Probamos la versión diésel de 190 CV del nuevo pick-up de Mercedes-Benz, el Clase X. En acabado Power, con cambio automático y un buen puñado de opciones, se perfila como uno de los pick-up mejor equipados y lujosos del mercado.

Mercedes-Benz no podía pasar la oportunidad de disponer de un pick-up, en un momento en el que crecen las ventas de este tipo de vehículos en todo el mundo. El mercado de los pick-up es global, y atiende a las necesidades tanto de países en vías de desarrollo como de países cuya economía permite que los pick-up sean considerados no sólo como vehículos industriales y de uso laboral, sino también como vehículos de ocio, de transporte familiar, de disfrute, como uno de los pilares que forman parte de un diferente estilo de vida.
El pick-up se entiende así como un objeto de lujo, que cuenta con las características de confort de un turismo. Sirve tanto para circular por ciudad como ser usado en actividades al aire libre, incluso fuera de carretera; Y con un equipamiento muy amplio, original y que permita una cierta personalización.
Estas son las características que definen al nuevo Mercedes-Benz Clase X, uno de los pick-up mejor equipados, mejor terminados y más agradables de conducir del mercado. Mercedes-Benz lo que ha hecho es modificar algunos puntos mecánicos y de diseño partiendo de la misma base sobre la que se construye el Nissan Navara, para darle un toque de refinamiento superior. Eso sí, a costa de un PVP más elevado. El Mercedes-Benz Clase X está disponible a partir de 37.133 euros, pero puede alcanzar los 44.203 euros en el caso de esta versión Power, con tracción integral 4Matic y cambio automático. Si la equipamos a tope, el PVP puede superar los 57.000 euros.
Es un PVP elevado para tratarse de un pick-up, y que Mercedes-Benz justifica por su mayor equipamiento y ajuste mecánico. El Clase X, a diferencia de un Nissan Navara, con el que es inevitable comparar, tiene diferentes ajustes de suspensión y dirección, diferente ancho de vías y un mayor trabajo de insonorización del habitáculo, para transmitir ese mayor refinamiento que siempre se espera en un Mercedes-Benz.
El Clase X sólo está disponible en versión Doble Cabina, en 9 colores diferentes de carrocería. El color rojo Danakil de esta unidad de pruebas le sienta fantástico, y hace resaltar el plateado de la parrilla, las protecciones y las llantas de aleación.
La parte más destacada de este pick-up, sin duda, es su frontal. Los diseñadores de Mercedes-Benz han dado en el clavo creando una imagen que transmite poder, robustez y agresividad cuando miras al coche de frente. El considerable volumen del capó, la gran parrilla con la marca de la estrella en el centro, los afilados faros de tipo LED y el tamaño del paragolpes y la protección frontal dan mucho empaque al Clase X. Es un pick-up que llama bastante la atención.
Grande, no sólo en apariencia
Esa imagen poderosa está acorde con el tamaño del coche, también considerable. El Clase X mide 5,34 metros de largo, 1,92 de ancho y 1,82 de alto, unas dimensiones que, evidentemente, hacen difícil su utilización en ciudad, pero que también permiten una capacidad de transporte nada desdeñable.
Pueden viajar en él hasta cinco adultos y transportar en la caja de carga un máximo de 1,1 toneladas, lo que viene a traducirse en unos 17 barriles de cerveza de 50 litros, para que os hagáis una idea. No he podido comprobarlo, de entrada porque resulta difícil localizar tal cantidad de barriles disponibles para el experimento, pero sobre todo porque la unidad de prensa que nos prestaron montaba una cubierta rígida para la caja de carga, uno de los accesorios opcionales disponibles en el catálogo.
Esta cubierta es muy práctica, ya que permite convertir la caja en un maletero donde guardar objetos a resguardo del polvo, el agua o las miradas ajenas. Las barras cromadas y las estriberas también son opciones interesantes, así como la cubierta de lona o el hardtop, que permite cubrir totalmente la parte trasera, al estilo de un SUV.
Este pick-up tiene una batalla muy larga, que supera los tres metros (3,15 metros para ser más exactos) y esto le da una buena estabilidad en línea recta. También ayuda a ello el hecho de montar muelles en lugar de ballestas en el eje trasero, que hacen que los rebotes típicos de la zaga que acusan la mayoría de pick-ups no se noten tanto, sobre todo viajando de vacío. Es bastante cómodo, ya que las suspensiones absorben bien, los neumáticos tienen bastante perfil y el coche está bien insonorizado.
Diésel refinado de origen Nissan
Su motor diésel, un 2,3 litros con 190 CV, el mismo que se monta en el Navara, vibra relativamente poco y no hace demasiado ruido. Es un biturbo caracterizado por tener una buena cifra de par a bajas vueltas y medio régimen (550 Nm entre 1.400 y 3.200 r.p.m), y se nota potente y progresivo, muy agradable.
Va unido a un cambio automático 7G-Tronic Plus, también suave en su comportamiento, aunque algo lento si se desea conducir de forma rápida. Es un cambio de tipo convertidor de par, que acusa un cierto resbalamiento.
La dirección tiene buen tacto, informa bastante bien sobre cómo pisa el tren delantero y no se nota ni demasiado directa ni demasiado desmultiplicada: un buen equilibrio.
Es destacable el buen agarre que ofrece su volante, forrado en piel, con un diseño ya conocido de otros modelos de Mercedes-Benz, un detalle que marca el placer de conducción, sin duda. La posición de conducción es alta, propia de un todoterreno, y cómoda, gracias a unos asientos con buen mullido y buena ergonomía, que sujetan bien el cuerpo. Incomprensiblemente, no hay regulación de profundidad de volante, un punto que un pick-up de este precio no debería permitirse.
