Nuevos formatos
El Fiat 500 L se lanzó hace un año como una variante de la carrocería del Fiat 500, con el objetivo de dar una mayor funcionalidad al pequeño utilitario italiano. Respetando la estética del Fiat 500, su mayor longitud aporta un mayor espacio interior y nuevas soluciones de modularidad, que lo sitúan a medio camino entre un coche compacto y un monovolumen. Ahora, Fiat ha decidido ampliar la gama Fiat 500 L con dos nuevas versiones de carrocería. La primera, correspondiente al nuevo Fiat 500 L Living, es 21 centímetros más larga que la del 500 L y presenta una configuración de siete plazas (más exactamente 5+2), algo que sorprende en un coche de su tamaño.
La segunda, correspondiente a la versión Fiat 500 L Trekking, viene a ser un 500 L con una estética más SUV o todocamino. Es 12,2 centímetros más largo, 2,6 centímetros más ancho y 2 centímetros más alto, con protecciones específicas y un equipamiento de serie más completo. Es un 500 L que viene para competir en el segmento de los SUV urbanos, pero con un estilo todavía más ciudadano y utilitario.
De esta manera, la familia 500, como llaman en Fiat, amplía su oferta hacia nuevos clientes con diferentes necesidades. El Fiat 500 L Living se dirige a familias adultas, mayoritariamente entre 36 y 50 años, que buscan un coche funcional, espacioso y cómodo, con aptitudes de monovolumen y comportamiento y tamaño de un coche compacto del segmento C. Mientras que El Fiat 500 L Trekking resulta atractivo para una clientela más joven, que busca un coche con estética de todoterreno (sin serlo) y la funcionalidad suficiente para colocar la bicicleta, llevar a los amigos de fiesta o subir a las pistas de esquí con la confianza suficiente que le da el sistema de Traction +, un sistema de control de tracción que simula la acción de un diferencial autoblocante.
Como puedes ver, sobre la misma base, Fiat ha logrado crear dos versiones bastante diferentes, y no sólo desde el punto de vista estético. Como he podido comprobar en la toma de contacto que Fiat España organizó en Madrid, el Fiat 500 L Living no sólo es un coche más grande, sino que su comportamiento también es algo menos dinámico que el del 500 L Trekking. Este tiene un mayor diámetro de llanta y unas suspensiones con un setting algo más rígido, que lo hacen un poco más efectivo en carretera. El equipamiento de serie también es específico en cada uno de ellos, así como el precio. El 500 L Living está disponible desde 15.300 euros, mientras que el 500 L Trekking se vende a partir de 14.150 euros (promociones, plan PIVE y 4 años de garantía incluidos). Vamos a analizarlos con más detalle.
Fiat 500 L Living, ¿monovolumen o Station Wagon?
El Fiat 500 L Living y el Fiat 500 L son el mismo coche: utilizan la misma carrocería, tienen la misma batalla y básicamente la misma estética. Sólo cambia el diseño a partir del pilar C, que en el 500 L Living adopta una forma más similar a la de un Station Wagon, fruto de su mayor longitud, concretamente 21 centímetros. Esto es lo que permite que el 500 L Living tenga un maletero mayor ( 560 litros mínimo frente a los 412 litros del 500 L) y pueda ofrecer una tercera fila accesoria. Con las filas accesorias operativas, el espacio de maletero es de 163 litros, una cifra casi idéntica al maletero de un Mini, para hacernos una idea.
La modularidad, casi propia de un monovolumen, permite avanzar la segunda fila unos centímetros para ampliar la capacidad de carga, que puede llegar a los 638 litros. Si además plegamos esa segunda fila, el espacio se incrementa hasta los 1.584 litros. Y si abatimos el respaldo del asiento del acompañante, caben bultos de hasta 2,60 metros de largo. El volumen de carga es considerable, teniendo en cuenta que hablamos de un coche de sólo 4,35 metros de longitud, similar al de un Renault Mégane, por ejemplo.
La tercera fila es opcional, aunque el cliente que la solicite no deberá pagar nada. La forman dos pequeñas butacas que pueden recogerse en el piso del maletero cuando no se utilizan. Son aptas para personas hasta 1,65 metros de altura (niños o adultos). Doy fe de ello, ya que mido exactamente eso, y aunque bastante justo, encajé en ellas. Eso sí, la distancia de la banqueta al piso y la distancia respecto a la segunda fila es mínima, por lo que las rodillas quedan muy flexionadas. Para una persona de mi tamaño, todavía sobran algunos centímetros de altura al techo, suficientes para no castigar las cervicales en el supuesto de botar ante un obstáculo de la calzada. En estas condiciones, es fácil entender que estas filas accesorias son sólo para un uso muy ocasional, y preferentemente para llevar niños.
