De las dos variantes disponibles del Toyota RAV4 hemos probado la Cross Sport, cuya diferencia radica en que no lleva barras de techo y la rueda de repuesto que iría en el portón trasero se sustituye por un kit antipinchazos. Así que su imagen es más urbana y también resulta más práctico a la hora de aparcar, porque los 8 centímetros que añade a la longitud total la rueda de repuesto, aunque no son muchos, algo se notan. El "toque" campero lo ponía la tracción 4x4 que, en este caso, recibía la potencia del motor diesel 2.2 D-4D a través de la caja de cambios manual de seis velocidades.
El nivel de equipamiento de nuestra unidad de pruebas era el más alto de la gama, es decir, el Executive. De modo que sumando las opciones que incluía: pintura metalizada, navegador HDD (10 Gb) con monitor de asistencia al parking y sistema de entrada y arranque inteligente, nos da un precio de 36.450 euros. Claro que durante este mes, Toyota anuncia descuentos de entre 2.000 y 3.500 euros según versiones y acabados.
Entre los rivales del Toyota RAV4 están el Volkswagen Tiguan, el Ford Kuga, el Hyundai ix35 y el Kia Sorento.
Diseño exterior
4,36 metros de largo es lo que mide el RAV4 Cross Sport. Longitud que lo sitúa de lleno en el segmento de los todocaminos compactos. Una de las ventajas de esta categoría frente a los de mayor tamaño es que son más maniobrables y en campo, al tener una batalla más corta pueden salvar mejor algunos obstáculos.
La reciente actualización del RAV4 ha traído consigo algunos cambios estéticos, la mayoría de los cuales se centran en el frontal: la parrilla se amplía hacia el paragolpes he incorpora más lamas cromadas que la recorren horizontalmente. El diseño del paragolpes varía en su conjunto, algo que repercute en la toma de aireación y en los huecos reservados para los faros antiniebla, los cuales reciben un nuevo marco cromado. También cambian los faros y, en menor medida, el capó y las aletas delanteras.
En la zaga destacan los nuevos grupos ópticos con iluminación LED.
Habitabilidad
Sus medidas contenidas hacen que sorprenda el espacio interior disponible, muy bien aprovechado y con una gran modularidad gracias al sistema de asientos Easy Flat, el cual permite desplazar la banqueta de las plazas traseras longitudinalmente, variar la inclinación del respaldo y dejar una superficie de carga plana cuando se pliegan estos asientos.
La tapicería de cuero y Alcántara de los asientos aumenta la sensación de calidad en el habitáculo, pero también proporciona una buena sujeción. El volante, de cuero y con la parte baja achatada, resulta ergonómico. Tanto como los asientos delanteros, que además cuentan con un mullido muy confortable.
Mecánica
Solo hay dos motores disponibles para el Toyota RAV4: el gasolina 2.0 Valvematic de 158 CV y el diesel 2.2 D-4D de 150 CV. Nosotros hemos optado por éste último, que es el de mayor demanda.
Es un motor suave, que no transmite vibraciones ni, apenas ruido, y que sorprende por la buena respuesta que demuestra desde muy bajas vueltas.
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Sus 150 CV le permiten desenvolverse con soltura y en combinación con la caja de cambios manual de seis velocidades logra un consumo ajustado. Si bien, nuestro registro superó en 1,7 litros los 5,8 litros de media que refleja su ficha técnica.
Comportamiento
Su condición de SUV ya pone de manifiesto que el asfalto es su principal terreno o, al menos, en el que se le puede sacar mayor partido. Ahora bien, la tracción 4x4 permanente amplía sus posibilidades de adherencia, lo que supone tener más margen si queremos salir al campo. Al margen de quitarnos la aprensión de que nos vamos a quedar tirados en cuanto haya un tramo más embarrado de la cuenta, por poner un ejemplo. Pero no conviene olvidar que las aptitudes off road del RAV4 son limitadas.
El primer límite viene impuesto por la suspensión que aunque resulta muy equilibrada para un uso en carretera encuentra pronto los topes si queremos explorar las posibilidades que nos ofrece la tracción a las cuatro ruedas. Un sistema de tracción, por cierto, que se encarga de repartir el par entre los dos ejes en función de las necesidades. De modo que en condiciones normales son las ruedas delanteras las que reciben toda la fuerza, pudiendo alcanzar una proporción de 55:45. Esta proporción de envío se puede bloquear pulsando el botón pertinente del salpicadero, pero se desconecta automáticamente si se superan los 40 km/h.
Volviendo al asfalto, el RAV4 se siente menos dinámico que el Volkswagen Tiguan y que el Ford Kuga, aunque se muestra estable y apenas transmite balanceos de la carrocería.
Seguridad
Todas las versiones con tracción 4x4 vienen equipadas de serie con lo que Toyota denomina Sistema Integrado de Conducción Activa (SICA). Este sistema basa su funcionamiento en el control activo del par, en el control de estabilidad, en el control de tracción y en la dirección asistida eléctrica para que el vehículo se mantenga en la medida de la posible en la trazada elegida.
El RAV4 también viene equipado con el control de asistencia al arranque en pendientes (HAC).
Valoración
El Toyota RAV4 es uno de esos vehículos que sin destacar especialmente en nada; bueno, si acaso, en la habitabilidad interior, resulta equilibrado en todo. Otro inciso, el precio podría ser más ajustado.
Pero el caso es que se muestra estable y muy confortable en carretera, cumple en las salidas al campo, su motor tiene una respuesta agradable y la tecnología Toyota Optimal Drive le permite unos consumos ajustados. Eso sí, el cambio podría ganar refinamiento.
Hola estoy viendo un rav4 d4d 177cv de 2006 con 189000 km, que opiniones hay de ese modelo?