Un cuarentón con mucha marcha
Ya hace casi un año que la marca alemana Volkswagen lanzó al mercado la versión GTI Clubsport del Golf para conmemorar el 40º aniversario del Golf GTI. Se trata de una variante aún más deportiva del popular GTI, con 265 CV (y algo más que os contaré después) y un llamativo aspecto exterior que lo diferencia ligeramente de la versión estándar.
Llegó para situarse a medio camino entre las versiones Golf GTI de 220 CV y GTI Performance de 230 CV y el imponente Golf R de 300 CV con tracción total 4Motion, y desde su salida se ha convertido en una de las versiones más deseadas, aunque sólo al alcance de unos pocos. De precios hablaremos al final del artículo.
Cada cinco años Volkswagen lanza una versión especial del GTI, como ya hemos podido ir viendo con los modelos conmemorativos del 20º, 25º, 30º y 35º aniversario del Golf, que también tuvieron su versión especial exclusiva. Para este 40º aniversario se nos propone el Golf GTI más potente jamás fabricado en serie, bueno, hasta que llegó el GTI Clubsport S de 310 CV, un modelo fabricado con la clara intención de batir el récord de vuelta en Nürburgring de un compacto de tracción delantera y que prescinde de los asientos traseros para rebajar el peso y añade las barras antivuelco, entre otros.
Volkswagen ya ha presentado el restyling 2017 de la séptima generación del Golf (así como el Golf R 2017), que añade un gran salto de calidad en cuanto a la conectividad, el sistema de infoentretenimiento y en los asistentes de seguridad, pero que también actualiza ligeramente la estética exterior del modelo con nuevos paragolpes y algunos detalles. No sabemos si la marca alemana decidirá aguantar en el mercado unos meses más al GTI Clubsport o si por el contrario su desaparición es inminente, pero por si acaso hemos conseguido que Volkswagen nos cediese una unidad de pruebas para comprobar de primera mano si todas las buenas críticas que ha recibido hasta la fecha eran ciertas.
Aspecto aún más deportivo
No, con el GTI Clubsport no pasarás desapercibido. Y mira que nuestra unidad no estaba pintada con un color demasiado llamativo, pero si te gustan los coches es realmente difícil no girar la cabeza para echarle un último vistazo.
El frontal gana en espectacularidad mediante un nuevo paragolpes que añade nuevas tomas de aire inferiores y nuevos deflectores laterales en negro de mayor tamaño. Por su parte, mantiene la característica franja roja propia de los modelos GTI que recorre de extremo a extremo la parte delantera agrupando ambos faros y la calandra superior.
La parte trasera también presenta algunos cambios importantes, y sin lugar a dudas el que más nos llama la atención es el nuevo spoiler de techo. Según cuenta Volkswagen, los ingenieros de la marca trabajaron en el túnel de viento para añadir más carga descendente en el eje trasero y así mejorar el paso por curva. El resultado es un alerón en el techo, de generosas dimensiones y acabado hacia arriba, que se desmarca claramente del resto de modelos Golf.
La zona inferior del paragolpes trasero también ha sido rediseñada para integrar un nuevo difusor junto a dos tubos de escape rediseñados, de mayor diámetro y cromados. Por su parte, los pilotos traseros de LED presentan un acabado oscuro, como las ventanillas y la luneta trasera, que están tintadas.
De serie nos entregarán nuestro GTI Clubsport con llantas de aleación ligera de 18 pulgadas de nuevo diseño, aunque también están disponibles las llantas de aleación de 19 pulgadas diseñadas especialmente para este modelo, como las “Brescia” que podéis ver en nuestra unidad de pruebas en medida de neumático 225/35 o las “Pretoria” que son un poco más anchas (235/35).
Cuando accedes por primera vez al interior de este Golf tan especial te asaltan dos pensamientos totalmente diferentes a la vez. Por un lado le hechas una ojeada y es imposible llevarse una pequeña decepción al comprobar que no hay mucha diferencia respecto a un Golf convencional. Hay pocos detalles que nos recuerden que estamos ante una de las versiones más atrevidas de la gama Golf. Sin embargo, sigues mirando y empiezas a verle cosillas.
