Un rival de mucho cuidado
El Fiat 500 ha sido y es un éxito indiscutible hasta el punto de afirmar sin ningún rubor que ese utilitario pequeñín es el responsable de la buena salud actual de la marca. Fiat decidió exprimir la estética 500, un poco al estilo de lo que hizo Mini, y los nuevos modelos que han ido apareciendo, desde el 500L a este 500X, tiene un innegable aire de familia con el benjamín de la familia, recientemente rediseñado aunque sin perder apenas la esencia de su diseño original.
Traspasar una estética concreta a un coche distinto no siempre suele ser fácil y en ocasiones, el resultado final no es muy afortunado. El caso del 500 Living, por ejemplo, es paradigmático, pero hay que reconocer que, en el caso que nos ocupa, los diseñadores de Fiat han hecho un buen trabajo. Ya sabéis que no solemos valorar en exceso la estética de los coches que probamos porque entendemos que en esto de los gustos, hay muchas opiniones y muy diversas pero en este caso me parece justo destacar que este 500X es un coche atractivo. Al menos, a mi me lo parece pero, además, no he encontrado a nadie que me haya dicho que no le gusta.
Este nuevo producto de la marca italiana llega a un mercado que está en plena expansión. El segmento B-SUV ha "explotado" literalmente en los últimos dos o tres años, con unas ventas en rápido ascenso en toda Europa. Las causas son, fundamentalmente, estéticas. Estos modelos, que se venden a precio de compacto, tienen una altura al suelo algo más elevada que un turismo, una posición de conducción dominante y un habitáculo más amplio que el de un segmento B convencional. Entre eso y una estética agradable se explica su éxito.
Fiat propone un coche grande dentro de los parámetros en que se mueve el segmento. El 500 X mide 4,25 metros de largo y se sitúa, junto al Mazda CX-3, al Honda HR-V, a su primo, el Jeep Renegade y al Opel Mokka en la parte alta de un segmento en el que pelean asimismo coches de notable éxito como el Renault Captur, el Suzuki Vitara, el Nissan Juke, el Peugeot 2008, el Citroën C4 Cactus, el Ssangyong Tivoli, el Kia Soul... y el Fiat 500 L Treeking que, aunque en el fondo es un monovolumen, mide apenas 2 cm menos y ofrece un habitáculo y un maletero más amplios fruto de su diseño más cuadrado con una estética muy similar a la del recién llegado.
Un interior muy agradable
Si la estética exterior de este 500X es atractiva, lo mismo puede decirse del interior. Este es un coche muy importante para la marca que ha hecho un esfuerzo notable en mejorar aquello que siempre se le había criticado: la calidad percibida del habitáculo. Los plásticos son de buena calidad, con los superiores y los de la puerta blandos al tacto y todos los mandos desprenden una cierta sensación de robustez. La verdad es que todavía quedan cosas por pulir como el ajuste general de todos los elementos, especialmente los de la consola inferior y de aquellos que están en zonas no visibles pero en líneas generales, la mejora es ciertamente notable.
El diseño del salpicadero es atractivo, con la pantalla central muy bien situada, en una posición elevada que permite consultarla sin apartar la vista de la carretera. Esta pantalla es de 6,5 pulgadas si se elige la opción de navegador como en nuestra unidad o de 5 pulgadas, que es la que viene de serie. El manejo de la pantalla táctil es fácil y el sistema de menús bastante intuitivo mientras que la visibilidad es buena siempre que la pantalla no reciba el sol directo.
Debajo de la pantalla encontramos el botón de los intermitentes de emergencia y de las desconexiones del airbag de acompañante y del sistema Stop/Start. Más abajo están las salidas de aire, tal vez excesivamente bajas y en un plano inferior los mandos del climatizador, de notable tamaño y uso intuitivo. La consola se completa con las tomas de USB (hay otra debajo del apoyacodos), de tarjetas SD y de Aux para conectar cualquier aparato exterior.
En la consola apenas hay huecos para dejar objetos más que un doble pasavasos en uno de los cuales puede disponerse un cenicero que hay que pagar aparte (bién por los coches que fomentan que no se fume en ellos). Esa falta de huecos pequeños se compensa con el cofre bajo el reposabrazos y, sobretodo, con las dos guanteras que hay frente al acompañante. La superior, más pequeña, está refrigerada mientras que la inferior, que tiene más capacidad, no cuenta con esa posibilidad.
La instrumentación es peculiar ya que desplaza el velocímetro al lado izquierdo y el cuentarrevoluciones a la derecha dejando que la circunferencia central aloje una pantalla digital a color donde pueden presentarse todos los datos del ordenador de a bordo o un velocímetro digital, más útil que el que queda desplazado a la izquierda.
