No es que sólo sean útiles para la urbe, desde luego que no, pero sí es cierto que son casi perfectos para desplazarse por ella. El Honda Jazz y el Toyota Yaris, en sus versiones híbridas, son dos "ciudadanos" muy educados, que consumen y emiten poco y que proponen argumentos ideales para la ciudad. Sin ser coches demasiado pequeños, se mueven con mucha facilidad en zonas urbanas e interurbanas. Sus motores híbridos, combinación de un propulsor de gasolina y otro eléctrico, se muestran muy competitivos por su bajo consumo y su buen funcionamiento. El Yaris recibe algunas mejoras estéticas en su versión híbrida que lo hace más atractivo que sus hermanos, mientras que el Jazz propone faros y ópticas traseras transparentes específicas y conserva ese estilo de pequeño monovolumen ligero y ágil que gusta a casi todo el mundo. Ambos presentan soluciones diferentes de carga y de espacio interior pero, en cualquier caso, son tremendamente prácticos y polivalentes. Hoy por hoy, el sistema híbrido se nos antoja ideal para consumir y "ensuciar" poco en la urbe.
Poco consumo, pocas emisiones
Los dos modelos que comparamos hoy, ambos de origen japonés, utilizan la misma fórmula híbrida con un motor de gasolina combinado con otro eléctrico. Existen, sin embargo, diferencias notables tanto en los propulsores utilizados como en la forma de combinarlos. El Jazz propone un propulsor de gasolina 1.3 i-VTEC de 88 CV que, en combinación con el eléctrico de 14 CV, ofrece una potencia total de 98 CV a 5.500 rpm. Por su parte, el Yaris apuesta por un propulsor también de gasolina de 1.5 de 74 CV combinado con uno eléctrico de 60 CV que, según Toyota, le proporciona una potencia conjunta de 100 CV a 4.800 rpm. Como se observa, en ningún caso coincide la suma de las potencias de ambos motores con la cifra final de potencia máxima, algo habitual en los híbridos donde nunca ambos motores rinden al máximo de sus posibilidades de manera simultánea. La gran diferencia, no obstante, la encontramos en la manera de combinar ambos motores. Mientras que Toyota apuesta, como en toda su gama híbrida, por un modelo de hibridación en que el conductor puede elegir circular en modo 100% eléctrico -aunque sólo durante un breve periodo de tiempo-, Honda prefiere una fórmula más simple en la que es el coche el que decide cuándo puede circular en modo eléctrico. En ambos casos, los sistemas híbridos van asociados a cajas de cambio de variador continuo CVT. La del Honda, sin embargo, dispone de siete "puntos" predefinidos, lo que mejora el rendimiento respecto a su rival ya que pueden seleccionarse manualmente esos "puntos" mediante las levas situadas detrás del volante.
El Yaris, mejor en ciudad
Toyota asegura que el conjunto de motor eléctrico, motor térmico, transmisión y batería es un 20% más ligero que, por ejemplo, en el Auris HSD pero, aún así, la respuesta de la mecánica del Yaris es algo más perezosa que la de su rival. En ciudad, el sistema híbrido del Toyota es más "activo" que el del Honda ya que, mediante el programa EV, con el Yaris se puede funcionar de forma completamente eléctrica hasta una velocidad de 50 km/h. durante dos o tres kilómetros. Así, el consumo es más bajo que en las otras versiones de este modelo sin el sistema híbrido y mejor que el del Jazz. El Honda no permite seleccionar manualmente una opción "sólo eléctrico", así que la mayor o menor carga del motor eléctrico da más o menos asistencia al de gasolina. En ciudad o las retenciones, el Jazz confía en el sistema "stop/start" para consumir menos. Según Honda, sólo en determinadas circunstancias, a velocidad constante y en una carretera llana, el Jazz puede llegar a funcionar únicamente con el motor eléctrico. Nosotros no lo conseguimos.
El Jazz recupera en carretera
Oficialmente, el Yaris gasta menos y emite menos. 3,1 litros en ciudad con una emisión de 79 gr/km. El Honda se "va" a los 4,6 litros en ciudad con unas emisiones de 104 gr/km. El Toyota es, por tanto, claro vencedor en cuanto a consumo en ciudad pero en carretera, el Jazz se le acerca y, en determinadas situaciones, como en carreteras muy viradas, puede llegar a superarlo en consumo, siempre teniendo en cuenta el tipo de conducción que se realice. Honda propone la posibilidad de circular en modo ECON activando el botón situado a la izquierda del volante, que hace que varíen diferentes parámetros del vehículo para que el consumo sea mínimo. Toyota también ofrece esta posibilidad, pero no pone tanto énfasis en ello. Pese a que las cifras oficiales de consumo hablan de 3,5 litros para el Yaris y 4,4 litros para el Jazz en zonas extraurbanas, nosotros no hemos sido capaces de bajar de 5,8 litros con el Honda y de 6.0 litros con el Toyota, circulando también por carreteras secundarias. El consumo, en definitiva, es un buen argumento en ambos modelos con una ventaja clara del Yaris en ciudad, donde gasta incluso menos que un polivalente diesel gracias a la efectividad del motor eléctrico y una igualdad real en carretera pese a la teórica superioridad del Yaris que se desvanece al ser necesario dar más gas para igualar las prestaciones de su rival.