Empezamos por los asientos, unos asientos súper deportivos tipo baquet (opcionales), más cerca de unos de competición que de unos meramente deportivos. La sujeción que proporcionan es extrema. Aquí prácticamente es imposible que nos movamos lateralmente ante una conducción fuerte. No tienen regulación para las aletas laterales pero, en mi caso, la espalda y las piernas me encajaban como un guante. Quizás un conductor de mayor volumen pueda llegar a sentirse incómodo.
Ante mí se posiciona el típico volante del Volkswagen GTI, achatado en su parte inferior, pero en este caso forrado en Alcántara, con el emblema GTI en su base y la marca roja superior como si de un coche de competición se tratase. Respecto al volante debo decir que tiene muy buen tacto pero me asaltan algunas dudas respecto a su posible desgaste con el paso del tiempo.
La tapicería de tela tiene un diseño de tartán que recuerda a los GTI de antaño, las costuras en rojo están presentes en el volante, en los asientos, en las puertas y en la base del cambio de marchas que, en el caso de ser manual, añade un pomo inspirado en una pelota de Golf. Nuestra unidad era automática y, por lo tanto, no lo montaba. También queda acentuada la deportividad del modelo con las líneas rojas presentes en los cinturones de seguridad.
Otros detalles deportivos que ofrece el Golf GTI Clubsport son el techo completamente en negro o los umbrales de las puertas que nos dan la bienvenida con el logotipo GTI pintado de rojo.
265 CV y función “boost”
Bajo el capó nos topamos con un motor de cuatro cilindros en línea, sobrealimentado, con 265 CV de potencia y un par motor de 380 Nm. Esto se traduce en una mejora de 35 CV respecto a un Golf GTI Performance y de 45 CV respecto a un GTI normal. Pero eso no es todo.
El Volkswagen Golf GTI Clubsport tiene una función “boost” capaz de aumentar la potencia total hasta unos más que respetables 290 CV (la misma potencia que la del Seat León Cupra actual. El Cupra 2017 tendrá 300 CV). Este aumento sólo está disponible durante un breve lapso de tiempo (alrededor de 10 segundo) y se activa pisando a fondo el acelerador. Puede parecer poco tiempo pero os puedo asegurar que en 10 segundos el Clubsport ha alcanzado la velocidad suficiente como para que nos puedan meter en la cárcel…
A diferencia del Golf R, el GTI Clubsport transmite toda la potencia sólo al eje delantero, confiando la tracción en la gestión del diferencial autoblocante mecánico delantero con gestión electrónica. Es el mismo diferencial que usa el Golf GTI Performance pero ha recibido una pequeña puesta a punto para adecuarse a la mayor potencia de esta versión.
El cliente puede elegirlo con transmisión manual de seis velocidades o bien decantarse por el cambio automático DSG de doble embrague con levas detrás del volante para su gestión en modo secuencial. Con esta caja de cambios acelera de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos (6,0 segundos el manual) y puede alcanzar una velocidad punta de 250 km/h.
El consumo medio homologado es de 6,7 l/100 km y tiene unas emisiones de CO2 de 155 g/km. Con una conducción normal es bastante difícil acercase a ese registro y lo normal será movernos en torno a los 8 litros de media. Ante una conducción deportiva la cifra se va a disparar, y mucho.
Suscríbete a la newsletter
Si quieres estar al día de nuestras noticias, tienes que tener una cuenta en coches.net.
¿Mejor que un Golf R?
El Golf GTI Clubsport es un coche que se ha diseñado para un público muy en particular. Es un coche bastante deportivo, no llega a ser totalmente radical pero está pensado para sacar el máximo potencial a esos 290 CV y aportar verdaderas sensaciones de conducción.
