Actualización.- Mercedes-Benz acaba de hacer públicos los precios para España del nuevo Clase B, precios que parten desde los 32.025 euros del diésel B 180 d con cambio manual (versión que estará disponible próximamente). Encontraréis la lista completa al final de este artículo.
30/11/2018.- Hemos viajado hasta Mallorca para conducir por primera vez el nuevo Mercedes-Benz Clase B. La tercera generación del monovolumen compacto se equipara al Clase A en cuanto a diseño, equipamiento y gama de motores. En este último apartado, hacen su estreno dos nuevas versiones diésel sobre el mismo bloque de dos litros: B 200 d (150 CV) y B 220 d (190 CV), en ambos casos con una nueva caja automática de 8 velocidades. La marca abrirá pedidos en el mes de diciembre, con precios sin definir todavía; las entregas comenzarán en febrero.

En Europa y durante los últimos años vienen sucediendo dos cosas con los automóviles de tipo monovolumen. La primera es que la mayoría de ellos ha desaparecido; y la segunda, que los que siguen en activo ya no quieren que se les llame “monovolumen”. Ahora toca llamarlos Sportsvan, o Active Tourer o... Sports Tourer. Así es como Mercedes-Benz denomina a su nuevo Clase B, uno de los pocos coches anteriormente conocidos como monovolumen que se resisten a desaparecer.
Clase A + espacio - dinamismo = Clase B
En esta tercera generación, el Mercedes Clase B pretende transmitir una imagen de mayor deportividad sin sacrificar su espíritu viajero; y de ahí lo de llamarle "sports tourer". Al igual que el modelo precedente, el nuevo Clase B guarda relación directa con el Clase A, si bien la carrocería de tipo monovolumen garantiza superior habitabilidad, modularidad y capacidad de carga.
Las proporciones del Clase B han variado lo justo para incrementar la impresión visual de dinamismo. Ahora mide 4,42 m de largo (2,6 cm más), 1,80 m de ancho (1 cm más) y 1,56 m de alto (0,4 cm menos), dimensiones que le permiten rebajar a 0,24 el coeficiente aerodinámico. La batalla crece hasta los 2,73 m (3 cm más), mientras que el maletero se debe conformar con 455 litros de capacidad (33 l menos).
No puede decirse que su diseño exterior haya sufrido ninguna revolución, pero se aplaude que la línea de cintura esté mejor trazada y que la estética global trate de aproximarse a la del nuevo Mercedes Clase A. Y aunque una carrocería de este estilo nunca es tan vistosa como la de un compacto, este Clase B presenta a mi modo de ver algunos rasgos más agraciados que los de su hermano de gama; en especial, la parrilla invertida y los faros delanteros -que, a propósito, son LED de serie en España-. Lo único que no me convence, ni en éste otros muchos automóviles de hoy en día, es que las presuntas salidas de escape no sean más que molduras decorativas.
Si el exterior del nuevo Clase B trata de asemejarse al del Clase A, el puesto de conducción presenta más elementos en común si cabe; aunque por supuesto, con las cualidades típicas de un monovolumen. El asiento queda 9 cm más alto que en el modelo compacto, lo que en combinación con la mayor superficie acristalada y el rebaje de los pilares que ha recibido el nuevo modelo, proporciona una mayor visibilidad de lo que sucede a nuestro alrededor. Asimismo, el Clase B ofrece ahora 3,3 cm más de anchura a la altura de los codos para los ocupantes de sus plazas delanteras.
El salpicadero queda presidido por el mismo dueto de pantallas digitales que estrenó el Clase A. Estas pantallas vienen de serie (en medida de 7” o, como opción, de 10,25”) y son completamente configurables. La de la izquierda sirve como cuadro de instrumentos y la de la derecha como visor “multiusos”. Forman parte del sistema MBUX de última generación, que entre otras características ofrece un asistente virtual y un navegador con realidad aumentada. Podemos controlar la información de cada pantalla con los sensores situados a cada lado del volante; también contamos con un práctico touchpad en la consola central y, además, la pantalla central ahora es táctil. Un extra realmente práctico es el head-up display proyectado sobre el parabrisas.