Fiat ha montado un volante con un ligero achatado inferior, forrado en cuero, de tamaño un pelín excesivo y con los mandos del equipo de audio, del teléfono y del control de crucero. El coche lleva Bluetooth de serie y permite la conexión de teléfonos móviles cuya agenda y funciones principales pueden utilizarse mediante la pantalla central.
Los asientos son de mullido firme y sujetan bien el cuerpo. Al principio da la sensación de que no son muy cómodos ya que las espumas son realmente duras pero en viajes largos, eso se agradece ya que no fatigan el cuerpo. El del conductor es regulable en altura y tiene la posibilidad de montar una regulación eléctrica del apoyo lumbar que cuesta 100 euros y que nuestra unidad llevaba instalado. También es posible optar por un asiento del conductor totalmente eléctrico, la tapicería de piel o la calefacción de asientos, siempre como opciones de pago.
Las plazas traseras son amplias y disponen de una buena distancia entre filas que les proporcionan un plus de confort. La segunda fila es fija y no destaca ni en la cota de anchura ni en la de altura, producto del diseño de la parte trasera, con el techo en caída. Este mismo motivo complica un poco el acceso a las plazas traseras ya que el corte de la puerta describe un ángulo algo cerrado a la altura del montante trasero que obliga a agachar bastante la cabeza a las personas de cierta altura. La plaza central cuenta con un reposacabezas opcional (vale 100 euros) y es menos cómoda que las dos exteriores aunque sin llegar a resultar incómoda.
El maletero del Fiat 500X tiene 350 litros de capacidad lo que le sitúa en la media de un segmento donde hay coches que incluso superan los 400 litros. De formas regulares, el maletero puede disponer de una bandeja rígida que se sitúa a media altura y que permite enrasar el piso de carga cuando se abaten los asientos traseros. En nuestra unidad, este falso piso no estaba ya que es incompatible con el montaje de una rueda de recambio que puede ser tanto de emergencia (170 euros) como normal (240 euros). Como veréis en alguna de las fotos sobre tierra de la galería, nuestra unidad montaba la de emergencia y la tuvimos que poner por culpa de un pinchazo.
Con el asiento abatido, el plano de carga queda en una ligera inclinación aumentando la capacidad hasta los 1.000 litros. Cabe destacar que el asiento del acompañante puede abatirse hacia delante y aumentar así la longitud útil de carga.
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Equipamiento a la carta
El equipamiento es completo. El coche lleva de serie, en este acabado Lounge, climatizador de dos zonas, llantas de aleación de 18 pulgadas, faros de xenón, faros antiniebla con iluminación en curva, acceso y arranque sin llave, cristales traseros oscurecidos, dirección dual, equipo de audio con USB y Bluetooth y control de crucero.
Sobre esta base, las opciones disponibles son numerosas. Nuestra unidad de pruebas llevaba, por ejemplo, el Pack Dynamic Seguridad con control de crucero adaptativo, aviso de cambio de carril, detector de ángulo muerto, cámara de retrovisión y control de frenada con aviso de posible colisión. Este paquete se factura a 1.100 euros y es una buena inversión ya que la cámara de retrovisión es muy útil y ofrece una imagen muy buena y el resto de elementos de seguridad funcionan perfectamente, sin errores de apreciación.
El único inconveniente de estas ayudas es el estridente sonido de las advertencias (tanto la de posibilidad de colisión, que puede regularse en varias distancias de advertencia, como del aviso de salida de carril y de la presnecia de ángulo muerto). En el caso de la advertencia de cambio involuntario de carril, el coche dispone también de un sistema que mueve el volante para evitarlo. Este sistema es bastante intrusivo ya que actúa antes de llegar a pisar el carril. De todas maneras, tanto la advertencia como el movimiento de volante pueden desconectarse de manera conjunta o individualmente.
Otros opcionales montados en nuestra unidad eran el Pack Visibilidad (retrovisor interior electrocrómico, faros y limpias automáticos y retrovisores exteriores plegables eléctricamente) que vale 350 euros, el Pack Confort Plus (tercer reposacabezas traseros, alfombrillas delante y detrás y asiento del acompñanante regulable en altura) que cuesta 200 euros, el apoyo lumbar eléctrico para el asiento del conductor (100 euros), el cambio automático de luces cortas a largas (100 euros), el Navegador High Plus, que incluye tarjeta SD, pantalla de 6,5 pulgadas y radio digital (700 euros) y la pintura metalizada (490 euros).
