Probamos en el circuito italiano de Vallelunga toda la gama GTS de Porsche. Los modelos GTS son un acabado intermedio entre los “S” y “Turbo”. Desde el eléctrico Taycan hasta el 911, pasando por Panamera y 718 Cayman. Pero no sólo eso, también tuvimos la ocasión de conducir dos GTS clásicos del Museo Porsche.

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Pruebas de modelos Porsche GTS publicadas en coches.net:
Si quieres conocer más en detalle el Porsche 911 GTS aquí tienes una prueba en vídeo.
Si quieres conocer más en detalle el Porsche 718 GTS aquí tienes una prueba en vídeo.
Si quieres conocer más en detalle el Porsche Panamera GTS aquí tienes una prueba en vídeo.
Si quieres conocer más en detalle el Porsche Cayenne GTS aquí tienes una prueba en vídeo.
Si quieres conocer más en detalle el Porsche Macan GTS aquí tienes una prueba en vídeo.
Al límite en circuito
Las versiones GTS son ese escalón intermedio, tanto en equipamiento y prestaciones, entre los S y Turbo. Coches equipados con las máximas mejoras de chasis que son opcionales en los modelos básicos, con un habitáculo más lujoso y con un toque de identidad propia al añadir pilotos oscurecidos y detalles de color negro en la carrocería.
Para esta actividad conté con un instructor que estuvo conmigo durante toda la sesión de circuito. Él conducía un Porsche 911 Turbo y yo tenía que seguirlo a fondo en el exigente trazado de Vallelunga. Una pista de más de 4 kilómetros con curvas de esas que ponen los pelos de punta.
La primera tanda fue al volante del Porsche Panamera GTS. La pista estaba mojada, puesto que precisamente en aquel momento estaba lloviendo. Fue sorprendente ver lo bien que reaccionaba sobre mojado, una limusina de más de 2 toneladas con casi 500 CV. Las reacciones son muy controlables, incluso al límite se muestra noble y muy estable. Además, el sonido de su motor V8 es bestial.
La siguiente sesión de pista fue con el Taycan GTS. Hace bien poco tuve una experiencia con un Taycan Turbo S y debo reconocer que el GTS está bastante cerca en cuanto a recuperaciones y capacidad de aceleración. Cómo entra en curva, que estabilidad ofrece y la entrega de potencia de sus dos motores es de otro mundo. Era muy fácil seguir el ritmo al 911 Turbo, incluso llegaba a acercarme en más de una ocasión. Cuesta asimilar que un coche eléctrico que pesa casi 2,5 toneladas ofrezca unas prestaciones de auténtico supercoche.
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Lo que más me llamó la atención con el Taycan fue la forma en la que puedes salir de las curvas, incluso con el asfalto mojado. Si bien con el Panamera sentía como patinaban primero las ruedas y luego intervenía el control de estabilidad PSM, el Taycan ofrece una entrega de par excepcional y casi ni te das cuenta de si los controles actúan o no. Siempre sientes que tienes grip y nunca que las ayudas te frenan.
El tercer turno en circuito fue con el 718 Cayman GTS 4.0. Tenía muchas ganas de probar esta combinación del Cayman con motor atmosférico de 6 cilindros bóxer 4 litros. Era menos potente que los otros dos coches que acababa de conducir, pero el sonido de ese flatsix vale todo el oro del mundo. Es simplemente una gozada.
Además, empuja más que suficiente para alcanzar unas velocidades muy respetables. Si con los otros hacía apuradas de frenada de en torno a 211 km/h, con el Cayman llegaba a 208 km/h. La gran diferencia aquí reside en la ligereza del conjunto. En las apuradas podía frenar mucho más tarde que el 911 Turbo al que seguía y acercarme al máximo a él a la hora de entrar en la curva.
En la salida me dejaba atrás con los más de 180 CV de diferencia, la respuesta inmediata de sus dos turbos y su tracción integral. ¿Y qué? Yo estaba ahí dentro del 718 Cayman GTS disfrutando de la melodía del flatsix atmosférico dándolo todo en lo más alto del cuenta-vueltas. Todo un lujo para los sentidos. No hace falta ser el más rápido en pista, también puedes ser el que mejor se lo pasa.
Me sorprendió lo mucho que se movía el Cayman. Se notaba algo blando de suspensiones y muy juguetón tanto en la entrada como en la salida del viraje. Es un coche que te hace trabajar todo el tiempo, ¡y encima manual! Con lo que el disfrute se multiplica por 1.000. ¡Que sí! Ya sé que es más lento en circuito un manual que un PDK, pero me remito a lo que he dicho antes, lo importante también es pasarlo bien. Y al final la experiencia que te llevas de recuerdo de esa jornada en pista es lo que te queda.
La última tanda en pista fue al volante de un 911 Carrera GTS equipado con Lightweight Package. No era un 911 GTS más, era exactamente la misma unidad que había probado también a fondo en el circuito de Franciacorta el año pasado. Exactamente el mismo coche. Ya lo conocía y lo tenía por la mano así que con este fue el que más cerca estuve en todo momento del 911 Turbo del instructor.
La experiencia con este 911 GTS fue bestial. Sacándole el máximo partido en cada metro de pista, disfrutando y al mismo tiempo aplicando una concentración máxima en la conducción. Hoy que entramos en un coche y estamos distraídos por equipos de audio, navegadores, conectividad con el Smartphone y demás. Esto es un deportivo diseñado y concebido para disfrutar al volante y eso es lo que hice.
Pero la experiencia con la gama GTS no terminó ahí. También pude probar dos clásicos del Museo Porsche. Ni más ni menos que un 924 Carrera GTS de 1980 y un Cayenne GTS del 2007. Un vídeo que puedes ver en el inicio de este artículo.
En resumidas cuentas
La experiencia en el GTS Media Drive de Vallelunga fue pura y simplemente sensacional. Poder exprimir al máximo un deportivo de verdad en las condiciones que puso Porsche a nuestra disposición no tiene precio. Un instructor delante con un coche más potente que cada vez más fuerte para que tú puedas sacar todo el partido al coche que estás probando. Marcando la trazada ideal, y siempre llevándolo al límite. Así da gusto descubrir las cualidades dinámicas de un coche y ya de paso aprender de grandes profesionales como son todos los miembros de la Porsche Sport Driving School.
Me trae recuerdos, pues tuve un 944 de segunda mano, hace ya tiempo, el 924.