Diseño
La última generación del Ibiza presenta el nuevo patrón de estilo de Seat. Las líneas ovoides que introdujo el Altea y que siguieron con el León han quedado ahora a un lado, el protagonista ahora son las líneas de tensión inspiradas en el prototipo Tribu presentado en el Salón de Frankfurt de 2007. Es una lástima que Seat no apostara por comercializar el Tribu, un SUV desarrollado sobre la misma plataforma de Volkswagen Tiguan y Audi Q3. La carrocería de tres puertas es mucho más agresiva que la cinco puertas, sobretodo en lo que a vista lateral se refiere. En esta ocasión al tratarse de la versión FR todavía tiene una estampa más deportiva gracias al kit de carrocería específico que monta de serie. Tanto en la parte frontal como en la trasera encontramos parachoques con un diseño deportivo formados por entradas de aire de gran tamaño y rejillas tipo nido de abeja. Distinguir un Seat Ibiza FR de un Ibiza SC convencional es sencillo, con sólo echar un vistazo a las llantas nos basta. El FR equipa unas llantas de aleación con medidas 7 x 17" denominadas Aera Plata Cosmos. Estéticamente es prácticamente imposible distinguir un Seat Ibiza FR diesel de uno gasolina, siempre y cuando tengan el motor parado, claro está. Los dos montan los mismos complementos estéticos, cuentan con una doble salida de escape y lucen logotipos FR idénticos tanto en el parachoques delantero como en el portón trasero. ¿Quién es quién? Al arrancar el motor el diesel se delata.
Habitabilidad
Hubo un tiempo en el que los utilitarios de pequeño tamaño eran coches sólo aptos para adultos de corta estatura y de poca envergadura. Hoy todo ha cambiado bastante, el español medio tiene una talla L con lo que lo del 600 queda muy lejos. Los técnicos de Martorell han dado lugar a un amplio habitáculo con el nuevo Ibiza. El espacio a bordo es bastante amplio. Las plazas delanteras gozan de una buena anchura entre codos y una altura libre al techo más que correcta. Ambos asientos delanteros ofrecen regulación longitudinal y en altura de sus dos asientos. La columna de dirección también tiene regulación en altura y profundidad. El acceso a las plazas traseras está muy limitado debido al diseño de tres puertas de la carrocería del Ibiza ST. Si tenemos pensado hacer un uso habitual de esta segunda fila, ya sea para salir con amigos o para sentar a nuestros hijos, debidamente sujetos a una sillita de seguridad infantil, merece la pena que nos planteemos pagar los 520 € de diferencia que hay. Los darás por muy bien invertidos, ya que te ahorraras numerosos dolores de espalda. La segunda fila es apta para dos adultos de talla estándar, la plaza central es demasiado limitada, aunque de serie cuente con tres reposacabezas, debidamente integrados en el respaldo trasero de serie. El maletero ofrece un volumen de carga de 242 litros en configuración de cinco plazas. Si abatimos uno o los dos respaldos traseros asimétricos podremos incrementar todavía más el espacio dedicado al maletero.
Mecánica
Por tradición los GTi eran coches animados por mecánicas de gasolina, generalmente un motor de un modelo de mayor tamaño adaptado para que encajara en el chasis de un pequeño utilitario. En este caso encontramos algo relativamente parecido, en el vano motor del Ibiza se ha instalado el 2.0 TDI DPF CR. Un motor que ya habíamos visto en la berlina Exeo. Se trata de la última evolución del 2.0 TDI del Grupo Volkswagen con tecnología common rail. Está claro que no es un gasolina pero es un diesel que ofrece una buena relación prestaciones-consumo.
Con una cilindrada de 1.968 cm³;, es un cuatro cilindros en línea con cuatro válvulas por cilindro y dos árboles de levas en culata. El sistema de alimentación está formado por una inyección directa common rail, un turbocompresor de geometría variable y un intercooler. Este propulsor turbodiesel con bloque de hierro fundido y culata de aluminio se encuentra ubicado en posición delantera transversal.
La entrega en la zona baja del cuenta-revoluciones es buena, a partir de 1.500 rpm se empieza a estirar de forma constante. Lo mejor llega a las 1.750 rpm, a partir de este punto hasta las 2.500 rpm, es cuando entrega su par máximo con nada menos que 320 Nm. Esta espectacular cifra de par permite llevar a cabo recuperaciones fulgurantes, sea cual sea la marcha que llevemos engranada. La potencia máxima se cifra en 143 CV y no llegan hasta las 4.200 rpm. De serie monta una caja de cambios manual de seis relaciones y opcionalmente podemos montar una DSG automática de 7 velocidades.
Suscríbete a la newsletter
Si quieres estar al día de nuestras noticias, tienes que tener una cuenta en coches.net.
Comportamiento
Los ingenieros de Seat son famosos por el excelente trabajo que llevan a cabo en materia de chasis. El Ibiza no es ninguna excepción, es un utilitario de marcado talante deportivo gracias a un planteamiento de suspensiones muy efectivo. No importa la versión o motorización que escojamos, desde el más básico todos ofrecen un dinamismo destacable. En esta ocasión estamos ante la segunda versión más deportiva de la gama, el FR con lo que de serie ya incorpora un equipo de suspensión deportiva. Además de ser más duro, su altura libre al suelo es menor que la de un Ibiza convencional. En el tren delantero cuenta con un esquema independiente del tipo McPherson, resortes helicoidales y barra estabilizadora, mientras que en el trasero encontramos un sistema semi-independiente formado por brazos tirados, un eje transversal de torsión y resortes helicoidales. Los reglajes de ambos trenes están pensados para ofrecer el máximo agarre, sin por ello convertir al Ibiza en un coche incómodo. El FR filtra muy bien los baches de la calzada. La dirección es sumamente precisa y el tacto del volante permite controlar al tren delantero en todo momento. El equipo de frenos está formado por discos ventilados delante de 288 mm de diámetro y por discos detrás de 232 mm. Teniendo en cuenta las dimensiones y el peso del vehículo con este sistema de frenos tenemos una potencia de frenado más que suficiente.
Seguridad
El FR equipa de serie el sistema XDS que hace las veces de un diferencial autoblocante sin serlo. Con un diferencial autoblocante podemos transmitir mejor toda la potencia de un motor a las ruedas motrices. El XDS ahorra el peso que supone montar un autoblocante, pues se trata de una gestión electrónica del control de tracción que simula la acción de un diferencial. Cuando el sistema detecta que una rueda pierde adherencia la frena y así se reduce el subviraje del coche o en otras palabras, evita que el coche se nos vaya de morro.
Valoración final
Hoy hay un gran número de GTi de tamaño pequeño pero a parte del Ibiza FR no hay ningún otro que tenga la posibilidad de montar un motor diesel más potente que este 2.0 TDI de 143 CV. Además, el Ibiza tiene dos grandes bazas más. Una es la posibilidad de comprarlo con carrocería de cinco puertas, algo que aumenta en gran manera su versatilidad. Y la segunda es, sin lugar a dudas, la caja de cambios automática DSG de 7 velocidades, dos opcionales que convierten al FR TDI en uno de los GTi más interesantes del mercado.
los lagunas dan problemas 4 de cada 3, partiendo de la puta tarjeta de arranque.Cuantos Renault hay matriculados como taxis frente a skoda grupo wag ,