Renault lanza al mercado la segunda generación del Renault Captur este mes de diciembre, aunque las primeras entregas no llegarán hasta enero-febrero de 2020. Es un coche completamente nuevo, es más grande, más habitable, tiene un maletero más grande y por supuesto nuevos motores. En Grecia hemos tenido la oportunidad de probarlo por primera vez pero ya os avanzamos mucha información en el vídeo que realizó Jaume Gustems desde el Salón de Frankfurt y que puedes ver pinchando en este enlace.

Desde el lanzamiento del Renault Captur en 2013, la marca ha conseguido vender más de 1,5 millones de unidades con cifras ascendentes año tras año. Y es que el segmento de los B-SUV es uno de los que mayor expansión está experimentando en los últimos años.
El modelo actual se fabricaba en Valladolid, y el nuevo también. Aunque también se añade una parte de la producción en China para el mercado asiático. Y es que la segunda generación del Captur será un modelo global que se venderá en prácticamente todo el planeta.
Como ya os he dicho, se aprovecha de la nueva plataforma CMF-B estrenada con el nuevo Renault Clio. Pincha aquí para conocer todos los detalles del nuevo utilitario. Es una plataforma que permite hacer el coche un poco más grande pero, sobre todo, ofrece todas las posibilidades mecánicas posibles.
Prueba de ello es que en menos de un año llegará al mercado el Captur E-Tech, la variante híbrida enchufable con 160 CV de potencia combinada y 45 km de autonomía eléctrica.
El nuevo Captur crece en tamaño, ahora es 11 centímetros más largo (4,23 m.), casi dos centímetros más ancho y también es ligeramente más alto. Pero lo más importante es que también crece su distancia entre ejes hasta los 2,64 metros para aumentar el espacio en el habitáculo.
Estéticamente mantiene un aire totalmente reconocible. En este aspecto los diseñadores no han querido arriesgar demasiado, pero en vivo creo que todos los cambios le quedan realmente bien. Por ejemplo, los faros delanteros en forma de lágrima son la seña de identidad de la marca y los pilotos traseros en forma de “C” lo serán en un futuro en el resto de modelos Renault. Por cierto, toda la iluminación, delantera y trasera, es de LED de serie.
También cambia el capó, con nuevas nervaduras, la parrilla delantera, los paragolpes, delantero y trasero, y por supuesto el portón del maletero que ahora está más trabajado.
Las llantas irán desde las 16 hasta las 18 pulgadas dependiendo del acabado y como podéis ver, el techo de estilo flotante podrá pedirse en contraste respecto al color de la carrocería. La marca dice que en total hay unas 90 combinaciones posibles entre colores y llantas.
Más espacioso en el interior
A diferencia del exterior, a mi parecer un poco continuista, el diseño interior queda renovado por completo gracias al interior que ya introdujo el Renault Clio. Sí, es prácticamente el mismo, pero queda genial. Me gusta ese aire más juvenil, pero sobre todo el aumento tanto en la calidad percibida como en la real.
La firma francesa ha dado un importante salto de calidad en este sentido y ahora los materiales empleados son de mayor calidad general. Por ejemplo, la goma de salpicadero tiene un tacto blando, los revestimientos también están mejor acabados y el nivel de ajuste de los distintos elementos también es mejor. Aunque, por supuesto, hay algunas piezas que crujen un poco si las forzamos y sigue incorporando plástico duro de menor calidad en algunas zonas.
Los asientos son muy confortables y recogen bien el cuerpo. En mi caso, quizás, un poco de mayor sujeción lateral me hubiese venido mejor, pero digamos que son para todos los públicos. Como es habitual en este tipo e vehículos, están situados un poco más arriba para mejorar la visibilidad de la carretera.
La postura de conducción es muy buena gracias a que puede regularse de forma generosa tanto en longitud como en altura, pero lo mejor de todo es que el volante también puede regularse tanto en profundidad como en altura.
Siguiendo un poco con la tradición de Renault, el sistema de infoentretenimiento está compuesto por una gran pantalla central situada en medio del salpicadero en una posición muy elevada que permite una excelente gestión táctil así como una visualización bastante segura.
Esta pantalla táctil es de 9 pulgadas de diagonal y según la marca es la más grande del segmento por su forma más cuadrada. El sistema de infoentretenimiento Easy Link es compatible tanto con Apple CarPlay como con Android Auto por lo que mejoraremos aún más las opciones que nos propone. Entre ellas destaca la navegación, la conexión bluetooth, audio en streaming, gestión de los modos de conducción Sport, Eco y My Sense, así como mucha información relativa a la conducción y la posibilidad de personalizar, por ejemplo, el color del interior.
Según versión, el cuadro de instrumentos será digital, con una pantalla de 10,3 pulgadas que cambia su formato según el modo de conducción elegido y en el que podremos visualizar un montón de información.
También cabe destacar los numerosos huecos portaobjetos de que dispone, con dos portabebidas, un cofre central muy pequeño, eso sí, en el que apenas cabe una botella de medio litro, espacio en las puertas o el gran cajón que hace e guantera. Por cierto, también cuenta en opción con carga por inducción.
Las plazas de atrás ahora son un poco más anchas, en concreto se han ganado 4 centímetros para los hombros y casi dos centímetros extra de espacio para las rodillas. La banqueta sigue siendo corredera como en el modelo anterior y eso hace que tengamos un valioso espacio que podremos modificar a nuestro antojo. Y por supuesto contamos con puertas USB y toma de 12V para cargar algunos dispositivos electrónicos.