El cuadro de instrumentos también resulta familiar, al derivar del que se montan en otros Mercedes-Benz, y destaca por su pantalla TFT entre los relojes, que ofrece todo tipo de información de la conducción.
En posición central en el salpicadero se instala la pantalla digital, de 8,4 pulgadas, del sistema Comand Online. Los menús se manejan de forma táctil, a través de la propia pantalla, mediante los diales y pulsadores situados en la consola central o mediante órdenes de voz, como en cualquier berlina de la marca alemana.
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No hay otro pick-up en el mercado que tenga un equipamiento similar, y sin duda, si contáis con presupuesto para instalarlo en este vehículo, marca la diferencia.
Hay otros detalles que potencian esa imagen de refinamiento interior, como el forrado de la parte superior del salpicadero con símil cuero Artico, el mismo material con el que se forran los asientos. Los difusores de ventilación son de tipo turbina, como los que podéis ver en un Clase A o Clase C, y el sistema de arranque es a botón.
En las plazas traseras pueden sentarse tres adultos, aunque el de la plaza central viaja un poco estrecho. Los respaldos adoptan una posición demasiado vertical, como en muchos otros pick-up, pero tienen unas formas bastante ergonómicas. Hay un correcto espacio entre filas y altura al techo, para tratarse de un vehículo con derivación industrial. Opcionalmente puede pedirse una luneta trasera practicable.
Confortable en asfalto
En carretera tiene un comportamiento muy noble, aunque como en todos los pick-up, hay que vigilar con las reacciones del eje trasero, que va muy “suelto”, sobre todo cuando viajamos de vacío, y tiene tendencia a sobrevirar. Estas reacciones son menores en este Mercedes, gracias al efecto de los muelles que sustituyen a las ballestas.
La longitud de la batalla también contribuye a una buena estabilidad en línea recta. En autopista se viaja casi como en un SUV. Hay poco ruido mecánico y aerodinámico y una reacción de la suspensión bastante progresiva.
El peso del conjunto, junto con la ligera morbidez de la suspensión, hacen que en los apoyos en curva se note el balanceo de la carrocería. No obstante, esto no influye en el guiado, que es muy bueno. A pesar de ser un pick-up que puede rodar en 4x4, sólo puede hacerlo fuera de carretera, al no tener un diferencial central, sólo un sistema de conexión del eje delantero en caso necesario. Por lo tanto, en carretera se impulsa con el eje trasero únicamente, por lo que, como os comentaba anteriormente, las reacciones en caso de forzar la marcha, son sobreviradoras.
Es un pick-up que rueda bien en carretera, de forma confortable, con reacciones progresivas y esperadas. El cambio automático contribuye a este placer de marcha, si bien es algo lento en sus reacciones. El motor tiene potencia más que suficiente para mover esta carrocería, aunque Mercedes-Benz también ofrecerá en breve un V6 diésel con 258 CV, para los que queráis todavía más.
El consumo se mueve en torno a los 10 l/100km. en la mayoría de trayectos, tanto en ciudad como en carretera. El oficial, no obstante, está en 7,6 l/100km.
Muy eficaz en off-road
Uno de los aspectos más interesantes de este Mercedes-Benz está en su aptitud para circular fuera de carretera. Sus ángulos característicos son buenos, aunque tiene bastante voladizo atrás, como es lógico, y el ventral se ve perjudicado por la larga batalla. Pero una altura libre correcta (20,2 centímetros) y sobre todo, la elasticidad de la suspensión, compensan estos aspectos y permiten que el pick-up avance en terrenos francamente difíciles.
Como podéis ver en el video, hace el cruce de puentes de forma excelente, con una gran motricidad. El buen recorrido de suspensión permite que las ruedas siempre estén en contacto con el terreno, y difícilmente despeguen. La tracción 4x4 permite conectar el eje delantero y repartir el par al 50% entre los dos ejes. El uso de la reductora, recomendable en los pasos más difíciles, lo hacen muy efectivo en el franqueo de obstáculos.
También equipa un sistema de control de descensos, sistema de ayuda de arranque en pendiente y un bloqueo de diferencial trasero, “gadgets” que demuestran que Mercedes-Benz ha querido equipar correctamente su pick-up para el todoterreno.
Equipamiento de calidad
La seguridad siempre ha sido una premisa en la marca alemana. De ahí que el Clase X sea un pick-up bien equipado en cuanto a sistemas de asistencia y alerta en carretera: Asistente a la frenada de emergencia, mantenimiento de carril, reconocimiento de señales de tráfico, asistente de remolque, monitorización de presión de neumáticos, llamada de emergencia, control de crucero, luces LED y cámaras de 360º.
Esta versión con acabado Power que he probado, tope de gama, viene de serie con asientos delanteros con ajuste eléctrico y apoyo lumbar, retrovisor interior antideslumbrante, climatizador Thermotronic, Keyless Go y en este caso, con el paquete Style, que añade estribos laterales, luneta trasera de apertura eléctrica, cristales tintados en la parte trasera, barras longitudinales para el techo y llantas de aleación de superior diámetro.
El Clase X se perfila así como una excelente referencia en cuanto a pick-ups de ocio, con estilo “Premium”, desmarcados de un uso únicamente laboral, al menos en estas versiones más equipadas. Eso sí, el precio también está en consonancia con todo lo que se ofrece.
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