Todo un conquistador
Estética cuidada con mimo, un habitáculo salpicado de detalles deportivos y un evolucionado 1.9 litros Multijet, capaz de erogar 165 caballos de potencia convierten a este Bravo en el más exclusivo y potente de la gama diesel. Desde hace tres años la familia Bravo ha ido incorporando a su gama las mecánicas desarrolladas y fabricadas por Fiat Powertrain con el objetivo de lograr las mejores prestaciones posibles con consumos ajustados y reducidas emisiones. La versión Super Sport es la forma de entender Fiat la deportividad razonable en un compacto de aspecto sugerente tanto en su relación precio/equipamiento como en la combinación prestaciones/equipamiento.
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Diseño exterior
Tal insigne apellido, no sólo tiene que ver con el motor sino también con los detalles que le acompañan y aquí, es donde el Bravo luce palmito, con una imagen exterior para presumir dispuesta a través de aditivos aerodinámicos como el spoiler, los faldones y los retrovisores abatibles. Elementos a los que se suma las exclusivas llantas de 18 pulgadas o el escape de sección doble.
Habitabilidad
Una vez dentro del habitáculo, su puesto de conducción permite alcanzar una posición al volante bastante correcta a pesar de la corta banqueta de asiento, aunque por otro lado, en esta versión cuenta con apoyo lumbar. Detrás, el espacio disponible tampoco está nada mal, aunque destaca sobre todas las cosas la capacidad de su maletero que con 400 litros se sitúa entre los mejores de su categoría. En el caso de necesitar más capacidad podemos abatir el respaldo posterior - por partes asimétricas - y así aprovechar al máximo las posibilidades de carga de este compacto. Lástima que tras el piso del maletero encontramos la rueda de emergencia, un elemento que nos puede condicionar en caso de reventón, pues sólo permite circular a 80 km/h con ella.
Mecánica
Lo más destacable de esta versión lo encontramos en su mecánica, basada en el 1.9 Multijet de 150 CV al que se ha optimizado para lograr un mayor rendimiento.
Para empezar se ha incrementado el diámetro de los cilindros en un 1 mm , al tiempo que se ha aumentado la potencia de 1.910 a 1.956 cc variando su denominación a 2.0 litros. A tales cambios se añaden la adopción de precalentadores más rápidos y un nuevo turbo de geometría variable. Mientras que la relación de compresión ha disminuido de 17,5:1 a 16,5:1. A ralentí lo primero que se aprecia es ese típico traqueteo, que va disminuyendo en ruido y vibraciones a medida que coge temperatura. Sonoridad, que aunque no resulta molesta, se inmiscuye en un habitáculo, que no se encuentra bien insonorizado del todo. Progresivo y lineal en la entrega de potencia, el potente 2.0 litros Multijet del Bravo nos otorga un ritmo de marcha elevado en cuanto volcamos el pie sobre el acelerador y lo hace en pocos segundos. Desde luego tiene garra y aunque la repuesta del turbo tarda algo en llegar, toda vez que muestra su actividad, que se hace latente por debajo de las 3.000 vueltas, proporciona un tremendo par, que empuja a este Bravo sin necesidad tener que recurrir al cambio. Y ya que estamos hablando de la transmisión, ésta ha alargado sus desarrollos para favorecer los consumos. Aunque su manejo no me ha acabado de convencer, pues le he notado algo pastoso. En lo que respecta al gasto de combustible he de señalar que no me ha parecido desmedido tras registrar una cifra de 8,6 litros, lo que no está nada mal si tal dato lo reflejaba en una gran ciudad como Madrid donde los atascos parecen no acabar. Registro que ha disminuido en carretera hasta marcar unos notables 5,5 litros/100 km, a tenor de su cilindrada y potencia. Mientras en autovía ésta última cifra asciende a los 6,6 litros/100 km. Con todo ello y un depósito de 58 litros, la autonomía del Bravo se sitúa en una cifra cercana a los 850 kilómetros. Incluso podemos superar los 900 si nos mostramos generosos con las exigencias de par y el desarrollo del cambio. Claro que si realizamos una conducción exigente apurando al máximo el régimen de giro del motor, no es de difícil movernos en cifras en torno a los 12 litros.
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Comportamiento
A pesar de ser un vehículo que resulta fácil de exprimir las cualidades de su bastidor e incluso de portar el apellido Sport, el Bravo está lejos de ser un deportivo extremo. Noble y equilibrado presenta un comportamiento bastante neutro en curva con un control de estabilidad - no desconectable - muy vigilante y riguroso en su funcionamiento, aunque sin llegar a ser intrusivo. Una desconexión que sí permite hacer el control de tracción. En cualquier caso enlazar curvas con rapidez no presenta dificultad alguna. Además la dotación de suspensión deportiva de serie contiene más y mejor los movimientos de la carrocería, que el resto de sus hermanos de gama dotados con suspensión estándar. Su dirección, a pesar de no transmitir todo lo que acontece bajo el asfalto y no ser todo lo directa que cabría esperar en un coche de sus características es capaz de asimilar el elevado par motor que transmiten las ruedas delanteras, pues ni siquiera responde con tirones cuando aceleramos en marchas cortas. Además cuando el firme se encuentra muy irregular y sobre todo bacheado, se transmiten ciertas vibraciones al volante. Aunque tales golpes no condicionan ni la direccionalidad ni la asistencia de la misma. Asistencia que es toda una delicia sobre todo en el conocido modo "City", ya que se incrementa en mayor medida para facilitarnos la maniobra de aparcamiento. Una maniobra que se hace aún más sencilla con el sensor de aparcamiento posterior.
Uno de los aspectos que creemos a mejorar es la visibilidad delantera, pues los gruesos montantes del arco del parabrisas impiden una buena visibilidad cuando cruzamos una esquina al movernos por ciudad. De gran utilidad es sin duda el sistema de ayuda para el arranque en cuesta definido por Fiat como Hill Holder, pues basta soltar embrague en una empinada rampa cuando nos encontramos estacionados y a la más mínima presión sobre el pedal del acelerador nos encontramos en movimiento sorteando la misma. Toda una gran utilidad que el conductor sabrá apreciar.
Seguridad
Comenzaremos señalando en dicho apartado que los frenos responden con un comportamiento correcto, aunque echamos en falta una mayor resistencia a la fatiga ante un trato asiduo de los mismos. Dichos frenos cuentan como elemento decorativo con unas pinzas en totanalidad roja; otro alegato a su configuración estética deportiva. Por lo demás, la dotación de elementos en este apartado le ha servido para ganarse las cinco estrellas EuroNcap al incorporar de serie los controles de tracción y de estabilidad, así como una dotación de hasta siete airbags, incluyendo el de rodilla.
Valoración final
Rápido, contenido en consumo, dócil en su conducción y proporcionalmente habitable, así es el Bravo Super Sport, un compacto interesante, cuya relación precio/equipamiento le convierten en un producto realmente tentador para el público más jóven. En este sentido, su precio de 24.510 euros juega a su favor para conquistar muchos corazones, que se sientan atraídos por una estética deportiva, sin dejar de lado las prestaciones o el equipamiento. Cierto es que en el apartado dinámico existen rivales que le pueden poner en aprietos, pero no es menos cierto que su mencionada relación precio/equipamiento es razonablemente buena para convertirse en una interesante opción para quien valora por encima de todo estas cualidades.
Hola a todos, solo quiero decir que tengo un Fiat Bravo 1.6 jtdm 105 cv con 342000 km , estupendo, gasta poco..sin averias, muy fiable