El gas como argumento
En la carrera por lograr tecnologías alternativas más eficientes y sostenibles y que vengan acompañadas además de un ahorro evidente para los conductores a la hora de repostar, hay vida más allá de los eléctricos. Una de las posibilidades que plantea el mercado son los vehículos que combinan gas natural comprimido y gasolina, como es el caso del León 1.4 TGI GNC. Con la reciente actualización del conocido compacto de Seat también se ha puesto al día esta versión, que circula normalmente con gas aunque también cuenta con el refuerzo de la gasolina.
Una autonomía cercana a los 1.300 kilómetros convierte a este vehículo en un amante de los largos viajes en los que la eficiencia juega un papel primordial. Y todo ello con diferencias mínimas si se compara con cualquier otro León. El precio de esta unidad de serie (acabado Style Plus) es de 25.840 euros, que se acercan a los 30.000 incluyendo los opcionales. Sin embargo, gracias al descuento comercial que realiza la marca de Martorell el precio final puede ser de 26.290 euros.
Como sus hermanos
Esta versión del León no cuenta con modificaciones estéticas que la diferencien de cualquier otra variante de cinco puertas del renovado modelo. En cualquier caso, si repasamos brevemente los cambios exteriores introducidos recientemente por Seat en el compacto hay que destacar elementos como la parrilla. Aunque su forma se ha mantenido, su tramado ha evolucionado hacia un diseño que le da una apariencia de tres dimensiones.
El logotipo del fabricante de Martorell ha ganado presencia al tener un mayor tamaño que en el modelo predecesor. Siguiendo con el frontal, también crecen tanto la parrilla inferior como el sector destinado a los faros antiniebla, de los que hay que resaltar que también son diferentes a los del León anterior.
Al fijar la vista en la zaga del vehículo se aprecian leves variaciones en el paragolpes, con unas líneas más acentuadas, así como en los catadióptricos inferiores. Esta unidad, perteneciente al acabado Style Plus, dispone de llantas de aleación de 16 pulgadas de serie mientras que el paquete Full Led (1.190 euros) y el color azul Mistery (550 euros) forman parte del equipamiento opcional.
Panel de mandos propio
Dentro del habitáculo sí que se aprecia algunos puntos característicos en materia estética que diferencian al León TGI GNC. Se encuentran en el panel de instrumentos. Dentro del cuentarrevoluciones se encuentra un indicador de barras del depósito de GNC, por lo que sabemos en todo momento la cantidad restante exactamente igual que sucede con el depósito de gasolina, cuyo indicador es idéntico al del resto de versiones del León. En la pantalla de información situada en el centro del panel de mandos se pueden consultar además en todo momento los kilómetros exactos de autonomía de ambos depósitos.
Por lo demás, el coche conserva el mismo aspecto interior que el resto de sus hermanos de gama, con las novedades recibidas en su última actualización. Estas afectan principalmente a la consola central, que integra una nueva pantalla de 8 pulgadas, más grande que la anterior. Hay que tener en cuenta también la presencia de los botones de arranque y de freno de mano eléctrico, equipamientos no disponibles en el anterior León. A ello hay que sumar la mejora de acabados recibida en su última puesta al día.
El puesto de conducción de esta variante de cinco puertas es amplio y confortable, con un asiento que ofrece una muy buena sujeción lateral del torso. En la segunda fila pueden viajar dos adultos con una remarcable comodidad, tanto en lo que respecta a altura al techo como a espacio para las rodillas. Por su parte, la plaza central es más justa. El maletero constituye el único sacrificio de esta versión TGI del León a nivel de espacio, pues se pierden 105 litros si se compara con las otras versiones (275 litros en lugar de 380). Este volumen se emplea para alojar el depósito de gas natural comprimido, fabricado de acero de alta resistencia.
En cuanto a equipamiento, este acabado Style Plus incluye airbags frontales, laterales y de cabeza, asistente de frenada en ciudad con sistema de protección de peatones, volante multifunción de piel, faros antiniebla con función cornering, climatizador bizona, control de velocidad de crucero, Radio Media System Plus, ocho altavoces y sensores de luz y lluvia.
Esta unidad cuenta con diversos opcionales, como es el caso de la tapicería de Alcantara con asientos deportivos (810 euros) o el sistema de apertura y arranque sin llave KESSY con función My Beat (360 euros), el Winter Pack (380 euros), que incluye asientos delanteros calefactables, lavafaros con eyectores y retrovisores calefactables. También deben señalarse los sensores de aparcamiento delanteros y traseros con sistema OPS de visión esquemática del coche y de obstáculos (240 euros) y el sistema de conectividad Full Link (170 euros).