El motor es sin duda uno de los puntos fuertes de este vehículos. Empuja sin rechistar desde bien abajo y tiene una zona media del cuentarrevoluciones espectacular. Arriba se acaba pronto pero la rapidez del cambio DSG nos vuelve a situar en el rango óptimo en un abrir y cerrar de ojos. ¿Se nota el overboost? Sí, y mucho. Con 265 CV va más que sobrado, pero cuando pisamos hasta el fondo el acelerador y forzamos el "kick down" la respuesta que ofrece es simplemente espectacular. Parece que tenga aún más caballos que esos 290 que homologa.
No es coche cómodo, monta suspensiones rebajadas 15 mm respecto a un Golf normal con un tarado bastante duro que hace que sintamos en el interior cualquier imperfección de la calzada. Algo que, a su vez, es muy útil para adelantarnos a las reacciones del vehículo si mantenemos una conducción deportiva. Me ha parecido un coche más duro que un Golf R, por ejemplo, al menos en el eje trasero, donde éste se muestra extremadamente seco al pasar por encima de algún badén. Eso sí, en el paso por curva es una tabla. Además, podemos equipar opcionalmente la regulación de la dureza de la suspensión DCC, que añade además una suspensión trasera más deportiva. Esta unidad la llevaba.
La dirección cuenta con regulación variable que modifica la asistencia según la velocidad a la que se circula. El tacto es bueno y ofrece una considerable información de lo que está pasando bajo los neumáticos, pero gira poco. El volante ofrece menos de dos vueltas (no llega a una para cada lado) y el ángulo que adquieren las ruedas es poco. Si vamos a aparcar en un parking estrecho nos va a tocar hacer alguna maniobra extra. En carretera no se aprecia, al contrario, es una dirección muy directa y precisa.
La gran puesta a punto de chasis queda completada con la integración de unos buenos frenos capaces de parar con gran contundencia al Clubsport. Aunque la medida de los discos es la misma que la del Golf R (340 mm delante y 310 mm detrás) la diferencia entre ambos es que el R monta los cuatro discos autoventilados y el Clubsport solamente los delanteros. Los traseros son macizos.
Otra diferencia con el Golf R es que el “R” monta el sistema XDS+ que actúa como un simulador de diferencial, el cual activa ligeramente los frenos para traspasar más par motor a la rueda con mayor tracción. En cambio, el GTI Clubsport, monta un autoblocante mecánico gestionado electrónicamente en el eje delantero. Su funcionamiento es exquisito y nos asegura un paso por curva y una salida fulgurantes con relativa poca pérdida de tracción. Siempre hay un límite y si aceleramos con demasiado ímpetu sí que podremos llegar a hacer patinar las ruedas.
Los neumáticos también juegan un papel fundamental en este apartado, y aunque los Pirelli Pzero que calzaba esta unidad son unas buenas gomas, no llegan a ofrecer las excelentes prestaciones de un Michelin Pilot Sport Cup 2 que sí monta, por ejemplo, un Seat León Cupra equipado con el Performance Pack. La diferencia es más que considerable.
Pese a su configuración deportiva, el Golf GTI Clubsport es un coche que puede usarse perfectamente para el día a día. Siempre y cuando tengamos bien claro que no es un coche que destaque precisamente por ofrecer un gran confort a sus ocupantes, pero tampoco es de lo más radical que he probado últimamente. Un Ford Focus ST o un Honda Civic Type R se perciben aún más duros que éste, por ejemplo.
Con el selector de modos de conducción Driving Mode Selection podremos cambiar el temperamento del vehículo para adaptar sus características al tipo de conducción que queramos realizar. Dispone de tres modos prefijados: Eco, Normal y Sport, además de un cuarto (Individual) con el que podemos modificar cada parámetro a nuestro gusto. El primero de ellos, el Eco, es el que más se usa en el día a día y busca aumentar al máximo la autonomía del depósito de gasolina. El modo Confort no es muy diferente, pero se nota un poco más enérgico con la respuesta del motor. En cambio, con el modo Sport, sacaremos a relucir todo el potencial de este coche sin preocuparnos por lo que podamos llegar a gastar.
