Rompiendo moldes
Nada más llegar a la Estación de Sants para tomar parte en la presentación de Ford Performance se nos facilitó el libro de ruta y cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos el recorrido. Algunos de los tramos más espectaculares del Rally Costa Brava así como la antigua Subida en Cuesta al Montseny. ¿Todo esto con un Mustang?
Los responsables de comunicación de Ford estaban muy tranquilos y sonrientes, nosotros dudamos a priori de cuál sería el comportamiento del Pony Car por excelencia en tan revirado recorrido. Al final del día terminamos con una sonrisa todavía mayor que la gente de Ford.
No obstante, antes vamos a descubrir Ford Performance, la división responsable de los automóviles más deportivos de la firma del óvalo, que a su vez se encarga de supervisar las actividades deportivas de la compañía.
Ford Performance
Hasta hace bien poco Ford tenía tres divisiones distintas dedicadas a sus automóviles deportivos y a la competición: SVT (Special Vehicle Team), RS (Rallye Sport) y Ford Racing. Actualmente Ford Performance aglutina a todas las anteriores.
El modelo más prestacional de esta división es el GT, un biplaza de motor central que vio la luz en el Salón de Detroit de 2015 y estará animado por el motor EcoBoost más potente jamás comercializado por Ford con más de 600 CV.
En un segundo escalón encontramos por un lado al Focus RS, un modelo que por primera vez dispondrá de tracción integral y una mecánica EcoBoost de 4 cilindros y 2,3 litros con 320 CV. En este mismo nivel Ford sitúa al Mustang, un deportivo de configuración tipo 2+2 que tanto puede montar el EcoBoost del Focus RS con 3 CV menos como un V8 de 5 litros y 421 CV.
Ford ofrece en un tercer nivel los Fiesta ST y Focus ST, dos referentes dentro de sus respectivos segmentos. El Fiesta es una verdadera maravilla, con uno de los mejores chasis de su clase y con un motor EcoBoost de 1,6 litros que rinde 182 CV. El Focus está disponible tanto en carrocería de 5 puertas como familiar, además son dos los motores que podemos escoger: 2.0 EcoBoost de 250 CV o bien 2.0 TDCi de 185 CV.
Probamos el Mustang en casa
El nuevo Mustang nada tiene que ver con la generación anterior. Su diseño es imponente lo mires desde el ángulo que lo mires. Las voluptuosas líneas esculpidas en su carrocería hacen que sea musculoso a la vez que sensual. Es un , que en lugar de mirar únicamente al pasado aporta un estilo nuevo y fresco con un ligero guiño a sus antepasados.
En el interior hay algún plástico que tiene un tacto quizás demasiado duro, como el que recubre el túnel central. No obstante, por lo demás es un coche con acabados más que dignos con un diseño agradable y bien equipado.
Para conocer más detalles del Mustang como pueden ser las versiones y la gama de precios os remitimos a que llevó a cabo Jaume Gustems el pasado mes de mayo. Esta prueba la vamos a centrar en las sensaciones que pudimos disfrutar conduciéndolo en nuestras carreteras.
En nuestra toma de contacto primero optamos por un Convertible EcoBoost. En los primeros metros de conducirlo quedé gratamente sorprendido por la buena respuesta del propulsor turbo que esconde bajo su largo capó delantero. A 3.000 rpm entrega 432 Nm de par máximo y a 5.500 rpm 317 CV.
Tal y como esperaba el sonido que emitían sus escapes no fue a priori demasiado espectacular, no en vano, estamos hablando de un motor de 4 cilindros sobrealimentado. Un Volkswagen Golf R, también con un 4 en línea turbo suena mucho mejor que el Mustang EcoBoost, ofreciendo una nota más ronca y grave. Suponemos que el Focus RS ofrecerá un sonido más en la línea del Golf que del Mustang.
El Convertible con motor EcoBoost y cambio manual tiene un peso de 1.715 kilos. Sin embargo, la agilidad que muestra es digna de admirar. Cuando llegué a la primera curva del Montseny no podía imaginar que se inscribiría al viraje con tanta precisión. Fue una enorme sorpresa descubrir su entrada en curva. Es espectacular.
Puedes frenar muy tarde porque el equipo de frenos ofrece además de buena mordiente una destacable resistencia a la fatiga. El pedal permite modular muy bien la intensidad que queremos en cada frenada.
En curva gira muy plano pero a la vez filtra de forma ejemplar las irregularidades del firme. Para colofón en la salida del viraje el tren posterior transmite al asfalto del primer al último Nm del motor.