Además, el 500X puede completarse con pintura mate (1.200 €), tapicería de piel (1.000 €), escape cromado (100 €), barras de techo longitudinales (200 €), asientos eléctricos (550 €), calefacción de asientos delanteros (220 €) y techo de cristal panorámico practicable (1.200 €). Respecto al precio, esta versión vale, según tarifa, 24.390 € pero Fiat descuenta ahora mismo 955 más el PIVE en el caso de poder acogerse al mismo. Nuestra unidad, sin descuentos, costaba 26.545 €.
Un motor agradable y que gasta poco
Este Fiat lleva el motor 1.6 Multijet en su versión de 120 CV (hay otra de 140 que, además, puede combinarse con tracción a las cuatro ruedas y cambio automático de nueve velocidades). El motor es realmente interesante como todos los Multijet por su excelente relación entre consumo y prestaciones. La cilindrada relativamente elevada para lo que se lleva en la actualidad le da una buena base de par con 320 Nm y el turbo le proporciona una calidad de respuesta notable.
La aceleración, sin ser fulgurante, es notable, con un 0 a 100 km/h. en 10,5 segundos pero lo mejor es la capacidad de recuperación que tiene el motor desde apenas 1.500 vueltas. Eso permite circular con marchas largas sin problemas y no obliga a recurrir constantemente al cambio para tener una respuesta coherente. El único inconveniente de esta mecánica es que suena mucho. Es un motor ruidoso y Fiat no parece haberse esmerado mucho en su insonorización. El ruido, además, aparece siempre, tanto al ralentí como ya en marcha.
Lo que tiene de ruidoso, no obstante, lo tiene de frugal. Fiat homologa 4,1 l/100 km, que es un consumo muy bajo para un coche que pesa 1.395 kilos. En nuestra prueba, obtuve consumos algo por encima, con medias cercanas a los 5 litros dependiendo del recorrido y de la carga pero puede decir que se puede bajar de esos cinco litros en recorridos de autopista a 120 km/h. con conductor solo si la orografía acompaña y que en carreteras de montaña, con el coche cargado, difícilmente pasará de siete litros.
El resto de la mecánica acompaña al motor. El cambio de seis velocidades es bastante preciso y tiene un buen escalonamiento, lo que permite no apurar las marchas ya que no hay caídas notables entre una marcha y la siguiente. Por lo que respecta al chasis, la dirección es precisa aunque poco informativa y los frenos tienen una respuesta eficaz en toda circunstancia.
El comportamiento dinámico está muy condicionado por la suspensión, bastante firme para tratarse de un SUV de estas características. Esta suspensión hace que el 500X sea un coche algo incómodo en terrenos bacheados (ciudad, malas carreteras e incluso pista) pero, en cambio, tiene un comportamiento muy homogeneo en carretera, con una buena estabilidad lineal y una buena sensación de seguridad incluso en conducción decidida.
En curva subvira muy poco y gira bastante plano de manera que no hay oscilaciones fuertes de la carrocería. Además, tracciona bien y tiene mucho aplomo en curva rápida. Entre los SUV de este segmento, sólo el Mazda CX-3 y el Peugeot 2008 me parecen coches más ágiles que este Fiat. En pista responde de manera adecuada siempre que ésta esté en buen estado ya que de lo contrario, la suspensión se muestra muy propensa al rebote y no acaba de amortiguar los baches como debería.
Cabe destacar que el 500X dispone de un sistema de elección de modo de conducción que afecta a la respuesta del motor y a la asistencia de dirección (en el caso del 4x4 automático también cambia la distribución del par y la respuesta del cambio en modo automático). Fiat permite elegir entre la opción Auto, que es la que se conecta al ponerlo en marcha, la opción Sport, que endurece el tacto de dirección y aumenta la velocidad de respuesta al acelerador y All Weather, pensada para carreteras resbaladizas (lluvias, nieve o tierra) que es muy similar al modo Auto pero cambia los parámetros del control de tracción para conseguir una mejor motricidad.
En definitiva, un coche equilibrado, sin apenas defectos importantes (el nivel de ruido y la suspensión en terrenos bacheados son sus puntos más criticables), con una calidad claramente en aumento, un motor con buena respuesta y mejor consumo y una buena relación precio-equipamiento. Para familias que busquen un SUV de este tamaño, es una de las mejores opciones y funcionará también estupendamente como segundo coche familiar o como primer coche para parejas ya sin hijos que quieran salir de excursión de vez en cuando aprovechandos sus limitadas aptitudes para circular en pista que dependen sólo de la altura libre, mayor que la de un turismo convencional.
La poca fiabilidad de la marca Fiat está mas que contrastada con datos racionales. El 500X, uno mas. Tu mecánico se frotará las manos, no le faltará trabajo.