Este completo sistema de infoentretenimiento ha permitido simplificar la distribución de mandos y controles, bien organizada en este nuevo modelo; y además, la calidad de acabado y ajuste también ha mejorado en mi opinión. Los asientos, bastante confortables, pueden contar opcionalmente con climatización, masaje y un curioso sistema que realiza pequeños cambios en la inclinación de respaldo y banqueta para prevenir el cansancio en viajes largos.
Las plazas traseras son tan espaciosas como antes, e incluso un poquito más: tanto la altura libre al techo como la anchura al nivel de los hombros han aumentado en 1 cm. El espacio para las piernas es el mismo y, por lo tanto, hay de sobra. También se agradece que podamos pasar los pies bajo el asiento delantero sin el menor inconveniente. La plaza central es como de costumbre más estrecha e incómoda que las otras dos, pero el acceso se hace ahora un poco más sencillo gracias a que el túnel central es menos voluminoso.
Por el momento la banqueta trasera es fija, pero a mediados de 2019 llegará una variante con desplazamiento longitudinal de 14 cm y reclinación variable para los respaldos. Asimismo, se ofrecerá como extra el plegado del respaldo del la plaza del acompañante para poder cargar objetos de gran longitud.
Si el habitáculo ha ganado espacio, por desgracia hay que decir lo contrario sobre el maletero. Su capacidad se ha reducido en 33 litros para quedarse en unos más modestos 455 litros con los cinco asientos en uso. Cuando esté disponible la banqueta desplazable podremos usar hasta 705 litros llevando las tres plazas traseras a su posición más adelantada. Plegando los respaldos, que vienen de serie en tres secciones 40:20:40, podremos disfrutar de una capacidad máxima de 1.540 litros, con un fondo de carga bastante plano. A favor del maletero cabe añadir que el portón puede contar con accionamiento eléctrico y función manos libres; y en su contra, que el estor cubreequipajes ha dado paso a una menos versátil bandeja convencional.
Nuevos motores diésel y nueva caja automática
La gama de mecánicas es parecida a la del Clase A, y coincide en las versiones con acento francés. Me refiero por un lado a los dos motores de gasolina de 1.33 litros de cilindrada (B 180 de 136 CV y B 200 de 163 CV); y por el otro, al diésel de 1.5 litros (B 180 d de 116 CV). Por encima de este último, el Clase B estrena otros dos diésel 2.0, de nueva generación y que cumplen con la normativa Euro 6d (B 200 d de 150 CV y B 220 d de 190 CV). Este nuevo bloque de 2.0 litros reemplaza al ya tradicional de 2.2 litros; reduce su peso en un 16 por ciento y, en la versión de 190 CV, supera por 13 CV al modelo saliente.
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Por el momento, todos los motores del Clase B se acompañan de una caja automática doble embrague. Los motores diésel de 150 y 190 CV equipan la nueva caja de 8 relaciones, mientras que los restantes recurren al modelo de 7 velocidades que ya monta el Clase A. Más adelante llegarán versiones con cambio manual (empezando por los B 180 y B 180 d) y con el sistema de tracción total 4Matic (para el B 200).
Para nuestra primera experiencia de conducción la marca nos cedió un B 220 d, variante diésel con 190 CV de potencia, caja automática de 8 marchas y tracción delantera. El motor diésel de dos litros le sienta como un guante al Clase B, modelo del que esperamos cualidades de coche rutero y en el que este propulsor cumple sobradamente. Su poderosa entrega de potencia y su contundente par motor de 400 Nm lo hacen casi excesivo, y en mi opinión el diésel de 150 CV y 320 Nm ya es más que suficiente para viajar con el coche cargado. La gran virtud del motor de 190 CV está en su eficiencia, con un consumo homologado de 4,4 l/100 km y que en este primer contacto, realizado por bonitas carreteras de montaña en la isla de Mallorca, apenas alcanzó los 6 litros de promedio. Si hemos de buscarle un defecto, lo encontraremos con nuestro oído, pues el nuevo propulsor diésel de Mercedes no destaca por su giro silencioso.
