Suzuki S-Cross 1.6 120 CV 4WD Auto. GLX: Interesante alternativa
PRUEBAS

Suzuki S-Cross 1.6 120 CV 4WD Auto. GLX: Interesante alternativa

Néstor Abarca

Néstor Abarca

13 opiniones

El Suzuki S-Cross es uno de los grandes incomprendidos dentro del segmento de los SUV compactos. La marca japonesa llegó tarde a la hora de lanzar este modelo, muchos años por detrás del fenómeno superventas Nissan Qashqai, y encima lo hicieron de forma muy discreta.

Su llegada al mercado español data de 2013 y lo hizo tímidamente con un diseño demasiado simple y descuidado. No aportaba nada nuevo. Es más, muchos fuimos los que pensamos que aquella parte trasera era un calco de la del Nissan Qashqai, pero ni esas.

El S-Cross no ha tenido éxito en un segmento cada vez más peleado y uno de los más importantes en este momento. Algunos nombres propios como el mencionado Nissan Qashqai, el Renault Kadjar, los coreanos Hyundai Tucson y Kia Sportage, el Seat Ateca o el Pauegeot 3008 hacen del S-Cross prácticamente un desconocido.

Pero las cosas han cambiado. La gente de Suzuki ha tardado tres años en darse cuenta que su S-Cross necesitaba un cambio. Necesitaba un diseño más vivo. Y precisamente eso fue lo que hicieron. El año pasado se presentó el restyling que mi compañero Juan Carlos Grande tuvo el placer de ver y conducir en esta toma de contacto: Suzuki S-Cross

Ahora, por fin, la firma japonesa nos ha cedido una unidad de pruebas para que afinemos nuestro punto de vista sobre este modelo y emitamos un veredicto sincero y sin tapujos. Para ello, hemos dispuesto de una unidad de pruebas equipada con el motor diésel de 120 CV, con cambio manual, tracción 4x4 y en el grado de equipamiento tope de gama, el GLX.

Una semana de pruebas me ha llevado a las siguientes conclusiones...

Acertado cambio de diseño

Sin duda, uno de los puntos que debía mejorar este S-Cross era el de su diseño exterior. Atrás queda un estilo simple y sin nada nuevo que mostrar. Ahora el SUV japonés incorpora una apariencia exterior mucho más fresca y dinámica, a la vez que también un poco más robusta.

Las cotas son prácticamente las mismas, aunque existen algunos pequeños cambios. Mantiene los 4,3 metros de longitud, así como la misma distancia entre ejes de 2,6 metros, pero la anchura crece hasta los 1,79 metros (+ 2 cm). La altura también es mayor, pero viene dada por una mejora en la altura del vehículo sobre el asfalto (+ 1,5 cm) que permitirá afrontar con mejores garantías algunos rotos que nos encontremos en caminos de montaña.

El principal cambio estético lo encontramos en el frontal. La firma nipona ha apostado por rediseñar por completo la parte delantera, donde se aprecia un estilo más recto y contundente presidido por la una nueva parrilla con más carácter. También es nuevo el capó, así como el paragolpes, las entradas de aire o los faros, que según Suzuki mejoran la eficacia lumínica.

En la zona trasera apenas hay cambios, solamente el diseño interior de los grupos ópticos traseros, que ahora incorporan la tecnología LED para el alumbrado y así mejorar la visibilidad del modelo. Ocurre lo mismo en el lateral: la estructura de la carrocería es la misma, así como los detalles que encontramos en esta zona (recordemos que se trata de un restyling), pero el nuevo modelo se beneficia de nuevas llantas de 16 y 17 pulgadas con un diseño más trabajado. Las más grandes, las de 17”, también crecen en anchura y montan neumáticos con medidas 215/55 R17 (antes 205/50 R17).

También se amplían las opciones de personalización con la integración de cuatro nuevos colores para la carrocería, para un total de nueve.

El interior tampoco cambia demasiado. Bueno, en realidad es el mismo. El diseño del salpicadero, del volante y de la gran mayoría de elementos que conforman el habitáculo son los mismos. Las novedades que aquí podemos encontrar se pueden contar con los dedos de una mano: nuevas tapicerías para los asientos, un embellecedor negro brillante en la zona de la pantalla central, un salpicadero con un ligero mullido al tacto y un cuadro de instrumentos de nueva factura.

Habitabilidad correcta, pero sin excesos

Al volante del S-Cross uno tiene la impresión de conducir un coche sencillo pero con un nivel de acabados más que aceptable. Los pequeños detalles que ha incorporado le sientan bien a un interior que antes ya me parecía bastante agradable. Los mandos están bien ordenados y a mano, ya sea en la consola central como en el volante multifunción forrado en cuero.

En cuanto a los asientos delanteros debo decir que me ha gustado mucho tanto su forma como el nivel de mullido y comodidad que proporcionan. Además, sus formas bien contorneadas logran recoger bastante bien el cuerpo para evitar que nos desplacemos hacia los laterales si tomamos una curva a buen ritmo o si rodamos fuera del asfalto.