El maletero ahora es 81 litros más grande. En concreto crece su capacidad de carga hasta los 422 litros con los asientos atrás y hasta los 536 litros si los adelantamos. Cuenta con una base que podremos situar en dos alturas, rueda de repuesto o kit reparapinchazo según versión y si abatimos los respaldos traseros la capacidad total aumenta hasta los 1.275 litros.
5 motores para el lanzamiento
La gama mecánica estará compuesta por tres motores gasolina, un tricilíndrico de 1 litro y 100 CV y dos motores TCe de cuatro cilindros y 1.3 litros con 130 y 155 CV de potencia. En diésel la oferta se centra en un único bloque 1.5 dCi con 95 y 115 CV.
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Según la mecánica elegida, el cambio podrá ser manual de 5 o 6 velocidades o automático EDC de doble embrague con 7 relaciones.
Durante la presentación, sólo pude probar dos versiones de gasolina, ambas con el motor 1.3 TCe y con potencias de 130 y 155 CV. Empecé primero por la menos potente de 130 CV con cambio manual de 6 relaciones (también está disponible con cambio automático).
Lo cierto es que esta combinación de motor de gasolina con 130 CV y cambio manual es la opción que yo escogería. Con esa potencia se mueve perfectamente el coche y en cuanto a los consumos también se mantienen en unos rangos aceptables. Lo normal sería estar por debajo de los 6 litros en conducción normal.
Con 240 Nm de par muestra una respuesta bastante digna para mover con mucha soltura al Captur. No es un portento de las aceleraciones pero su respuesta es bastante correcta. La entrega me ha parecido un poco lineal, quizás demasiado, aunque a casi 3.000 rpm se percibe más vivo. Por debajo de este rango se muestra un poco perezoso y falto de bajos.
El cambio manual presenta unas marchas muy bien pensadas, más cortas en las primeras para favorecer las aceleraciones y bastante largas en las superiores para ayudar a reducir consumos al circular por autopista.
La mecánica de 155 CV obviamente es mucho más interesante en el apartado de las prestaciones puras y con datos sobre a mano. Sin embargo, una vez al volante de esta versión más potente en gasolina la diferencia no es tanta.
Son 25 CV extra y 30 Nm más de par motor pero, al estar asociado a la caja de cambios automática, las diferencias se reducen. El cambio EDC de doble embrague y siete relaciones es un buen cambio automático, pero no es de los mejores del mercado. Tiene una puesta a punto muy suave en sus transiciones y, aunque es muy rápido subiendo marchas, le cuesta algo más tiempo engranar una marcha inferior. Las levas detrás del volante son de serie y sirven para gestionar el cambio de forma manual.
Por supuesto, gasta un poco más, pero no mucho. En esta pequeña prueba que realizamos, y pese a que vimos picos de 8l./100 km cuando realizamos una conducción más deportiva, el ordenador de a bordo acabó con una media de 6,2 l/100 km bastante aceptable.
Si hay algo que destaca sobre todo lo demás de este Renault Captur, esa es la orientación hacia el confort que han querido darle sus ingenieros. Comparado con el nuevo Nissan Juke que pude probar hace unas semanas la diferencia es más que notable. Pincha en este enlace para ver la videoprueba que realizamos del nuevo Nissan Juke en la presentación hace unas semanas.
Las suspensiones blandas son muy cómodas para el día a día, o para rodar por autopista, pero reducen la efectividad dinámica en cuanto activamos el modo Sport y aumentamos ligeramente el ritmo en una carretera de montaña. El coche rebota y tiende a balancear más de la cuenta. Los frenos traseros son de tambor en todas las versiones, aunque parezca un atraso, no hemos notado ninguna insuficiencia en el frenado durante este primer contacto.
Plagado de asistentes a la conducción
El nivel tecnológico del nuevo Captur se ha elevado de tal forma que será uno de los vehículos de su segmento más avanzado en sistemas de seguridad y ayudas a la conducción.
Podrá contar con sistemas tan útiles como la cámara de 360º, frenado de emergencia automático, control de crucero adaptativo, faros automáticos adaptativos, asistente de aparcamiento o incluso conducción semi autónoma de nivel 2.
Durante parte de la ruta que realizamos por las carreteras cercanas a Atenas, estuve jugando con el sistema de conducción semi-autónoma y lo cierto es que funciona realmente bien. Fijas la velocidad, la distancia con el coche que te precede y tan sólo hay que mantener las manos en el volante. El coche hace todo lo demás.
El salto cualitativo de esta segunda generación respecto a la primera es bastante grande. Ahora el Captur es mucho más coche en todos los sentidos. Es más espacioso, conserva esa versatilidad que le proporciona la banqueta corredera, el interior está mucho mejor acabado y su maletero crece hasta unas cifras más que respetables.
En el tema mecánico, estas dos versiones de gasolina que he probado ligeramente, me han convencido tanto por prestaciones como por consumos. Creo que son dos opciones muy a tener en cuenta y, en el caso de la versión de 130 CV también creo que es la apuesta más racional de toda la gama.
Y por supuesto también es un coche que ahora rueda mucho mejor. Más aplomado en carretera, con un guiado mucho más preciso de la dirección y con unas suspensiones blandas pero que transmiten un buen nivel de confort a bordo.
El nuevo Renault Captur se pone a la venta en diciembre, aunque las primeras entregas no llegarán hasta enero-febrero. Se espera que a partir de marzo también esté disponible la versión con GLP, y más adelante, para el verano, la variante híbrida enchufable E-Tech.
De los precios no os podemos comentar nada ya que la firma francesa aún no los ha revelado.
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