Conducimos por unos días el nuevo Aston Martin DBS Superleggera Volante, uno de los coches de producción más potentes fabricados por Aston Martin, con 725 CV. Grande en prestaciones y grande en precio: a partir de 300.000 euros. Es lo que hay que pagar, como mínimo para conducir este descapotable 2+2, una auténtica belleza sobre ruedas.

Aston Martin DBS Superleggera Volante. Su nombre ya indica que se trata de un coche con mucho pedigree. Un deportivo basado en el Aston Martin DB11, con su mismo chasis y carrocería de aluminio y carbono, pero 117 CV más potente y con carrocería descapotable. De ahí su denominación de Volante.
Y con el apellido Superleggera, en honor al carrocero italiano Carrozeria Touring, que en los años sesenta introdujo en el Aston Martin DB4 y DB5 una técnica de construcción que aligeraba la carrocería para obtener mayores prestaciones.
El Aston Martin DBS Superleggera Volante es el modelo tope de gama de la marca británica, la versión más potente de su catálogo y una de las más potentes de su historia. Sus 725 CV lo equiparan con superdeportivos como el Ferrari 488 Pista Spider, el McLaren 720 S Spider o el Lamborghini Aventador S Roadster. Pero a diferencia de ellos, el Aston Martin no es un biplaza, sino un 2+2. Esto le da una mayor funcionalidad y define su filosofía de gran turismo, más que de superdeportivo radical.
Su diseño es obra de Marek Reichman, el mismo que dio vida al Aston Martin One 77, el Rapide, el Vanquish, el Vulcan , el DB11 y el DBS Superleggera Coupe, la versión cerrada de este Super GT. Reichman ha vuelto a crear un Aston Martin de ensueño, un deportivo tan bello como exclusivo.
Belleza sublime
Este coche llama la atención desde el primer momento por su aspecto musculoso, deportivo, atlético. Sus proporciones son perfectas. Es muy ancho de ejes, viene muy bien calzado. Como buen deportivo, tiene diferente medida entre el eje delantero y el trasero. Es 1 centímetro más ancho que un DB11 en el eje delantero y 2 centímetros más ancho el eje trasero. Se percibe bajo, ancho, agazapado, con un diseño muy aerodinámico.
Luce una gran parrilla frontal, típica de la marca, así como grandes entradas de aire en el capó para refrigerar el motor. Los faros no parecen nada de otro mundo, ya que en relación con el resto del coche parecen poco trabajados.
Otros detalles estéticos son las manetas enrasadas en la puerta, las llantas de 21 pulgadas o el pequeño alerón trasero, que genera fuerza de sustentación a alta velocidad. El splitter delantero, el paragolpes y el difusor trasero son de carbono, y forman parte de un pack carbono que cuesta 3600 euros. También es de carbono teñido el montante del parabrisas: 6400 euros. Y si se quiere rematar el coche con los logos de Aston Martin, Superleggera y DBS en carbono forjado, creado de forma artesanal en una joyería de Birmingham, hay que desembolsar 9900 euros. Lo mismo que cuesta el precioso color Cosmos Orange de la carrocería. Con estos precios, los 2900 euros que valen las llantas de 21 pulgadas, Ten Twinspoke Gloss Glass Black Diamond, parecen todo un chollo.
Como curiosidad, en este coche casi no existe la aleta delantera. En su lugar se sitúan unas láminas de carbono que canalizan el aire del paso de rueda hacia el exterior. Es un diseño inspirado en los Aston Martin Vulcan de competición.
El motor es otra de las joyas que ofrece este coche: el V12 de 5,2 litros Twinturbo que da 725 CV a 6500 y 900 Nm de par máximo entre 1800- 5000 vueltas. Es un motor desarrollado por Aston Martin, montado justo detrás del eje delantero, para una óptima distribución de pesos.
Se fabrica de forma casi artesanal y se revisa por un operario que estampa su firma en una placa que puede verse en la culata. La atención al detalle en este deportivo es extrema. Incluso bajo el capó podemos encontrar que el tapón, la varilla de aceite y el material aislante se han terminado en color oro. Forman parte de un kit que cuesta 2200 euros. Por cierto, el capó está fabricado íntegramente en fibra de carbono, para reducir peso; Y cierra de forma automática.
Interior a la altura
La sensación de construcción artesana llega desde el primer momento en el que accedes al interior. De hecho, lo primero que llama la atención es el olor a cuero de alta calidad, muy presente en todo el salpicadero, la parte interior de las puertas, el volante, la consola central y, por supuesto, en la tapicería de los asientos.
Sorprende el escaso nivel de “digitalización” de este interior, teniendo en cuenta las últimas tendencias de mercado y el precio del coche. Un Renault Clio de última generación puede parecer más tecnológico y conectado que este Aston Martin. Pero es algo que se le perdona. Te compensa en muchos otros aspectos.
El sistema de infoentretenimiento, derivado del que se montan en algunos Mercedes-Benz, tiene una pantalla de 8 pulgadas, algo pequeña. Es un sistema casi obsoleto si lo comparamos con el MBUX que la marca alemana está introduciendo en sus últimos modelos, aunque esto no quita que su funcionamiento sea impecable.
También recuerda a algunos modelos de la marca alemana los mandos de regulación de asiento, que están en la consola central. Para regular los retrovisores se utiliza un curioso mando, que más bien parece una pequeña joya.
También es curioso el sistema de apertura de la tapa de la consola central, que es eléctrico; O el hecho de no disponer de palanca de cambio de marchas, sólo botones.