Con el acabado GLX el tapizado es mixto en cuero y tela y los asientos cuentan con regulación longitudinal y en altura, para el conductor y su acompañante. Del mismo modo, el volante también cuenta con estos dos ajustes, así que será muy fácil encontrar la postura óptima para conductores de todas las estaturas.

Otro de los puntos destacables en estas plazas delanteras son los numerosos huecos donde podremos dejar algunos de nuestros objetos. El S-Cross propone dos posavasos junto al freno de mano, otro hueco bajo la consola central, un generoso cofre entre los asientos, una guantera bastante útil y otros dos espacios en las puertas.

Nos trasladamos a las plazas traseras. La segunda fila no es de las mejores que he visto, todo hay que decirlo, pero se antoja correcta para dos adultos. El espacio para las piernas no está mal y tanto la banqueta como el respaldo parecen aptos para algún que otro viaje. El único inconveniente es la altura hasta el techo, pensada para adultos de estatura media. Si superamos 1,80 de altura lo normal es que nos sintamos bastante encajonados, como es mi caso. La plaza central mejor dejarla para un uso esporádico.

Los respaldos pueden abatirse en sección 60/40 y cuentan con configuración en dos posiciones, una más reclinada y otra más recta para ganar algunos litros en el maletero. En concreto le ganaremos 10 litros extra a una capacidad de 430 litros por defecto, que puede ampliarse hasta los 1.269 litros totales con los respaldos plegados.

También cuenta con un piso ajustable en dos alturas y con la posibilidad de ajustarlo inclinado en diagonal para separar grandes bultos. Las formas son rectas y permiten aprovechar al máximo la capacidad. Además, cuenta con dos prácticos huecos a los costados que salvan los pasos de rueda.

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Un diésel conocido. La novedad es el gasolina (que no he probado)

La gama mecánica del Suzuki S-Cross la conforman el motor diésel 1.6 de 120 CV que ya conocíamos y que precisamente probamos con esta versión y dos variantes de gasolina: un tricilíndrico de 1 litro y 111 CV y un nuevo 1.4 de 140 CV que sustituyen al anterior 1.6 de 120 CV.

Gracias a este escalonamiento el cliente tiene más opciones donde elegir, además de una variante en gasolina más potente, con más par y mejores cifras de prestaciones, pero a su vez con un consumo y unas emisiones más bajas. Este motor de gasolina de 140 es precisamente el mismo que monta el Suzuki Vitara S, un modelo que ya tuve la oportunidad de probar hace un tiempo y en el que me gustó muchísimo su funcionamiento. En este enlace podéis leer aquella prueba: Suzuki Vitara S

Sin embargo, pese a estas novedades, la marca nos ha cedido una unidad de pruebas con la variante diésel bajo el capó que ya estaba presente hasta la fecha. Se trata de un motor de cuatro cilindros y 1,6 litros de cilindrada capaz de ofrecer 120 CV a 3.750 rpm y un par máximo de 320 Nm a tan sólo 1.750 rpm.

En este caso, lo probamos asociado a una caja de cambios automática de doble embrague y a la tracción total. Sus registros son más bien discretos: acelera de 0 a 100 km/h en 13 segundos y puede alcanzar los 175 km/h de velocidad punta. Pero no le deis tanta importancia a estas cifras porque al volante las sensaciones son buenas.

Tiene bastantes bajos y una entrega de potencia muy lineal. En este sentido no se aprecia el típico tirón que pegan muchos diésel a partir de las 2.000 vueltas y que se acaba pronto. Con esta mecánica la entrega de potencia se muestra viva desde abajo hasta bien pasadas las 4.500 vueltas, que hace que se sienta como un motor bastante elástico.

Las recuperaciones también son buenas, aunque si llevamos el cambio en modo automático se empeñará en bajar una o dos marchas para ayudarnos con el proceso. Ya que hablamos de la caja de cambios hay que decir que se complementa bastante bien con esta mecánica. No es el mejor doble embrague que haya probado nunca, pero su funcionamiento es más que correcto, tanto subiendo como bajando marchas. Además, tenemos levas detrás del volante para no tener que separar las manos del aro en el caso de querer gestionarlo de forma secuencial.

En cuanto al consumo medio homologado declara 4,6 l/100 km, una cifra que en la práctica, como sabréis, es irreal. Lo normal es que, si no somos demasiado impetuosos con el pedal del acelerador, el consumo medio real se sitúe ligeramente por encima de los 5 litros (entre 5 y 5,5 l/100 km). Una cifra que se antoja bastante buena y que nos permitirá realizar una buena tirada de kilómetros sin pasar por la gasolinera.

Más cómodo que dinámico

Hablamos de un coche de algo más de 1.400 kg de peso, ligeramente superior al de las variantes de gasolina, a las de dos ruedas motrices y a las que equipen el cambio manual. Este pequeño hándicap le penaliza un poco a la hora de afrontar una carretera de montaña a buen ritmo.