En cuanto a la nueva caja automática de 8 velocidades, su funcionamiento me ha parecido tan agradable y eficaz como el de su hermana de 7 marchas. Salvo por la obvia ventaja de contar con una relación extra para reducir consumos, sus cualidades son las mismas, con reacciones aceptablemente rápidas y transiciones suaves.
Más agradable que emocionante
El chasis ha recibido pocos cambios. Los 3 centímetros extra de distancia entre ejes elevan ligeramente el aplomo en carretera aunque, en comparación con el Clase A, la dirección está más desmultiplicada, y las suspensiones cuentan con mayor recorrido y tienen un tacto bastante más suave.
Hablando de suspensiones, hay algo que el nuevo Clase B copia de su hermano de gama, y no precisamente para mejor. Me refiero a que el eje trasero multibrazo, el de “pata negra”, ya no es de serie para todas las versiones: ahora se reserva para los B 200 d y B 200 d, conformándose el resto con una sencilla barra de torsión como alternativa. Entiendo que para un coche de carácter tranquilo y viajero como éste tampoco es un drama de gran magnitud, y de hecho es probable que la mayoría de clientes no perciba este cambio; pero no por ello vamos a obviar que se trata de un paso atrás, más todavía en un automóvil que no es, ni de lejos, un low cost.
En cualquier caso, está disponible como opción un tren de rodaje con amortiguación adaptativa y que sí incluye el eje trasero multibrazo. Nuestra unidad de prueba equipaba este sistema de regulación, aunque el tacto de las suspensiones no llega a ser firme en ninguno de sus ajustes.
Mercedes-Benz asegura que su objetivo con nuevo Clase B era elevar el confort de marcha sin sacrificar el dinamismo del modelo anterior. El dinamismo, en efecto, no me parece ni mejor ni peor: sigue siendo un coche de carácter tranquilo, con suspensiones blandas y una dirección algo lenta; un coche del que no podemos esperar las sensaciones que sí puede regalarnos un Clase A.
En el sentido contrario, sí creo que el nuevo modelo ha ganado enteros como automóvil familiar, preparado para el día a día en la ciudad y para afrontar largos viajes por carretera. Su calidad de rodadura es intachable (sobre todo en autopista), su habitáculo es más silencioso (aunque aquí influye el motor elegido) y las características que le hacen algo más torpe que un Clase A juegan a su favor cuando le pedimos llegar a nuestro destino con la menor fatiga posible.
Ya a la venta con un equipamiento mejorado
Muchas de las actualizaciones incorporadas en el nuevo Clase B tienen que ver con los sistemas de seguridad activa, alimentados por la información recibida de cámaras, radares, mapas de carreteras y el equipo de navegación. Vienen de serie el asistente de frenado activo con reconocimiento de peatones y ciclistas, el control de crucero con limitador de velocidad y el asistente de cambio y mantenimiento de carril. Como extras podemos incluir visión de 360º, control de crucero adaptativo, vigilancia de tráfico trasero y control de ángulo muerto (incluso con el vehículo en parado). También es opcional un estupendo sistema de iluminación LED adaptativa.
En cuanto a niveles de equipamiento, el modelo base para el mercado español incluye la línea Progressive, que trae de serie faros LED, llantas de aleación de 17", portón eléctrico, climatización automática, pantallas digitales de 7" y respaldos traseros divididos en tres secciones. La marca ofrece además la ambientación deportiva AMG Line, así como los paquetes Night, Tapizado de Cuero, Tapizado de Cuero AMG, Advantage, Premium y Premium Plus. La lista de precios queda como sigue:
Mercedes-Benz B 180 d manual 32.025 € (disponible próximamente) Mercedes-Benz B 180 d 34.197 € Mercedes-Benz B 200 d 34.775 € Mercedes-Benz B 220 d 41.850 € Mercedes-Benz B 180 33.375 € Mercedes-Benz B 200 35.650 € Mercedes-Benz B 220 4Matic 43.625 €
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