La entrada a esta 3ª fila es relativamente fácil, ya que el asiento de la segunda fila se abate en un solo paso, y con una sola mano. Sólo hay que tener cuidado al volverlo a colocar en su posición, ya que es fácil pellizcar el pie del sufridor pasajero, ya acomodado en su pequeña butaca, debido al poco espacio disponible. Para evitar accidentes, Fiat ha marcado el suelo del coche con un “do not cross” (no cruce), para que quede bien claro (ver foto).
Espacio bien aprovechado
En cualquier caso, tiene mérito ofrecer una configuración 5+2 (como honestamente indica Fiat) en un coche de tan sólo 4,35 metros de longitud. Demuestra que bien se ah aprovechado el espacio, y en este sentido el 500 l Living es una referencia. Tanto en las plazas delanteras como las traseras hay suficiente anchura y altura como para sentirse a bordo de un monovolumen. El hecho de no tener una guantera entre los asientos delanteros, ni tampoco túnel de transmisión que interfiera en los pies de los ocupantes de las plazas traseras, contribuye a crear esa sensación. El gran techo solar panorámico (opcional), que llega hasta los pasajeros de la tercera fila, genera una luminosidad al habitáculo que hace agradable la vida a bordo.
La atención al detalle es buena, y hay suficientes huecos para sujetar botellas, conexiones para el Smartphone o incluso una bandeja abatible en el respaldo del asiento delantero, para que los pasajeros traseros puedan apoyar el portátil, por ejemplo. La calidad percibida es correcta, aunque algunos plásticos del salpicadero tienen un aspecto un tanto “duro”. El volante y el pomo de cambio forrados en piel compensan en cierto modo esta carencia. Por cierto, el pomo de cambio es para manos de gigante, no recuerdo un pomo de semejante tamaño en otro vehículo.
La posición de conducción en este coche es elevada en todas las plazas. Tanto el asiento del conductor como el volante son regulables en altura y distancia, y podemos pedir como opción la el ajuste lumbar eléctrico o un apoyabrazos.
Cómodo
En Fiat 500 L Living es un coche cómodo, que monta unas suspensiones con un tarado suave, absorbente, que filtran bien las irregularidades de la calzada. Según Fiat, los amortiguadores de esta versión 7 plazas son específicos, y adaptan su respuesta según el peso que llevemos en el coche o las condiciones de la conducción.
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Es un coche de conducción fácil, aunque para mi gusto, el volante queda en posición demasiado horizontal y la dirección necesitaría ser un poco más incisiva cuando circulamos por carreteras de montaña a un ritmo alegre. Pude conducir la versión con motor diésel 1.6 Multijet II de 105 CV, asociado a un cambio manual de 6 velocidades. Este motor es el más equilibrado de la gama. Por debajo está un 1.3 Multijet II de 85 CV (el único que puede pedirse con cambio robotizado Dualogic), y por encima el 1.6 Multijet II de 120 CV, que llegará de aquí a un mes. El diésel 105 CV mueve el coche con soltura, y tiene una excelente entrega de par a bajas y medias revoluciones, que hace la conducción fácil y agradable, especialmente en ciudad. Su consumo es bajo: 4,5 l/100 km. de media. No hay opción de comprar un Fiat 500 L Living con motor de gasolina. Esta posibilidad se reserva para el Fiat 500 L Trekking.
Sólo se vende con un acabado, que tiene como equipamiento de serie climatizador automático bi-zona, radio con pantalla táctil de 5 pulgadas, cruise control, faros antiniebla, piel en volante y pomo de cambio o llantas de aleación de 16 pulgadas, entre otros. El navegador es opcional, aunque vista su interface, no esperéis gran cosa. Las opciones, algunas de las que ya os he comentado, pueden incrementar el precio del coche, pero qué duda cabe que 20.400 euros (15.800 con promociones, Plan Pive y financiación incluidas) es un buen punto de partida.