Hace unos meses probé el Golf R y la verdad es que me pareció un muy buen coche, sobretodo por la eficacia del sistema de tracción total 4Motion que monta de serie. Es fácil de llevar rápido y muy estable, lo que pasa es que es un poco "torpe". Me explico, pesa lo suyo y hay que marcar muy bien los tiempos de frenada, paso por curva y aceleración para ir rápido. Las inercias también son mayores y tiende a subvirar bastante. El Clubsport es más ligero, diría que más duro de suspensiones, y bastante más reactivo que el Golf R. Se mueve más. Es más divertido de llevar al límite y te obliga a concentrarte al 100% si quieres sacarle todo el jugo.
No tengo ni idea de cuál de los dos sería el más rápido si los enfrentásemos cara a cara, pero de lo que sí estoy seguro es de que el Golf GTI Clubsport ha puesto en un serio compromiso al modelo de referencia en la gama Golf. En un circuito tan ratonero como es el de Fast Parcmotor se mostró muchísimo más ágil que el Golf R que había probado cuando realizamos la comparativa GTI.
Aprovecho para agradecer a David Bosch, Director Técnico de la Escuela de Conducción Fast Parcmotor Castellolí, que nos dejase rodar y sacar algunas fotografías para esta prueba.
Equipamiento y precio
Hora de hablar de cifras. Antes de que os empecéis a tirar de los pelos pensad una cosa: el Golf GTI Clubsport es un modelo que se ha lanzado para conmemorar el 40º aniversario del Golf GTI. Es un modelo especial, con detalles exclusivos, con más potencia de lo normal en un GTI y destinado especialmente a los fanáticos del Golf. Es por esto que si os digo que el precio de partida de esta versión en su variante de 4 puertas es de 38.750 euros no os debería de extrañar.
Cuando llegué al concesionario a recoger la unidad de pruebas con la que me he movido esta semana pensaba que se trataba de un modelo con el equipamiento cerrado, pero no. La sorpresa que me he llevado cuando he accedido al configurador de Volkswagen ha sido de las buenas: El Golf GTI Clubsport tiene un buen puñado de elementos opcionales para configurarlo a nuestro gusto. Tenemos llantas, tapicerías, asientos, varios sistemas multimedia y otras tantas opciones que van a engordar sí o sí la cifra que acabaremos pagando por nuestro GTI Clubsport.
El modelo sobre el que hablamos en esta prueba equipaba algunas opciones bastante interesantes, aunque ni mucho menos todo lo que se le puede añadir. Así pues debemos saber que decantarse por el cambio automático de doble embrague DSG supone un sobrecoste de 1.950 euros, el color de la carrocería Negro Profundo efecto perla cuesta 525 euros, las llantas Brescia de 19 pulgadas otros 660 euros (y son de las “baratas”), el techo corredizo eléctrico vale 1.045 euros, los estupendos asientos tipo baquet otros 1.650 euros, la regulación adaptativa del tren de rodaje se factura a 1.025 euros y el sistema de navegación Discover Pro tiene el módico precio de 2.000 euros, al que hay que añadir, además, el sistema Bluetooth Business que cuesta 475 euros.
Son “cuatro” extras que elevan el precio final hasta los 48.225 euros, unos 7.500 euros en opcionales. Un precio excesivo, desde mi punto de vista, para un compacto deportivo. Sus rivales directos, Seat León Cupra, Ford Focus ST, Alfa Romeo Giulietta QV, Honda Civic Type R y el resto de GTIs de tracción delantera están claramente por debajo de este GTI Clubsport. Y hablamos de varios miles de euros.
Resumiendo, el Volkswagen Golf GTI Clubsport es un coche de capricho para fanáticos del modelo. Va tan bien que es difícil encontrarle puntos negativos. Sin lugar a dudas es uno de los compactos deportivos más competitivos del mercado, pero su precio lo separa del resto. Si lo que quieres es uno de los Golf más exclusivos del mercado, ya sabes lo que toca: pasar por caja. Eso sí, no te defraudará…
Veo que hay mucho entendido en esta web
Y con un gusto dudoso a mi parecer