Espacio interior, modularidad y estética
El Yaris es un poquito más largo -¿a que no lo parece?- ya que mide 3.905 mm frente a los 3.900 mm del Honda. ¡Eso no se nota, diréis! ¡Cinco milímetros no son nada! De acuerdo, pero es más largo, igual de ancho y, sobre todo y ahí radica la principal diferencia física entre ambos, 15 cm más bajo. Son, por tanto, prácticamente iguales. Sin embargo en amplitud interior y en modularidad, el Jazz se lleva el gato al agua y con claridad. La posición de conducción es más "natural" en el Toyota. Cuando te sientas en él parece que lo hayas hecho ya con anterioridad y que todo esté a tu gusto, mientras en el Honda necesitas más "reglajes" para lograr la posición ideal. La versión híbrida del Yaris presenta detalles específicos, como el indicador del cuadro de instrumentos dividido con las indicaciones "charge", "eco" y "power", que sustituye al cuentarrevoluciones, las costuras en azul del volante y los asientos y los botones de EV y ECO bajo el freno de mano entre los asientos. Éstos últimos son cómodos y el espacio total delantero es considerable. El trasero también es muy correcto, pero inferior al de su rival. Hay suficiente espacio para las piernas, aunque en los talones notaremos que bajo la banqueta está ubicada la batería del motor eléctrico. De todos modos está muy bien solucionado y, prácticamente, no se pierde espacio respecto a las otras versiones. Los respaldos traseros son abatibles parcial y totalmente y el maletero, de 286 litros, dispone de dos alturas de carga con lo que se consigue que, en la posición superior, quede alineado con los respaldos de los asientos traseros abatidos.
Ventaja espacial para el Honda
El Jazz se muestra, en general, un poco más generoso respecto al espacio interior -y el techo solar de que dispone de serie ayuda a tener más sensación de amplitud. Las plazas delanteras son amplias pero es donde menos diferencias hay respecto al Yaris. Será en la parte trasera y en el maletero donde más se desmarcará. Los ocupantes de las plazas traseras viajarán con más amplitud que en el Toyota. Los respaldos de los asientos se pueden reclinar y aunque la banqueta no es corredera -de nuevo por la presencia bajo la misma de la batería- se pueden abatir totalmente y queda un espacio de carga totalmente enrasado con el maletero que, en la versión híbrida, es de 300 litros. Esta versión, mantiene la posibilidad de elevar la banqueta de los asientos traseros, que se pliega contra el respaldo de los mismos, tal como vemos en la imagen de la izquierda. Ello genera un espacio ideal para trasladar objetos "a lo alto", como por ejemplo una planta, dentro del habitáculo. Ambos disponen de multitud de espacios portaobjetos, pero el Jazz propone alguno más, como la segunda guantera en el salpicadero, las bolsas tras los asientos delanteros o un portalatas entre ellos.
Suscríbete a la newsletter
Si quieres estar al día de nuestras noticias, tienes que tener una cuenta en coches.net.
El Toyota lleva pantalla de serie
Ambos disponen de volantes multifunción y, en el caso del Toyota, en el salpicadero destaca la pantalla táctil de 6,1 pulgadas (la de la imagen de la derecha) desde la que controlaremos el sistema de audio, el Bluetooth, la cámara de visión trasera y las diferentes configuraciones del coche, incluidas las del sistema híbrido. Además, podremos utilizarla para el sistema de navegación opcional. El salpicadero y el cuadro de instrumentos del Honda tiene un aspecto más "futurista", pero nos quedamos con el del Toyota ya que el del Honda, además de un posicionamiento algo raro de los mandos del climatizador, no puede llevar navegador. Exteriormente, el Yaris tiene una calandra específica, el emblema en azul, luces de freno de tipo LED y grupos de faros de cristales claros con luces LED de posición, exclusivas de esta versión. El Jazz también personaliza la versión híbrida con faros delanteros y grupo óptico trasero transparentes y con el color Verde Lima metalizado de nuestro coche aunque también está disponible en otros tonos de carrocería.