Fiat 500 L Trekking, look SUV
La version más campera, con estilo todocamino, del Fiat 500 L, es identificable por sus grandes pasos de rueda, protecciones de bajos y carrocería ligeramente elevada, concretamente 13 milímetros. Pero los cambios con respecto al Fiat 500 L o la versión Living no sólo son sólo estéticos. También se ha revisado el tarado de las suspensiones (son algo más firmes) y monta de serie llantas de aleación de 17 pulgadas, que le dan un mayor dinamismo.
Como puedes ver en las fotos, el Fiat 500 L Trekking tiene una estética más desenfadada, y se dirige a un tipo de usuario algo más joven, preferentemente masculino, que busca un coche compacto, con aires “de aventura” pero a la vez con carácter de coche utilitario y con una buena capacidad de carga. Es una buena opción si la legión de SUV’s urbanos no te convencen y necesitas un coche con mayor modularidad y espacio interior.
El Fiat 500 L Trekking poco tiene que ver con un Nissan Juke, Mini Countryman, Renault Captur, Peugeot 2008, Opel Mokka o Chevrolet Trax, por ejemplo. Es más habitable que todos ellos y aún con todos los aditamentos estéticos, nadie diría que tiene una cierta capacidad off-road. Y aunque poca, sí que la tiene. Viene equipado con un sistema de tracción, denominado Traction+, que en calzadas deslizantes actúa en coordinación con el sistema de estabilidad para frenar la rueda que pierde adherencia y dar más par motriz a la que mantiene el contacto con el suelo. Actúa de forma similar a como lo haría un diferencial autoblocante, pero en este caso de forma electrónica y haciendo uso del sistema hidráulico de frenado. No he podido comprobar su efectividad (el contacto con el coche se realizó en los alrededores de Madrid, y a ver quién se atreve a coger un camino forestal arriesgándose a ser sancionado) pero qué duda cabe que puede ser un sistema determinante para avanzar en una carretera nevada cuando subimos a pistas, por ejemplo. Como complemento, el Fiat 500 L Trekking equipa de serie neumáticos M+S, de tipo invernal, que pueden ahorrarte colocar las cadenas.
Más firme
Estos neumáticos son los que hacen que el ruido de rodadura sea más evidente en el 500 L Trekking que en el 500 L Living. No obstante, no es en absoluto molesto, aunque sabes que está ahí. Todo lo dicho en cuanto a posición de conducción y comportamiento dinámico en el 500 L Living es válido para el 500 L Trekking, excepto un aspecto: esta versión más campera monta unos amortiguadores con respuesta más firme, para sujetar la carrocería en los fuertes apoyos en curva y evitar los balanceos. No hay que olvidar que esta versión tiene un centro de gravedad un poco más elevado, debido a la mayor altura libre. De hecho, el coche balancea poco, menos de lo esperado. Conducir con él por una carretera como la que conduce a la presa de Atazar, en Madrid, por ejemplo, llega a ser hasta divertido. El coche es estable, se percibe suficientemente ágil y seguro. Una dirección un poco más incisiva y que aporte mayor información sería bienvenida, aunque no olvidemos que tampoco ha sido diseñado para practicar una conducción deportiva.
Lo mejor del Fiat 500 L Trekking está en su versatilidad. Es algo más pequeño que un 500 L Living y por lo tanto, es más fácil de aparcar y maniobrar en ciudad. Pero a la vez, tiene un buen espacio interior, con las mismas soluciones de modularidad de la familia 500 L. Y es el único que permite escaparte por una pista forestal, aunque de forma esporádica y con cuidado, ya que es poco más que un turismo con algo de preparación.
Se vende con un solo acabado. Incluye de serie las ya comentadas llantas de aleación de 17 pulgadas o los faros antiniebla con función direccional, aunque el climatizador automático bi-zona es opcional.
La gama de motores del 500 L Trekking es más amplia, ya que además de los diésel Multijet II de 85, 105 y 120 CV, incluye dos gasolina: un 1.4 de 95 CV y el dos cilindros 0,9 TwinAir Turbo de 105 CV.
Su precio está en la línea del resto de la gama 500 L, y parte de 18.600 euros para la versión con motor de gasolina 1.4 de 95 CV, que se quedan en 14.150 con promoción, Plan Pive y financiación incluidas.
Tengo desde hace un mes el Fiat 500 L Trekking y salvo los asientos, que me resultan algo duros, todo lo demás esta muy bien. He dejado un Fiat Multipla que ha sido el coche más versatil de todos los coches que he tenido y que durante 14 años lo ha dado todo. Espero no haberme equivocado al elegir este nuevo Fiat en el que toda la familia hemos puesto nuestra ilusión.