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Son especialmente buenas las levas de cambio, de tipo fijo detrás del volante. Evitan reposicionar las manos mientras se gira el volante y se quiere cambiar.
Equipa de serie una cámara de marcha atrás con visión de 360 grados, imprescindible para compensar la escasa visibilidad trasera.
Habitabilidad esperada
Las dos plazas traseras son para personas de pequeño tamaño que quieran viajar de forma casual, en cortos trayectos. El acceso es difícil y el espacio es muy justo, sobre todo en altura con la capota cerrada.
El maletero se abre con la llave. Sus 224 litros son suficientes para colocar dos bolsas de viaje de gran tamaño, pero deben compartir espacio con el deflector de viento, un kit antipinchazos, un pequeño botiquín, y, como no, un paraguas para no mojarte la chaqueta de cachemire. Tiene 46 litros menos de capacidad que el maletero del DBS Coupé. Es el espacio que ocupa la capota de lona una vez recogida. Esta capota está fabricada a conciencia: tiene 8 capas para aislar del ruido y la temperatura. Tarda 14 segundos en abrirse, y 16 en cerrar.
Empuje brutal
Cuando te pones al volante de un Aston Martin sientes que estás conduciendo un coche con mucho carácter, uno de los mejores deportivos del momento, que hereda y hace honor a la historia de esta marca legendaria. Y eso, quieras o no, te influye y condiciona tus sensaciones.
De entrada, cuesta encontrar a alguien que no desvíe la mirada ante un coche así. Esto te está recordando en todo momento que están al volante de un coche muy exclusivo,
Con la capota recogida la belleza de este Aston Martin se multiplica. Y también las sensaciones. A techo abierto tienes un mayor contacto con el entorno y a ritmo tranquilo puedes oir el rugir, pausado, del V12. Un motor que más bien parece una fiera aletargada, esperando su momento.
Y su momento llega cuando activas el modo de conducción Sport o Sport Plus, que modifica el sonido del V12 y permite que éste entregue toda su potencia, que llega de forma instantánea. Estos modos de conducción también ajustan la dureza de la amortiguación, para sujetar mejor el coche ante las reacciones del chasis que provoca semejante caballaje. El empuje es brutal, y en determinados momentos puede resulta intimidador. Aprovechar las prestaciones de este Aston Martin en carretera es poco recomendable. Va sobradísimo de potencia, que sólo es exprimible en circuito.
Por otro lado, es un coche suficientemente cómodo para hacer largos trayectos, a pesar de que sus suspensiones son bastante rígidas. La calidad de rodadura es magnífica, la conducción es muy agradable y segura. El cambio automático, un ZF de 8 velocidades, inserta las marchas de forma suave y rápida. Los discos carbonocerámicos, además de ser muy contundentes si es necesario, también tienen un buen tacto. Todo en este coche está enfocado al confort de marcha, no sólo a la deportividad y las máximas prestaciones. Es un perfecto ejemplo de lo que se entiende como un Gran Turismo de lujo.
Sujetar el eje trasero
Para evitar que el eje trasero nos adelante por sorpresa, este Aston Martin se ayuda de un diferencial de deslizamiento limitado que evita que alguna de las ruedas pierda demasiada tracción al acelerar. También se sirve de un control de estabilidad que actúa en última instancia. La electrónica se completa con un sistema Torque Vectoring que frena de forma individual las ruedas en los virajes.
Esto explica porqué el paso por curva es tan, tan rápido. Y porqué el guiado del coche es tan seguro y preciso. Siempre notas con exactitud cómo pisan los ejes sobre el asfalto. Tiene, además, un reparto de pesos perfecto: 50/50 entre los dos ejes.
Acelera de 0 a 100 en 3,4 segundos y alcanza los 340 km/h por hora de velocidad máxima. Es uno de los deportivos más rápidos del mundo. Su motor V12 corta el encendido un poco por encima de las 6.000 vueltas, que llegan de forma fulgurante, y acompañado de un sonido de escape embriagador.
Sus 725 Caballos son difíciles de exprimir en carretera. Es recomendable un circuito, ya que es fácil llegar al límite legal insertando sólo las tres primeras marchas. Y tiene 8.
Pero no sólo son las prestaciones y su magnífico rodar lo que más atrae de este Aston Martin. Su bello aspecto exterior lo hace único. Tiene un aire de exclusividad muy evidente. Es todo un coche de ensueño, una nueva entrega de Aston Martin en su dilatada historia.
Pero porqué siempre que me pongo a leer los comentarios acerca de alguna prueba de coches, me tengo que encontrar con una férrea e infantil competición entre hombres; que si tú tienes , que si yo más, que si tu eres un pobre pescadero..? etc..etc..... Total, que no sé si estoy leyendo comentarios de patio de Instituto o de tíos ya adultos que aún no han madurado. Algún día dejaréis de insultaros entre vosotros? De verdad, dá pena leeros. Pero es que es en cualquier prueba de motor, eeh. Que os pasa a los tíos? Lo veis o no? Os podríais limitar a comentar agradablemente la prueba que han hecho los periodistas de Coches.net? Y dejad ya de competir entre vosotros a ver quien la tiene más larga joder. Madurad de una puta vez. Así conducís vosotros: pensando que estáis compitiendo los unos con los otros. Que ganáis con esta mierda? Llegar a casa con el ego falsamente un poquito más grande? Porqué sinceramente no sé que os tenéis que demostrar... El verdadero hombre es aquel que con su propia seguridad, no necesita hacer todas estas tonterías, y se muestra amable y maduro en todo momento. En fin.... vosotros sabréis. Retratados