Competencia para los diésel
Las sorprendentes cifras de consumo y emisiones que es capaz de lograr el último motor en llegar a la gama MiTo le llevan a tratar de tú a tú incluso a rivales movidos por gasóleo. Siempre en el apartado del consumo, por supuesto.
Además de por su atractivo diseño, que suele ser uno de los denominadores comunes a los integrantes de la familia Alfa Romeo, este utilitario premium italiano de 4,06 metros de longitud se distingue por una dinámica con ciertas aspiraciones deportivas que se queda en eso, en aspiraciones.
El elemento que caracteriza a la unidad que hemos probado es sin duda su motor, compartido con el Fiat 500 y el Lancia Ypsilon . Se trata del más que conocido propulsor bicilíndrico de gasolina de 85 CV y sólo 900 cc que ha sido el último en incorporarse a la gama del modelo.
Este bloque supone uno de los ejemplos de “downsizing” más evidentes de cuantos podemos ver hoy en día. Se trata de un propulsor que responde relativamente bien a cualquier régimen dentro de su modesta cilindrada, gracias a la presencia del turbo, aunque su mejor entrega de fuerza se produce entre las 2.000 y las 3.500 vueltas.
El gran problema del motor es que su caja de cambios le juega una mala pasada tras otra. Alfa Romeo ha elegido unos desarrollos inconcebibles para la segunda, la tercera y la cuarta velocidades. El salto entre estas marchas es tan grande que se pasa de circular en segunda con el motor revolucionado a tope a caer en tercera por debajo de 2.000 vueltas.
En ese régimen, y sin tiempo para que el turbo eche una mano, el motor queda completamente muerto. En subida, esa situación llega a ser desesperante y más en un modelo de cierto talante deportivo. O que pretende tenerlo.
El motor se asocia al sistema DNA, que permite al conductor escoger entre los modos de conducción Dynamic, Normal y Allweather mediante un pequeño selector situado entre los asientos. En lo que se refiere al comportamiento del motor, debe señalarse que dicho sistema varía el ajuste de la centralita del motor. En modo Dynamic se dispone del par motor máximo, que es de 145 Nm a 2.000 rpm, mientras que en el modo Normal, éste desciende a 110 Nm a 2.000 rpm con tal de optimizar la cifra de consumo. Por ello, el modo Normal es el más adecuado para obtener el mayor ahorro de combustible posiblepero es absolutamente desaconsejable, por lo anteriormente expuesto, para circular en carretera.
Con el mismo objetivo, además, el vehículo se aprovecha de un sistema de arranque y parada automático así como de indicador de cambio de marcha. Con todo ello, la eficiencia de este bicilíndrico es sobresaliente, pues homologa un valor de 4,2 litros cada 100 kilómetros (que fue de 5,4 litros en nuestra prueba). Es decir, que ofrece las ventajas de comportamiento de un bloque de gasolina -siempre en modo Dynamic, por supuesto- con un consumo más propio de un diésel. Eso sí, sus prestaciones no brillan. Como ejemplo, precisa de 12,5 segundos en pasar de 0 a 100 km/h.
Pretensiones deportivas
El coche presenta un comportamiento dinámico bastante estable en términos generales, sobre todo cuando nos introducimos en carreteras de curvas. Cuenta con una suspensión tirando a firme que le confiere un buen aplomo pero que hace que los baches se perciban más de la cuenta desde el habitáculo. Además, los rebotes del eje trasero en los baches fuertes son notables. El MiTo dispone de una dirección demasiado asistida, aspecto que se percibe sobre todo al rodar por calzadas en mal estado donde informa poco de lo que pasa bajo las ruedas.
Para solventar esta situación, lo más recomendable, insistimos, es escoger el modo Dynamic del comentado sistema DNA. Y es que, además de ganar algo más de par motor y, por consiguiente, una respuesta más rápida, la dirección pasa a ser más precisa y directa . No hay que pasar por alto que la conducción urbana supone uno de los terrenos preferidos del MiTo. A ello contribuyen la buena maniobrabilidad y la agilidad obtenidas en parte gracias a sus proporciones y a su contenido peso.