Conducir de otra manera
Han sido varias las conclusiones a las que hemos llegado después de esta comparativa, pero una de ellas y una de las más claras es que con estos modelos acabas, casi sin querer, conduciendo de un modo mucho más suave y lento de lo que lo haces habitualmente. La suavidad de marcha de ambos incita a ello, las cajas de cambio de variador continuo también, (básicamente porque aceleras poco para no oír el sonido del motor a régimen máximo mientras avanzas lentamente), y el input que te llega desde los salpicaderos para gastar poco, casi es definitivo. El Honda incluso te propone un sistema de puntuación que califica tu conducción ecológica... En realidad, realizar una conducción suave, tranquila y atenta a utilizar lo máximo posible "la parte eléctrica", es la manera de sacar partido a estos híbridos y de aprovechar correctamente los recursos que proporciona este sistema. La pregunta es: ¿y si condujéramos así con otros vehículos similares de gasolina pero sin el sistema hibrido? ¿Conseguiríamos buenos consumos?, ¿Habría mucha diferencia?... En ciudad, el Yaris aventaja al Jazz por consumo y porque, pese a ser prácticamente iguales de dimensiones, se mueve con mucha agilidad y suavidad de marcha, especialmente a poca velocidad. El Jazz no desmerece en absoluto y saca partido a una mejor visibilidad para callejear y a un tacto muy suave.
Uno en ciudad, otro en carretera
Cuando llegamos a carreteras viradas, el Honda se desmarca de su rival con una mejor respuesta del motor -en nuestra opinión gracias también al funcionamiento del cambio-, y a una suspensión un poco más firme que lo "aposenta" en los virajes con mayor efectividad que el Yaris, aunque las diferencias son escasas. En ambos casos la frenada es efectiva y eficaz aunque el tacto, especialmente en el Yaris, es mejorable. En zonas lentas, viradas -y si es en subida aún más-, los dos penalizan por el sistema de cambio, ya varias veces mencionado, que los hace subir mucho de vueltas buscando una velocidad que, en el mejor de los casos, tarda en llegar. En este sentido, el Jazz se muestra superior gracias a la posibilidad de "manejar las levas" para moverse con mayor agilidad, incluso en ciudad. Eso sí, olvidándonos de los consumos. En definitiva, dos buenos coches ciudadanos con los que no hay que renunciar a viajar, con una capacidad de carga -más en el Jazz- y confort para los pasajeros más que aceptable, con una estética muy atractiva en ambos casos y unos consumos reducidos. Inicialmente todo son ventajas, especialmente para circular por la urbe. ¿Cuál es el mejor? Para ciudad nosotros nos quedaríamos con el Yaris. La posibilidad real de funcionar únicamente a modo eléctrico, su agilidad y su bajo consumo, nos hace darle como ganador en ese terreno. En carretera, el Jazz supera en la mayoría de los aspectos a su rival. Tiene suavidad de marcha, es estable, algo más confortable y se muestra más predispuesto a aceptar una conducción más alegre, tanto en lo que respecta a motor como a comportamiento dinámico, en carretera. Eso sí, entonces tendremos que olvidarnos de los consumos pero con el Yaris también si decidimos "pasar" de la conducción ecológica.
El precio no es definitivo
Los precios no creemos que vayan a ser determinantes para escoger entre uno u otro. Veamos. El Yaris con el acabado Active de este comparativo cuesta 18.700 €, mientras el Jazz en acabado Elegance sale por 20.100 €. 1.400 € a favor del Toyota a falta de igualar equipamientos, es decir, si queremos nuestro Yaris con faros antiniebla, control de crucero y llantas de aleación de 15" (todo ello de serie en el Jazz Elegance), tendremos que añadir 600 € más, o sea, que nos costará ya 19.300 €. Luego, hay elementos del equipamiento de serie de uno y otro que igualan las cosas según los gustos o necesidades. El Yaris dispone de pantalla digital y cámara de aparcamiento de serie. Por su parte, el Jazz ofrece de serie un gran techo solar, los cristales trasero oscuros y los retrovisores eléctricos plegables, calefactables y con los intermitentes integrados. Lo que decíamos, no creemos que la diferencia de precio sea el punto determinante. Lo será la calidad de ambos, lo bien que van los dos por ciudad, el poco consumo del Yaris en el área urbana, -los consumos "no tan reducidos" de ambos en conducción ligera por carretera- y el confort y capacidades de cada uno. Y no nos podemos olvidarnos de la estética, en ocasiones muy importante a la hora de decidirse, una vez valorada la igualdad técnica y de funcionamiento entre ambos.
Yo tengo un Bemeta Compad 150 c, y como decis por ahï con cuidado le saco un 6 l a los 100 km. pero ando viendo un yaris.