, con un cierto toque deportivo. De forma lateral puede verse que los retrovisores también han sido revisados desde el punto de vista estético.
Al observar la zaga del vehículo se aprecia el rediseño de los pilotos, que en el nuevo Focus han disminuido su tamaño. Aunque en esta parte trasera los cambios son más sutiles que en el morro, hay que tener en cuenta que el portón y el paragolpes también se han modificado. Para acabar con el apartado exterior, cabe señalar que el color Azul Impact de esta unidad es opcional (500 euros).
Mejoras funcionales
Al igual que en la línea exterior, la marca del óvalo también ha aplicado una serie de cambios en el habitáculo del vehículo con los que mejora en distintos aspectos. Uno de los más representativos se encuentra en la zona alta de la consola central, pues abandona la anterior pantalla de 5 pulgadas para equipar una nueva pantalla táctil de 8 pulgadas. No sólo es mucho más visible sino que también ha provocado una simplificación de mandos en el tablero.
Siguiendo con las modificaciones interiores del Focus hay que destacar que se ha renovado la botonera del climatizador, consiguiendo una mejor ergonomía y un uso más intuitivo. Bajo esta zona estrena un espacio para pequeños objetos, que es ideal para dejar la cartera, el móvil o las llaves. No se aprecian variaciones en el panel de instrumentos, que dispone de la misma pantalla a color de cinco pulgadas pero sí se ha renovado el volante multifunción, con una redistribución de sus mandos que hacen más sencillo su uso.
En cuanto a espacio, el Focus se encuentra en la media del segmento compacto. El puesto de conducción es amplio y brinda un confort considerable además de una buena sujeción lateral. La segunda fila de asientos ofrece un espacio más que correcto para dos ocupantes, si bien un tercero en la plaza central no viajará tan cómodo por cuestión de anchura. De cara a guardar el equipaje, el vehículo cuenta con un maletero de 363 litros de capacidad, que aumentan hasta 1.148 si se abaten los respaldos posteriores. Se trata de un volumen no demasiado ambicioso para su categoría. Además, se agradecería un plano de carga algo más bajo que facilitara la introducción de objetos pesados.
El equipamiento de serie de este acabado Titanium, es el tope de gama y ofrece elementos adicionales al inferior (Sport) como sistema Sync 2 con seis altavoces y dos conexiones USB, luces traseras LED, parrilla y barras cromadas, cristales traseros oscurecidos, climatizador automático bizona, botón de arranque sin llave, elevalunas eléctricos traseros, sensores de luces y de lluvia, tapicería y palanca de cambios de cuero. Todo ello se añade a un equipamiento de seguridad de serie en todas las versiones que incluye airbags frontales, laterales y de cortina, control de estabilidad, asistente de arranque en pendiente y frenada de emergencia en ciudad.
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Fuerza tricilíndrica
Para esta prueba he escogido uno de los motores más equilibrados de la gama Focus, como es el 1.0 EcoBoost de 125 CV. Este motor de gasolina de tres cilindros se distingue por un importante refinamiento y, con sus 170 Nm de par motor entre 1.400 y 4.500 rpm, ofrece una buena respuesta a bajas vueltas. En cualquier caso, cuando muestra lo mejor de sí mismo es al superar las 2.000 revoluciones, momento en que se percibe un mayor ímpetu que desemboca en una superior capacidad de aceleración.
El propulsor tiene un comportamiento muy vivo en situaciones como los adelantamientos en carreteras de doble sentido. Se beneficia de unas buenas recuperaciones y de una considerable elasticidad y todo ello con un bajo nivel de sonoridad interior. El 1.0 EcoBoost está asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades que goza de un escalonamiento muy adecuado, con una sexta marcha algo más larga para optimizar consumos. En esta línea, el modelo cuenta además con sistema Start-Stop de arranque y parada automática, de funcionamiento bastante rápido.
De esta forma, registra una media homologada de 4,7 litros cada 100 km y unas emisiones de 108 g/km de CO2. Tras la prueba, el valor de consumo no fue tan benévolo, aunque se quedó en unos razonables 6,1 litros. En lo que se refiere a prestaciones, con este motor el Focus completa el 0 a 100 km/h en 11 segundos, una cifra que no es excepcional pero que no está mal para su cilindrada y potencia. Por otra parte, hay que señalar que puede alcanzar una velocidad máxima de 195 km/h.
Avances en confort de marcha
Los ingenieros de Ford también han revisado ciertos aspectos dinámicos en el nuevo Focus con el objetivo de lograr una mayor comodidad. Para conseguirlo, se ha rebajado ligeramente la firmeza de la suspensión, generando un mayor confort de marcha. Al mismo tiempo, el automóvil conserva sus magníficas cualidades en términos de estabilidad y aplomo, dos de los factores en que más destaca el compacto de la firma estadounidense.
Como su predecesor, al rodar por carreteras de curvas de forma animada se muestra ágil y registra una óptima conducta en los apoyos, por lo que continúa siendo uno de los compactos más afinados en este ámbito. Otro de los puntos mejorados en este restyling es la dirección, que ahora es aún más precisa sin perder un ápice de la suavidad de que disponía el anterior Focus. También vale la pena remarcar la eficacia del equipo de frenos, pues reacciona muy bien incluso con un uso muy intenso.
Durante la conducción por autopista se aprecia el avance en calidad de rodadura que transmite el vehículo, algo que queda evidente al pasar sobre pequeños baches a alta velocidad. La mejora de la insonorización, comentada anteriormente, también pone su granito de arena para dar un paso al frente en el capítulo de confort de marcha.
Conclusión
Con este lavado de cara, el Focus no sólo adopta una imagen con algo más de personalidad, sino que también recibe mejoras en diversos aspectos para convertirse en un modelo más “redondo”. El puesto de conducción pasa a ser más ergonómico, con algunos elementos más visibles. Además, evoluciona en términos dinámicos, logrando una conducción aún más cómoda sin renunciar a la magnífica conducta dinámica que ya conocíamos en su predecesor. Su amplio equipamiento de seguridad y su precio competitivo se convierten en las guindas del pastel.
Su teoria no es nada nueva, ya la invento peugeot con su 307, la culmino renault con su scenic fase II y hay otros muchos que no han dudado en congratularse con ella, menuda memez por dios, estamos ya hartos sabidos de lo que son los coches en general y no hay ni uno que no contribuya al mantenimiento de talleres y concesiones.