En lo que se refiere a la sonoridad, cabe señalar sus bajos niveles tanto de ruido aerodinámico como proveniente del propulsor. De hecho, lejos de ser molesto, el sonido originario de éste último será incluso agradable para los conductores con un mayor apego por la deportividad. En el capítulo del equipamiento destinado a seguridad, el MiTo incluye airbags frontales, laterales y de cortina, ABS, control de frenada en curva, control de estabilidad y control de tracción.
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El poder del diseño
Pese a que el pequeño de la familia Alfa Romeo ya lleva varios años de trayectoria sin cambios estéticos, los diseñadores del fabricante han logrado algo que suele ser habitual en sus automóviles; que su aspecto apenas note el paso del tiempo. Su morro está presidido por la clásica parrilla en forma de triángulo con bandas cromadas, lo que provoca que la matrícula se ubique a un lado y no en el centro del paragolpes.
Por su parte, las ópticas se distinguen por su aspecto redondeado, que también se observa en los pequeños faros antiniebla situados en la parte inferior. En lo que respecta al perfil del vehículo, destaca su inspiración coupé a causa de unos hombros bien marcados, una silueta atlética y unas ventanillas posteriores en forma de cuña.
Al fijarnos en la zaga, apreciamos que su luneta es más bien estrecha y, al encontrarse en una posición elevada, se potencia la sensación de anchura del coche. En contrapartida, la visibilidad trasera no es una de sus virtudes. También destacan las luces traseras que, por su forma totalmente redonda y su reborde cromado (puede sustituirse por apliques de otros colores), se convierten en un reconocible rasgo del modelo italiano visto desde atrás.
El puesto de conducción del MiTo es bastante cómodo y relativamente espacioso dadas las dimensiones del coche y ofrece una posición muy italiana al volante, es decir, entre elevada y muy elevada. Hay que destacar que el asiento recoge el cuerpo de forma eficaz gracias a su buena sujeción lateral. Estamos ante un interior bastante ergonómico con plásticos y revestimientos de un nivel medio. La calidad percibida es similar a la de un DS3 o un Mini pero está por debajo de lo que ofrece un Audi A1 e incluso, nos atreveríamos a decir que es mejor en un 500 pese a la presencia masiva de plásticos duros en este último.
Debemos considerar que el vehículo viene de serie con una configuración de cuatro plazas como la de la unidad probada. Si deseamos añadirle una quinta plaza deberemos echar mano del listado de equipamiento opcional.
Nuestro consejo es, sin embargo, que no se invierta en ello. Los pasajeros de estatura media que viajen en esta zona dispondrán de una altura al techo algo escasa para quienes superen 1,80 m, en cuyo caso, también el espacio para las piernas puede resultar demasiado justo.
Lo que es muy evidente es que meter a tres adultos detrás será poco menos que una odisea, de ahí que no recomendemos esa quinta plaza que lo único que hará, al incluir un tercer reposacabezas es complicar la visibilidad hacia atrás. Mejor invertir el dinero extra en los sensores de aparcamiento traseros opcionales.
El MiTo dispone de un maletero de 270 litros, una capacidad correcta para su segmento. Cabe remarcar que es profundo en comparación con la altura de la boca de carga, lo que puede resultar algo incómodo a la hora de introducir o extraer objetos pesados.
Gracias a la incorporación del motor 0.9 Turbo TwinAir Turbo de 85 CV, al atractivo diseño del modelo y a sus innatas cualidades en materia de maniobrabilidad para conducción urbana, el utilitario italiano alcanza un notable nivel de eficiencia.
Y es que, con este propulsor de gasolina de dos cilindros, el MiTo alcanza un grado de ahorro de combustible más propio de motores diésel. Y todo ello con una buena respuesta, que aún podría ser más ambiciosa con un escalonado de cambio más adecuado.
Yo me compre uno y lo tuve ke tirar con 40.000 ,y fallo embrague,bomba,distribución,caja,todooooo u el trato Hp.