El chasis es bueno, tanto las suspensiones como la dirección se han revisado para ofrecer un guiado más preciso y el comportamiento del coche en general cumple con la expectativas. Ahora bien, no le pidamos peras al olmo porque ni el S-Cross pretende ofrecer prestaciones deportivas ni su configuración se lo permite.

Las suspensiones tiran a blandas y están pensadas para aumentar el confort de marcha de los ocupantes y, en el caso de salir fuera del asfalto, amoldarse a los posibles baches que nos encontremos en el camino. Por lo tanto, es un coche que tiende a balancear un poco y a ofrecer algunas inercias si entramos muy fuerte al viraje. En cambio, en vías rápidas, es una delicia y aguanta bien ritmos de crucero a alta velocidad sin gastar demasiado.

La tracción total se encarga de aumentar la seguridad ante condiciones adversas. Durante la semana de pruebas no ha llovido (tampoco ha nevado) así que en este aspecto tampoco puedo ofreceros una impresión clara sobre su funcionamiento. En asfalto seco ayuda a que el paso por curva sea más estable al proporcionar un mayor nivel de tracción.

Fuera del asfalto se defiende. No queramos hacer todoterreno con él pero su función la cumple. Podremos circular por caminos de tierra sin problema siempre y cuando no queramos sobrepasar los límites de la física. Ha aumentado la altura libre al suelo, que ya va bien, así que ahora podremos ir con un poco más de soltura al circular por este terreno sin sufrir por golpear los bajos.

El sistema de tracción total AllGrip cumple con lo esperado y proporciona un nivel de tracción sorprendente aunque la tierra esté bastante suelta. Cabe recordar que en este aspecto quedamos limitados por unos neumáticos puramente asfálticos que le restan muchas posibilidades en campo.

Equipamiento y precio

La política de Suzuki es ofrecer varios grados de equipamiento cerrados para sus modelos. En el S-Cross existen tres niveles de acabado: el de acceso a la gama GL (sólo disponible con el motor 1.0 de gasolina), el intermedio GLE y el tope de gama GLX. La prueba realizada la hemos hecho sobre éste último, el GLX, el más completo.

La lista de equipamientos que incorpora es bastante larga, así que a continuación os detallo algunos de los que, a mi parecer, destacan sobre el resto. Nos ofrece: llantas de aleación de 17 pulgadas con la superficie pulida, apertura de puertas y arranque sin llave, climatizador dual, 7 altavoces, pantalla táctil de 7 pulgadas con bluetooth, navegación y cámara de visión trasera, control de velocidad adaptativo, limitador de velocidad, asientos delanteros calefactables, volante multifunción forrado en cuero, faros LED, sensor de lluvia y luces, cristales oscurecidos, techo solar panorámico y tapicería mixta de cuero y cuero sintético para los asientos, entre muchos otros.

En cuanto a la seguridad, contamos con doble airbag delantero, desconexión del airbag del acompañante, airbags laterales delanteros, airbags de cortina, airbag de rodilla para el conductor, anclajes ISOFIX y de soga para sillas infantiles, ABS con EBD, ESP, control predictivo de frenada RBS, aviso luminoso de frenada de emergencia, control de descensos, control de presión de neumáticos, asistencia a la frenada, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, inmovilizador y alarma antirrobo.

Esta unidad, con motor diésel, cambio automático, tracción 4x4 y acabado GLX tiene un precio de 28.985 euros. Sin embargo, actualmente la marca está ofertando un descuento de 2.300 euros que lo deja en 26.685 euros finales.

No es un mal precio teniendo en cuenta todo lo que ofrece. Si igualamos el equipamiento, la mecánica, el cambio y el sistema de tracción con sus rivales de segmento se sitúa por debajo de la gran mayoría ellos.

Pros y contras

Pros
  • Estética más acertada
  • Confort en vías rápidas
  • Interior agradable
  • Consumo contenido
Contras
  • Altura al techo en la 2ª fila
  • Balanceo de la carrocería
  • Algunos plásticos duros
  • Equipamientos cerrados

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N
Nazaret

Be

RS
Ramón Saiz Saiz

Tengo un s.cross estoy encantado hasta ahora no me arrepiento de la compra

Anónimo

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Reinius
Reinius

Me parece un estupendo SUV y con un precio, con descuento incluido, mucho más interesante que el estupendo Vitara. Comparar el precio real del Vitara DDis GLE 4x2 con el del S-Cross con la mismas configuración.

Anónimo
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Anónimo

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Anónimo

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Anónimo

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F
FXM

Tengo el 1.4 GLX 4x4 con ruedas Crossclimate y estoy encantado, buen comportamiento en carretera y autopista, en curvas va satisfactoriamente en modo Sport ,tiene buenas... mejor dicho muy buenas recuperaciones. Lo he probado con carretera con nieve y perfecto y por pistas fáciles se comporta muy bien no es un coche para hacer trialeras pero para mis necesidades va sobrado.

Anónimo

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Anónimo

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