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El punto diferencial
Bajo el capó de esta versión del León se encuentra el motor 1.4 TGI de cuatro cilindros que puede funcionar tanto con gas natural comprimido como con gasolina. Entrega una potencia de 110 CV y un par máximo de 200 Nm entre 1.500 y 3.500 rpm. El motor arranca siempre en gasolina pero rápidamente pasa a gas natural. Una vez que pasa de gasolina a gas al arrancar, el motor siempre emplea el gas natural hasta que éste se agota. Solo en ese momento comienza a utilizar la gasolina para circular.
Tal y como pude comprobar durante la prueba, el paso de uno a otro combustible se realiza de forma imperceptible. No hay ningún tipo de ruido que muestre que se ha producido el cambio. De hecho, solo se aprecia por el indicador que aparece en el cuadro de mandos. Hay que recordar que el vehículo dispone de dos depósitos, uno de gasolina de 50 litros convencional y otro de gas natural comprimido de 15 litros.
El motor TGI responde bien a bajas revoluciones y ofrece un comportamiento más que satisfactorio en las recuperaciones. Solo a la hora de encarar repechos en autopista con el coche muy cargado podemos notar una cierta carencia de ímpetu. La mecánica está asociada, en este caso, a una caja de cambios automática DSG de doble embrague y siete velocidades que tiene el mismo comportamiento que en cualquier otra versión del modelo. Rapidez y suavidad de funcionamiento son sus las grandes virtudes de esta transmisión, cuyas sexta y séptima marcha tiene unos desarrollos más largos pensando en la eficiencia.
En cuanto a prestaciones, el León TGI GNC consigue pasar de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos mientras que su velocidad punta es de 194 km/h. Por otra parte, según datos ofrecidos por Seat, es posible recorrer unos 400 km con gas natural y alrededor de 900 km con gasolina, con un consumo medio homologado de 5,3 l/100 km en el segundo caso hasta alcanzar un total de 1.300 km. Si bien en la prueba no llegué a cubrir esos kilómetros, lo cierto es que pude completar 330 km con GNC (cuyo coste sería de unos 4 euros según el precio actual del GNC) y la media registrada en modo GNC fue de 6,2 l/100 km.
Por lo tanto, siempre que se circule con gas, el ahorro con respecto a un motor convencional de gasolina o diésel es más que considerable. El principal hándicap de los repostajes de GNC es que la red es aún reducida (unos cincuenta puntos en toda España), si bien está previsto que crezca significativamente en los próximos años.
Confort y estabilidad al mismo nivel
Desde el punto de vista dinámico, nada hace “sospechar” que estamos ante una versión de gas natural. Y es que el coche registra el mismo nivel de comodidad que cualquier otro León. Cierto es que el sistema de GNC le añade algo más de peso al vehículo pero en ningún momento se perciben mayores oscilaciones de la carrocería a la hora de afrontar, por ejemplo, carreteras reviradas.
La conducta es estable en todo momento y la eficacia del chasis permite un paso por curva rápido acompañado por un noble comportamiento. Sucede lo mismo al rodar por asfalto en mal estado, pues el confort de marcha es igual de elevado que en las otras versiones, con una suspensión que absorbe de forma adecuada las irregularidades del firme. No hay que pasar por alto la precisión de la dirección, cuyo tacto suave y directo refuerza la sensación de control durante la conducción.
Por otra parte, muestra el notable aplomo y la calidad de rodadura a la que nos tiene acostumbrados este modelo al conducir por las grandes rectas de autopista. Una buena capacidad de frenado se encarga de redondear la dinámica del coche, sin duda uno de sus puntos fuertes.
Conclusión
En definitiva, el León 1.4 TGI GNC puede ser una alternativa muy a tener en cuenta para quienes busquen una mayor eficiencia de conducción y, al mismo tiempo, un ahorro superior a la hora de realizar los repostajes. Precisamente las posibilidades de realizar dichos repostajes protagonizan el principal inconveniente de esta tecnología, al menos por el momento. Y es que, como comentaba anteriormente, en España hay solo medio centenar de puntos de repostaje de gas, la mayoría de ellos en las inmediaciones de las grandes ciudades.
Mi principal duda son las recuperaciones/adelantamientos. Ya sabéis, de 80km/y a 120km/y en cuarta, quinta, sexta, etc. Lo único que he visto en pruebas es una recuperación de 15 segundos de 80 a 120, pero no dicen en qué velocidad van. Me asusta un poco pensar que no responda sobradamente ya que actualmente tengo dos tdi que lo hacen en 6,5s y 8 s respectivamente. ¿Alguien que me pueda ayadar o aclarar los valores de estas recuperaciones que pido?. Muchas gracias.
Hola, lástima que nadie pueda contestar, sobretodo quien ha hecho la prueba. Lo cual me desacredita este artículo... Me parece que con el DSG las recuperaciones pueden ser mejores pero entiendo que no serán en sexta o séptima...a mí también me preocupa ese detalle...