Curva tras curva probamos de frenar más tarde, entrar más fuerte y acelerar antes y siempre respondió con una nobleza y una naturalidad dignas de admirar. Ver de lo que es capaz el Mustang me dejó sin palabras. ¡Bravo por Ford!
Realizar el recorrido de la antigua Subida al Montseny con el Mustang fue una experiencia de las que vamos a recordar tiempo. Allí se organizó durante 25 años una prueba puntuable para el Campeonato de Europa de Montaña. Asimismo, la zona Santa Fé – Sant Marçal también acogió un tramo del Rally Costa Brava. El recorrido preparado por la organización fue de 10.
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La caja de cambios suministrada por la reputada firma alemana Getrag es una maravilla. La MT82 manual de seis relaciones ofrece una relación de cambio perfecta para sacar el máximo partido al motor EcoBoost. Además, los recorridos de palanca son cortos y precisos, ofreciendo un tacto firme y deportivo.
Después de comer en el restaurante La Coromina de Viladrau, regentado por Antonio Zanini 9 veces Campeón de España de Rally y Campeón de Europa de Rally, salimos al volante de un Mustang Coupe con motor 5.0 V8.
Nada más arrancar la reverberación del V8 pone la piel de gallina. Esto es un motor y lo demás son tonterías. Si aceleras en vacío puedes ver como la carrocería se inclina hacia un lado. Como diría un amigo: "There is no replacement for displacement", o lo que es lo mismo, no hay nada como tener más cubicaje.
Engranamos primera y salimos a carretera. Nos había gustado tanto el tramo de la mañana que decidimos repetir por la tarde para así poder compararlo mejor con el motor EcoBoost.
No entendía lo que estaba pasando, el Mustang 5.0 se estaba mostrando tan ágil como el EcoBoost, pero con mejor respuesta por parte del motor y la misma precisión tanto en la entrada como en la salida de las curvas.
El 5.0 con carrocería cerrada o Fastback sólo pesa 5 kilos más que el Convertible EcoBoost. Así pues, queda claro porque el comportamiento dinámico de ambos es tan parejo. No me cansaré de decirlo, la entrada a la curva es simplemente impresionante.
Ford Performance ha dado forma a un automóvil brillante. Estos tramos serían a priori perfectos para un Focus ST, RS o incluso para un Fiesta ST. Sin embargo, el Mustang 5.0 ofrece un comportamiento y una precisión dignos de un coche de rally.
El empuje del V8 es brutal pero a la vez efectivo. A la salida del viraje esperaba que el eje posterior se desbocara debido al mayor par (530 Nm a 4.250 rpm). Todo lo contrario. Los neumáticos traseros con medidas 275/40 R19 trasladan con facilidad la caballería al asfalto.
Si entramos algo pasados en la curva, jugamos con la inercia del vehículo y aceleramos a fondo antes de tiempo podremos cruzarlo con suma facilidad, incluso con los controles activados. Esto sólo ocurre si forzamos la situación, en conducción deportiva y a buen ritmo la trasera no se mueve.
El sonido de su V8 es adictivo. La musicalidad de esta mecánica 100% Muscle Car incita rodar alto de vueltas. Se estira con una agilidad pasmosa y ofrece una curva de par de lo más llena. Es de esos motores que les encanta subir de revoluciones, de hecho ofrece su potencia máxima de 412 CV a 6.500 rpm.
Tras una jornada intensa de carreteras secundarias combinando algo de vía rápida logramos una media de consumo con el V8 de 23,2 l/100 km. No está nada mal si tenemos en cuenta que en un tramo de montaña de 11 kilómetros el ordenador indicó un consumo medio de 43,4 l/100 km. Esta última no fue una cifra de consumo instantáneo, correspondía al consumo medio.
Después de ver esta faceta tan racing del Mustang relajamos el ritmo para disfrutar de su lado más GT. Es un cupé perfecto para viajar con gran confort, incluso para llevar a cabo desplazamientos rutinarios a diario. La suspensión es extremadamente confortable, los asientos deportivos recogen muy bien a la vez que son cómodos y gracias a los sensores de aparcamiento opcionales aparcarlo es coser y cantar.
En resumidas cuentas
Hacía mucho tiempo que un deportivo no me tocaba tanto la fibra como el Mustang. Si tuviera los 46.000 euros que cuesta el Fastback 5.0 no me lo pensaría dos veces. Prestaciones de BMW M4 con más diversión y más nobleza a un precio de escándalo.
El EcoBoost es un gran motor, con buenas prestaciones y ajustados consumos. No obstante, si te estás planteando un Mustang merece la pena pagar los 7.000 euros de diferencia para disfrutar del motor V8.
Por el dinero que cuesta esa macarrada me compro un Golf R DSG.
#144 todo para ti el golf
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