El Caravelle se posiciona en la gama de vehículos comerciales de Volkswagen pero, sin embargo, se inclina más hacia los monovolúmenes y eso que no es el más lujoso de la familia T5. Puede contar con la tracción integral 4Motion, como era el caso de nuestra unidad de pruebas, y con el cambio DSG, así como con un completo equipamiento y la posibilidad de acomodar hasta nueve ocupantes, aunque de serie viene con siete asientos, de modo que los demás hay que pagarlos a parte.
El precio de esta versión al margen de posible equipamiento opcional es de 46.064 euros.
Diseño exterior
La Caravelle se comercializa en dos variantes de carrocería: la "normal" que mide 4,89 metros de largo y la versión larga, cuya longitud alcanza los 5,29 metros. Nosotros hemos probado la versión estándar y aunque en ambos casos pueden llegar a montar hasta nueve asientos, nuestra unidad de pruebas contaba con ocho plazas distribuidas en tres filas de asientos (2+3+3).
La Caravelle es menos lujosa que la Multivan y a diferencia de ésta no puede tener cinco puertas sino cuatro, de modo que el acceso a las plazas traseras solo puede hacerse por el lado derecho que es donde se sitúa la puerta corredera.
Habitabildad
El piso de la Volkswagen Caravelle está relativamente alto del suelo así que el acceso al habitáculo resulta menos cómodo que en la mayoría de los turismos, pero una vez dentro dispondremos de un amplio espacio, con todo el suelo plano y sin estorbos que impidan o dificulten pasar de la primera fila a la segunda sin bajarse del vehículo.
El interior permite múltiples configuraciones, desde cuatro plazas dispuestas en dos filas, hasta nueve a razón de tres asientos por fila. De serie ofrece siete plazas (2+2+3). Además, incluso con las tres filas disponibles hay espacio para un maletero generoso.
Los asientos son correctos pero como la sujeción que ofrecen es limitada resulta casi inevitable dar algún que otro tumbo al compás de las inercias de la carrocería.
El puesto de conducción resulta ergonómico aunque como ocurre, en este tipo de vehículos, hay que acostumbrarse a la posición inclinada del volante.
Mecánica
Si dejamos a un lado la variante 2.0 gasolina de 115 CV, podemos decir que la gama mecánica de la Caravelle parte de un mismo bloque: el 2.0 TDI, al que en su versión más potente, la de 180 CV, se le ha añadido un segundo turbo. La versión de acceso rinde 102 CV y entremedias se sitúa la de 140 CV que, al igual que el potente biturbo, se puede elegir con tracción delantera o integral 4Motion.
El cambio DSG también está reservado a las dos versiones más potentes, aunque en el caso de la de 140 CV no está disponible con la tracción 4Motion, solo se asocia al cambio manual de seis velocidades. Con esta combinación homologa un consumo medio en uso mixto de 8,3 l/100 km. Nuestra media fue de 8,9 l/100 km, así que nos aproximamos bastante, y sin ir demasiado pendientes de practicar una conducción eficiente.
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El motor 2.0 TDI de 140 CV cuenta con un par máximo de 340 Nm disponible entre las 1.750 y las 2.500 rpm. Con la tracción a las cuatro ruedas acredita una aceleración de 0 a 100 km/h en 15,3 segundos y una velocidad máxima de 170 km/h.
Comportamiento
A los mandos de la Caravelle el conductor percibe una gran sensación de dominio motivado por la altura a la que va colocado con respecto al suelo y también por la buena visibilidad que obtiene desde su puesto.
Así mismo pese a la envergadura del modelo y los inevitables balanceos de la carrocería en los cambios de apoyo la sensación de seguridad se mantiene en todo momento gracias al excelente agarre que le otorga la tracción integral 4Motion. Algo que, además, le da la posibilidad de rodar con garantías fuera del asfalto, con la versatilidad de uso que ello supone. Claro que tampoco conviene aventurarse demasiado dado que las cotas "off road" de la Caravelle son limitadas: 21º de ángulo de ataque, 17º de ángulo de salida y 14 º de ángulo ventral. La profundidad de vadeo puede llegar a los 30 centímetros.
El tacto de la suspensión es algo seca aunque mantiene un aceptable compromiso con el confort de los ocupantes.
Los 140 CV del motor 2.0 TDI que equipa son suficientes para una conducción "normal" en el día a día, aunque se muestra discreta en aceleración (0 a 100 km/h en 15,3 segundos) y también en las recuperaciones. Y es que los desarrollos largos del cambio, sobretodo de las últimas marchas, no ayudan mucho en este sentido.
Seguridad
De serie, la Volkswagen Caravelle, incluye control electrónico de estabilidad, control de tracción, asistente de arranque en pendiente, asistente a la frenada, distribución electrónica de la presión de frenado, faros antiniebla con luz de giro, luz de marcha diurna, airbag frontal del conductor y acompañante y anclajes Isofix.
Si se solicita un enganche para remolque también incluye un estabilizador de tracción. Por supuesto, este equipamiento se puede enriquecer con un completa lista opciones entre las que figuran airbags laterales, control de presión de neumáticos y sensor de parking delantero y trasero, incluso con cámara de marcha atrás.
Valoración
Aunque el Volkswagen Caravelle pertenece a la gama de vehículos comerciales su inclinación hacia el concepto monovolumen lo hace un vehículo perfectamente válido para ambos usos, esto es, para el profesional pero también para el familiar. Además, la posibilidad de disponer de tracción a las cuatro ruedas es un plus que juega a su favor.
Claro que no es el vehículo más indicado para moverse por ciudad, aunque gira muy bien, pero la modularidad interior que ofrece así como su generoso espacio para la carga serán muy valorados por aquellas familias viajeras que practican actividades al aire libre. Eso sí, barato no es.
Si la envidia fuera tiña, cuantos tiñosos habría???